CH500: Se encontró el Arca de Noé

Ha habido muchos avistamientos del Arca de Noé, incluyendo los siguientes:

  • Beroso, c. 275 AEC, informó restos de ella en las montañas de Corduene en Armenia (p. 15).
  • Flavio Josefo menciona restos del arca en Baris (16-17)
  • Varios escritores cuentan sobre San Jacobo de Medzpin, quien intentó con persistencia escalar el Ararat. Los ángeles le ordenaron que se detuviera pero le trajeron una tabla del arca (17-21).
  • Varios relatos a lo largo de la historia sugieren que los armenios tienen conocimiento del arca y su madera (21-22).
  • En 1952, Harold Hilliams escribió una historia relatada por Haji Yearam en 1916. De acuerdo con la historia, Yearam ayudó a guiar a tres científicos al arca en 1856. Al encontrar el arca asomando de un glaciar cerca de la reunión, los científicos se pusieron furiosos e intentaron inútilmente destruirla. Luego juraron mantener en secreto el descubrimiento y asesinar a cualquiera que lo revelara. Cerca de 1918, Williams vio un artículo revelando la confesión de un científico en su lecho de muerte que corroboraba la historia de Yearam (43-48).
  • En 1876, el explorador inglés James Bryce encontró un trozo de madera de 1,20m trabajado a mano en el Ararat a los 4.000 metros (51-55).
  • En 1883, una comisión turca que inspeccionaba el Ararat en busca de posibles condiciones para un alud encontró parte del arca saliendo entre 5 y 10 metros del pie de un glaciar (56-58).
  • En 1887, en su tercer intento de hallar el arca, el Príncipe Nouri de Bagdad la encontró en los picos más altos del Ararat (64-67).
  • En 1908 y de nuevo en 1910, un armenio local, Georgie Hagopian, en ese momento sólo un niño, visitó el arca con su tío. El arca estaba en el borde de un acantilado; la madera era como piedra (69-72).
  • En 1916, una historia de Vladimir Roskovitsky contaba cómo él y otros aviadores rusos avistaron el arca, casi intacta, anclada en la costa de un lago en el Ararat. Una expedición llegó al arca cerca de un mes más tarde. Se enviaron fotografías y planos al zar, pero los bolcheviques derrocaron al zar unos días más tarde, y se perdieron las pruebas. Testimonios posteriores revelaron que ese relato era 95 por ciento ficción, pero otros soldados rusos han relatado haberse enterado de una expedición que descubrió el arca de Noé en 1917 (76-87)
  • Seis soldados turcos escalaron el Ararat y vieron el arca en 1916 (90-92).
  • Un monasterio en Echmiadzin alberga una porción de madera supuestamente del arca (93-97)
  • Mientras estuvo perdido en el Ararat en 1936, Hardicke Knight encontró pedazos de madera oscura y suave (98-101).
  • Dos pilotos estadounidenses vieron el arca varias veces y una vez trajeron una fotografía. La misma apareció en la edición de Túnez de Stars and Stripes en 1943. Mucha gente recordaba el artículo, pero no se conservan copias (102-107).
  • Donald Liedmann se encontró con un mayor de la Fuerza Aérea Rusa en 1938 y 1943 quien le mostró fotos del arca. Estaba en su mayor parte enterrada en un glaciar. Las fotografías nunca han sido publicadas (190-112).
  • En 1948, un granjero kurdo llamado Resit informó haber hallado la proa del arca a unos dos tercios del camino a la cima del Ararat, surgiendo del hielo. La madera era negra y demasiado dura para que él pudiera cortar un trozo (115-116).
  • Una fotografía satelital de 1949 de la Meseta Occidental del Monte Ararat muestra un objeto parecido a una caja alargada que podría ser el arca de Noé ([Morris_2001]).
  • En 1955, luego de dos búsquedas sin éxito, Fernand Navarra encontró madera tallada a mano en el hielo a los 4.200 metros. Recuperó una pequeña muestra de la madera. Sin embargo, incluso los “arcólogos” más fanáticos sospechan que es un fraude. En 1969, se encontraron pedazos pequeños de madera en el lugar en el que Navarro indicó a la gente que cavara. Aquí también se sospecha fraude (129-134, 158-160).
  • George Green fotografió el arca desde un helicóptero en 1953, pero sus fotos no produjeron interés serio y ahora se perdieron (135-137).
  • El satélite ERTS fotografió el arca de Noé en 1973, pero la resolución del satélite era insuficiente (203-206).

(Salvo que se indique lo contrario, todas las referencias son a [Lahaye_y_Morris_1976].)

Fuente:

[Lahaye_y_Morris_1976] LaHaye, Tim y John Morris, 1976. The Ark on Ararat, Nashville: Thomas Nelson Inc.
[Morris_2001] Morris, John D., 2001. Noah’s Ark remains in the news! Acts & Facts 30(2) (Feb.): 1-3.

Respuesta

  1. Lo que tienen en común los informes de avistamientos del arca es que ninguno ha sido corroborado. La mayoría tienen pocos testigos o ninguno. Las fotografías y los artículos de los diarios desaparecen, a veces de manera inexplicable, o son demasiado vagos para ser significativos. La evidencia física no se recupera, es falsificada o proviene de madera reciente que fue acarreada a lo alto de la montaña. Tienen la apariencia de fábulas, no de hechos.
  2. Los informes son inconsistentes. El arca se encontró en distintos lugares de la montaña (y en distintas montañas, si se incluyen relatos más antiguos). Su condición ha cido mencionada como casi intacta, partida al medio y meros fragmentos aislados de madera. Las características de la madera se varían entre demasiado dura para cortarla y cayéndose a pedazos al tocarla. Algunos relatos hacen parecer que los residentes locales visitaban el arca rutinariamente, mientras que otros resaltan las dificultades encontradas.
  3. El arca de Noé es el tipo de tema sobre el cual la gente querría relatar historias. Alguna gente podría sentirse motivada a inventar historias por una piedad mal entendida. El motivo de algunos fue el dinero. Otros podrían inventar una historia simplemente para llamar la atención. Dado que la historia del arca es tan famosa, algunos podrían llegar a la conclusión de que encontraron el arca basándose en pruebas ambiguas. Por ejemplo, podrían identificar una fotografía borrosa o una forma vista entre la niebla, o podrían llegar a la conclusión de que cualquier madera que encontraran es del arca, aunque se ha subido madera al Ararat en tiempos históricos para construir cruces y cabañas.

Otras lecturas

Bailey, Lloyd R., 1989. Noah: The Person and the Story in History and Tradition, University of South Carolina Press.


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