El martirio de los dioses

por Juan Carlos Cisneros

    El dios de la luz, Amón Ra
     A Newton no quiere ni aquí ni allá
     Éste con su infeliz prisma
     Le robó todo el carisma
     Qué decir de Maxwell y sus odiosas leyes
     Ya no hay misterio en el Valle de los Reyes.

     Pobre Hermes, desempleado quedó
     Cuando al Olimpo el telégrafo llegó
     Desde Asgard Thor maldice impotente
     A Franklin y su pararrayos insolente.

     Los dioses, con mucha Razón
     No son los mismos de antes
     Multados pues, Hércules y Sansón
     Por consumo de anabolizantes.

     Y ya nadie se fija en Afrodita
     De nada sirve su pasión
     Hay féminas más bonitas
     Para muestra Sharon Stone

     Poseidón, que a Ulises sin piedad siguió
     Infortunado no pudo hacer nada
     Con el Calipso y Jaques Cousteau
     Quien profanó su abisal morada.

     Y dicen que se escondió del francés
     Pues lo aquel lo buscó en los siete mares
     ¿Estará abochornado por el traspiés
     oculto entre medusas y calamares?

     Para los dioses nada es como antes
     Shiva con sus seis extremidades
     No sorprende a ningún entomólogo
     ¿La Tierra se apoya en cuatro elefantes?
     Que se lo digan a un geólogo.

     Pobre Huracán, dios del viento,
     Ya no tiene tanto poder,
     Desde arriba le toman fotos ,
     Y le ponen nombre de mujer.

     Y Quetzalcóatl mal se siente,
     Pues la genética está avanzando,
     En ponerle plumas a una serpiente,
     Para que ésta salga volando.

     Odia aun más a la biología
     Una diosa, la Virgen María
     Pues una oveja nació bien
     Por inmaculada concepción
     Sin milagro, sin estrella de Belén
     Con la magia de la clonación

     Y Alá está buscando abogados,
     Jehová lo acusa de Terrorismo,
     Sus modernos cruzados
     Matan tanto como el Cristianismo.

     Pero ni Luzbel se ha salvado
     Del progreso malvado,
     Le hacen hoyos a su morada
     Esas odiosas petroleras,
     Y ahora el infierno, su casa,
     Está infestado de goteras.

     Ya no se respeta ni al Cielo
     Entre nubes y querubines
     El maldito Sputnik pasó al vuelo
     Como Juan por su casa.
     Y nada pudo hacer San Pedro.

     Y el resonado Jehová,
     Por su ausencia brilla ya,
     Porque al Cielo Gagarin subió,
     Y dijo que no lo vio.

     Y ya no hay que portarse bien,
     Sí al Cielo quieres viajar,
     -Para la ruina del Vaticano-
     Por 20 millones de dólares
     Los rusos te pueden llevar...
 


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