Te dan y te quitan derechos como si no tuvieras ninguno

¿Por qué esa obsesión con la virginidad? Los cristianos, musulmanes e hindúes, por ejemplo, optan por la inexperiencia sexual femenina y promueven evitar el sexo premarital. Estas ideas han iniciado una injusta cadena donde la virginidad de una mujer es valorada más que la mujer misma. Basan la vida femenina en su capacidad y disposición para mantener su castidad, mantener un matrimonio donde el hombre esté complacido y mantenerse teniendo muchos hijos. Una vida limitada, entre objetivos cerrados, manufacturada para una esclava. Una esclava de la ignorancia de los hombres ya que puedes dejar de creer en dios, pero ¿cómo escapar de las esposas que te amarran?, ¿cómo zafarte de ese odioso poder patriarcal que corroe religiones, gobiernos y sociedades por doquier?, ¿cómo cambiar el grupo en el que naciste?

La vida que soñamos hoy en día está repleta de opciones. Metas que deseamos alcanzar, sueños que deseamos producir, caminos por el que ansiamos conducir nuestros pasos. Sin embargo, la placenta que te alojará después del nacimiento está inundada de límites (afortunadamente, no todos tienen esa mala suerte), lo peor es que en la mayoría de las ocasiones tiene que ver con elementos que tú no puedes cambiar, que ni siquiera pensabas que tenías hasta que los demás decidieron por ti. Te dan y te quitan derechos como si no tuvieras ninguno; comienzas a construir una identidad basada en numerosas mentiras que realmente no tienen que ver con tu vida, que realmente no necesitarás para conseguir lo que deseas.

Pensemos, por ejemplo, en ese elemento más extraño que un agujero negro masivo que hace que hombres se vuelen en pedazos con la idea de que numerosas vírgenes lo esperarán en el más allá; que miles de millones adoren a un hombre nacido de una virgen; que padres por todo el mundo enseñen a sus hijas que sus vidas carecen de valor si pierden la virginidad, aún sean violadas; personas inculcan en exquisitos y frescos cerebros de niñitas por todos lados que no deben disfrutar del sexo, hasta les arrancan el clítoris para que no lo olviden, y que aún sean violadas por algún monstruo, la culpa, por alguna incomprensible razón, es al final de ellas.

Estas niñas violadas ni siquiera tienen el derecho de elegir ser madres del producto de una violación, mucho menos del producto de un error. El sexo es malo para la mujer, sólo las prostitutas lo hacen cuando quieran, por eso debemos darles una mala reputación. A la mujer infiel se le apedrea hasta matarla, a la mujer que no obedece se le golpea, a la mujer que no es virgen se le devuelve a su aldea. ¿Por qué nos desviamos tanto de una línea saludable respecto al sexo?, ¿por qué esta norma sólo se aplica a la mujer y continuamos propagándola en sus distintos grados?, ¿qué es lo que ha creado esta intensa reacción sexual originada de una liberad que nunca debió existir porque el sexo nunca debió de haber sido prohibido?

La virginidad femenina ha existido en muchas religiones y cultos a través del desarrollo de la especie, algunos la celebraban como algo bueno de poseer, un elemento que proveía a la mujer con más libertad ya que, precisamente, la libraba de tener sexo, prevenía que de esta forma tuviera hijos y permitía así que pudiera dedicarse a otras actividades como gobernar. De hecho, la abstinencia entre hombres y mujeres era también considerada un valor, no una obligación, una opción tomada por estas personas para eliminar la tensión sexual de sus vidas, evitar la reproducción de la forma más efectiva y dedicar sus cerebros a otras cosas.

Sin embargo, todo cambia cuando no se trata de una opción, cuando te aseguran que perder la virginidad te convierte en una persona sin valor; cuando la virginidad es usada como una herramienta para controlar, ya sea individualmente, en grupos o de forma masiva. Cuando le arrebatas a las personas la libertad para decidir, estás tomando uno de sus derechos más trascendentales; especialmente cuando los caminos que se abren al idealizar y venerar la inexperiencia sexual, son sencillamente miserables y carentes de valor.

