Evangelio
según San Lúsar Basado
en el de San Mateo.
por Lúsar
Capítulo
IV
Luego, Jesús
fue al desierto para organizar una huelga de hambre.
Y después de haber ayunado cuarenta días
con todo y sus noches, ya no se aguantó el hambre.
Entonces un güey que le decían "DiAvLo"
se acercó y le dijo: A ver, hijo de tu puta madre... si eres hijo
de Dios, haz que esas pinches piedras se conviertan en panes, a ver si
muy cabrón.
Pero como sabía que no podía, pues
se inventó una palabras bonitas para justificarse: No sólo
de pan vive el hombre, sino de toda palabra o disposición que sale
de la boca de Dios.
Después, el DiAvLo llevó al Chuy
a Jerusalén, lo puso arriba del templo;
y le dijo: A ver, cabrón, si eres Hijo
de Dios, aviéntate desde aquí, a ver si te salvas; pues está
escrito <Salm. XC, 11>: Que te ha encomendado a sus ángeles,
los cuales te tomarán de las manos para que tus pies no tropiecen
con ninguna pinche piedra.
Pero como tuvo miedo, pues sabía que todo
era una farsa, entonces le dijo al DiAvLo: Pero también está
escrito <Deut. VI,16>: No tentarás a tu Dios.
Todavía el DiAvLo subió al Chuy
a un monte muy muy alto y ahí le enseñó todos los
reinos del mundo con un mapamundi, porque desde el monte no se veía
ni madres, y también le enseñó la gloria de cada uno
de los reinos.
Y el pinche DiAvLo, como siempre sintiéndose
el dueño del mundo, le dijo al Jesús: Te daré todo
eso si te incas delante de mí y me la chupas. (Como que ya se veía
que el DiAvLo tenía sentimientos homosexuales.)
Pero Jesús le respondió: Sácate,
cabrón. No ves que está escrito: Adorarás al Señor
Dios tuyo, y a él sólo servirás.
Con esto, el DiAvLo se fue llorando porque Jesús
no quiso con él.
Luego, leyendo las noticias por Internet, Jesús
se enteró que habían metido al bote a Juan, y se fue a Galilea.
Y dejando la ciudad de Nazaret, se fue a vivir
a Cafarnaúm, ciudad marítima en los confines de Zabulón
y Neftalí.
Para así hacer cumplir lo que había
dicho Isaías <Is. IX, 1> y así no quedar mal con el antiguo
testamento.
El país de Zabulón y el país
de Neftalí, por donde se va al lago de Tiberiades a la otra parte
del Jordán, Galilea de los gentiles.
El pueblo, que era muy oscuro, ha visto una luz
grande: luz que ha venido a iluminar a los que habitan en la región
de las sombras de la muerte. Por fin había llegado la electricidad
al pueblo.
Desde entonces, el Chuy empezó a decir
boberías proféticas y volvió a decir lo que ya había
dicho Juan en el capítulo III, versículo
2 de este mismo libro: Hagan penitencia porque está cerca el reino
de los cielos. Al Juan se le olvidó registrar con Copyright su frase.
Un día, Jesús caminaba por el malecón
del mar de Galilea vio a dos hermanos: Simón, que se llamaba Pedro
(¿Simón o Pedro?) y su hermano Andrés, echando la
red al mar (eran pescadores, no Ingenieros en Sistemas Computacionales
frustrados)
y les dijo: Síganme los buenos y yo les
diré cómo hacer para que mejor pesquen hombres. (¿Los
iba a hacer travestis o policías?)
Al instante, los dos dejaron las redes y siguieron
al Jesús.
Más adelante, vio a otros dos hermanos,
Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan su hermano interconectando sus redes
en la barca con su padre, y los llamó.
Ellos también dejaron todo y se fueron
al reventón con Chuy.
Iba Jesús por toda Galilea, enseñando
y predicando el Evangelio, o buena hueva, y haciéndola de médico
charlatán en el pueblo;
con lo que recorrió su fama por toda la
Siria y le llevaban a todos los enfermos y acosados de varios males y dolores
agudos, los endemoniados, los lunáticos, los marcianos, los venusinos,
los paralíticos y curaba a los que podía, a los demás
ni modo, esos, aunque murieran, no contaban en las estadísticas,
pues le echarían a perder el negocio.
Iba mucha gente de Galilea, Decápolis,
Jerusalén, Judea y de la otra parte de Jordán.
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