La Virgen María es un ejemplo cristiano de la importancia espiritual asignada a la virginidad femenina. Estamos hablando de la Madre de Jesús, el personaje principal del cristianismo, para muchos la Santísima Virgen María. Pero bien sabemos que existen decenas de miles de denominaciones cristianas, cada una con una interpretación propia respecto a lo que dice la Biblia y cómo sucedieron las cosas. El personaje de María ha sido elevado a los niveles de una diosa y también descrito como una mujer ordinaria que nunca entendió a su hijo. Feroces controversias han surgido sobre la importancia asignada a las diferentes etapas de la virginidad de María antes, durante y después del nacimiento de Jesús. En las descripciones de la concepción en la Biblia cristiana, el nacimiento virginal se presenta principalmente como resultado de la intervención divina y un signo de que Jesús había sido elegido. El asunto de la virginidad llegó después y muy distinto a lo que vemos ahora. María y su virginidad representaban pureza y superioridad espiritual. Sobre todo en la Edad Media, las comunidades monásticas femeninas sexualmente abstinentes ofrecían a las mujeres una alternativa al matrimonio y la maternidad que era aceptada socialmente.

Pero hay otra cara para esa moneda. Esa misma importancia asignada a la virginidad de María está vinculada a una tendencia creciente dentro de las iglesias cristianas de presentar el sexo como algo pecaminoso y de disociar el nacimiento de Jesús con relaciones sexuales. Desde este punto de vista, la sexualidad (la sexualidad femenina, en particular) ha sido considerada como una tentación y una amenaza para la salvación espiritual.

Las culturas cambian y con ella sus religiones, gobiernos, políticas y normas sociales. Una influye en la otra y la historia influye en todas, no siempre para bien, ni siempre para mal. En algunas ocasiones, las represiones originan reacciones que terminan dándole más poder al que fue la víctima, y no siempre por razones nobles. Más aún, somos capaces de tomar algo positivo y usarlo o convertirlo en algo plenamente nocivo. Somos animales complejos, muy complejos. Dentro de cada uno de nosotros, varios tipos de emociones habitan y las respuestas y acciones de esas interacciones son tan impredecibles como el resultado final de una ruleta: continuamos sorprendiéndonos, no siempre para bien, ni siempre para mal.

Los protestantes le dieron otro aspecto a María la virgen madre. Para ellos, no existen fundamentos en la Biblia que justifiquen la veneración de María. En una época donde el feminismo se encargaba de desenmascarar ideas represoras dirigidas a controlar a las mujeres, la veneración a la virginidad fue atacada fuertemente. Algunos críticos argumentaban que tal idealización era utilizada para controlar a las mujeres, celebrando cualidades pasivas, como la obediencia recatada, y dándole una muy mala reputación al sexo. La reforma de la iglesia retira esta idealización a la virgen que permanece en muchas de sus denominaciones, sin embargo, otras iglesias modernas ven a la virgen como un símbolo de poder contra la dominación masculina y otras formas de opresión y desigualdad. De hecho, el nacimiento virginal es celebrado en muchos cultos como un símbolo de un nuevo orden donde se superan las estructuras opresoras.

Precisamente por esta característica cambiante inherente en todas las religiones y creencias en el mundo, es preciso mantener al gobierno laico. La política, la filosofía y la economía de los países también sufren el cambio inevitable que traen los tiempos y aquello que nos intenta gobernar a todos, no debe estar ligado a la creencia de un grupo en especial.

Esa desquiciada idea de convencer a los jóvenes de que no tengan sexo no funciona. Las iglesias lo han promovido por décadas, obstaculizando los esfuerzos para que la educación sexual llegue a todos lados; sin embargo, los análisis acerca de estos resultados son claros: la educación sexual y la efectiva adquisición de anticonceptivos es mucho mejor para todos. De hecho, hasta los abortos disminuyen de esta forma. Un estudio del año 2012 elaborado en el Instituto Guttmacher (http://www.guttmacher.org), encontró que un mayor conocimiento acerca de la salud sexual y los anticonceptivos se correlaciona directamente con la disminución de conductas sexuales de riesgo entre adolescentes y jóvenes adultos, como tener relaciones sexuales sin anticonceptivos. El estudio mostró que los adolescentes que recibieron educación sexual no sólo tenían menores tasas de embarazo sino que hasta esperaban más tiempo para tener sexo que los chicos en los programas de abstinencia.

Perder la virginidad, tanto femenina como masculina, es parte del descubrimiento sexual que ocurre naturalmente. Hoy tenemos conocimiento suficiente para que ese descubrimiento sea mucho más satisfactorio para nuestros hijos y ayude a nuestra sociedad a funcionar mejor y a trabajar más eficazmente por el progreso de todo el pueblo. Las sociedades deben dejar de promover estas conductas discriminatorias y criar a sus miembros más confiados en su sexualidad, ya sea porque deseen disfrutarla libremente o porque han decidido conservar su virginidad y su energía sexual para otras cosas, intelectuales o espirituales. Pero debe de ser una opción. No es efectivo y sí muy vergonzoso que líderes espirituales, psicológicos y políticos repriman la vida sexual femenina pues al hacerlo, también dañan la vida sexual, la economía, la salud y el nivel intelectual de toda la población.

El baile de apareamiento y la sociedad

Sexo, sexo y más sexo

No estamos hablando de poca cosa. El sexo es la placentera madre de la reproducción y la reproducción es el objetivo básico de la evolución. Es lo más importante en cuanto a la selección natural (y la sexual, si gustas). De hecho, el baile de apareamiento entre los miles de millones de especies que han existido y existen en el planeta dictamina gran parte de su sociedad, cuáles son las relaciones a cuidar y, por ende, cuál es la biología que ha ido desarrollándose, según crezca la especie y se vuelvan más complejas las interacciones entre ellos mismos y su medio ambiente.

Es probable que hayas leído sobre la evolución del sexo entre la vida en el planeta. Su biología, los distintos tipos de reproducción que existen y la relación entre la energía que le toque poner al sexo específico de la especie y su responsabilidad en la producción y mantenimiento de la cría. Hay peces que tanto la hembra como el varón sólo ponen su ADN en el proceso, ambos dejan la escena y que el azar y la biología permitan crecer al más diligente, resistente y con mejor suerte.

La complejidad en la interacción animal ha ido formando ‘contratos reproductivos’ entre los involucrados. Muchos, sin embargo, concuerdan en que lo primero es la biología y luego viene formándose esa relación con el ambiente que le regala color a los deseos de las moléculas. En nuestro caso, es obvio qué animal lleva la desventaja; la hembra pone más energía desde el principio. El biólogo Richard Dawkins escribe que el problema de la desigualdad entre los sexos se origina en esa desigualdad entre las células sexuales. No sólo el óvulo es más grande sino que es allí donde se ‘hornea’ la cría y durante nueve meses, mamá se ocupará de absolutamente todo, casa y comida automática para el bebé.

Sin embargo, una cosa lleva la mamá segura: se trata de su cría. Un elemento que para muchos rige el comportamiento del hombre hasta estos días del siglo XXI, la idea de que sean sus hijos, la idea de tener más con otros ADNes. Afortunadamente, hemos visto esta conducta cambiar en muchos lugares… pero está muy lejos de ser erradicada. El drama del romance, dirigido por la reproducción, constituye hoy uno de los más grandes problemas del planeta. La sobrepoblación, las enfermedades, las niñas embarazadas, los agujeros en los bolsillos económicos de los países, la falta de educación sexual y de educación en general, los absurdos de algunas iglesias aún con poder, las batallas sobre los anticonceptivos y hasta contra vacunas que han surgido para evitar enfermedades como el cáncer pero que se originan en el sexo. Ya sea en su desahogado desenfado o en sus prohibiciones más letales, el sexo rige a la especie; es protagonista en más de la mitad de las canciones, de las películas, óperas, historias de reyes, chismes y dramas personales en general; el sexo, la infidelidad, el enamoramiento, los celos, la deshonestidad son responsables de asesinatos que borran hasta a las crías mismas de la pareja en cuestión y hacen del mundo una cruel telenovela.

Gran parte de la población no controla sus sentimientos. Desafortunadamente, en vez de educar para que aprendan a hacerlo, sociedades y gobiernos han tomado la cuestión en sus manos y reglas sin sentido han hecho del sexo todo y nada a la vez. Un gigantesco negocio, una experiencia sublime, una trata de humanos, la belleza de tener un bebé, una industria de prohibición, libertades inimaginables, conflictos psicológicos, crímenes sin piedad. Hoy, todo eso y más es el sexo; todo eso y mucho más.

Como seres inteligentes que decimos ser; algunos somos capaces de ver que existen todavía muchos aspectos negativos de la experiencia más importante en la evolución de la vida. No estamos de acuerdo en lo que debemos hacer, a pesar de que sabemos que lo tenemos que hacer. Inventamos un sinnúmero de problemas éticos sólo para introducir cuestiones absurdas que sencillamente no vienen al caso. Pero se desea respetar desde las tradiciones hasta las creencias individuales y así no vamos a llegar a ningún lado… mucho menos positivo.

Todos tenemos derechos… empecemos por ahí.


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