Primeras e impresionantes imágenes del actualizado observatorio Hubble

Galileo Galilei no inventó el telescopio pero quizás haya sido el primero en dirigirlo hacia los cielos. Desde entonces, este hábito de buscar más allá del planeta no ha abandonado al hombre quien se empeña en escudriñar profundamente el universo donde vive. Desde Galilei hasta el presente han pasado siglos. Sin embargo, si comparamos el telescopio que él usara en 1608, con el juguete de 12 años de la NASA, nos parecería que más de un milenio ha transcurrido.

“Hubble está mejor ahora que cuando era nuevo, hace más de una década”, aseguró David Leckrone de la NASA. “No esperábamos tanta nitidez y precisión en estas imágenes. Estamos viendo galaxias del universo joven, es una actualización sin precedentes”.

Los astrónomos concuerdan que las imágenes capturadas por la Cámara Avanzada con Visión Panorámica (ACS son sus siglas en inglés) encarnan magistralmente los procesos dinámicos que gobiernan nuestro universo y, además, muestran la capacidad de alcance de la ACS, con una resolución diez veces más alta que la cámara antigua, que fue reemplazada el pasado marzo.

Para imaginarnos este alcance lo mejor es entender lo que los ojos del Hubble están mirando. El lente de la cámara está enfocado en una parte diminuta del Cosmos, tan diminuta que sería el equivalente de agarrar entre los dedos dos granitos de arena y verlos con el brazo extendido frente a los ojos. Allí, en ese inconcebible pequeño espacio, Hubble ha capturado una violencia portentosa y un drama soberbio entre galaxias. También ha desenmascarado kilómetros de gases densos y coloridos, dentro de los cuales, estrellas y embriones planetarios se encuentran en formación, una maternidad estelar sensacional. Además, un monstruo gigantesco y rojo ha sido capturado por el lente de la ACS, esta columna, llamada Cono y que evoca la popular foto de Hubble de la nébula Águila, está compuesta de gases fríos y polvo. Las luces brillantes, que parecen diamantes y adornan la “cabeza” del cono, son galaxias lejanas. Y, es aquí donde los nuevos ojos del Hubble han descubierto las sorpresas.

Las cuatro imágenes, publicadas por la NASA el pasado martes 30 de abril, han traído sus propias maravillas escondidas. Por ejemplo, la imagen de la galaxia, ahora conocida como “Renacuajo” (Tadpole) y que se observa con una cola de estrellas saliendo de su cuerpo galáctico, trajo de fondo un regalo extra de más de seis mil galaxias lejanas. Este número sobrepasa la cifra obtenida en 1995 por el mismo telescopio, en una de sus imágenes más populares y que abarcaba una buena porción del universo. Además, un puntito rojo pálido que se observa en esta imagen de Renacuajo, es de otra galaxia antigua que probablemente se formó cuando el cosmos sólo tenía mil millones de años, un jovencito aún.

“La nueva cámara nos va a permitir fotografiar la infancia del universo. Ahora podremos ver ese momento cuando comenzaron a formarse las primeras estrellas y galaxias, cuando la materia tomaba forma luego de la oscuridad de la Gran Explosión”, explicó el doctor Holland Ford, quien ha dirigido el equipo que se ha encargado de producir la famosa cámara.

Los investigadores esperan publicar más fotografías y los descubrimientos que logren realizar de sus análisis. El Renacuajo se encuentra a una prodigiosa distancia de 420 millones de años luz de nuestro planeta, es seguro que Galileo nunca imaginó el poder que adquirirían aquellos rústicos lentes que hurgaron por primera vez entre las todavía desconocidas regiones del Universo.

La vida a millones de años luz de aquí

  • En la imagen de la galaxia Renacuajo, el lente ha capturado un momento crítico en este sistema. En la parte izquierda y hacia arriba, encima del Renacuajo, se observa una galaxia más pequeña en azul. Este cuerpo celestial vino a colisionar con la galaxia creando disturbios. Un resultado directo de la colisión es la larga cola de estrellas que se extiende por 280,000 años luz desde el cuerpo del Renacuajo. Esta galaxia está a 420 millones de años luz del planeta Tierra en la constelación de Draco y, detrás de ella, el lente de Hubble ha capturado más de seis mil galaxias antiguas.
  • Los Ratones bailarines son un par de galaxias que parecen estar conociéndose. Los astrónomos las han llamado los Ratones por la forma que tienen y están seguros que dentro de poco ambas colisionarán formando una galaxia mucho más grande. Los Ratones están a 300 millones de años luz de nosotros. Los astrónomos piensan que los Ratones representan muy bien el futuro de la Vía Láctea, donde habitamos, la cual, en unos miles de millones de años, colisionará con nuestra vecina Andrómeda.
  • La colosal columna, denominada Cono, es una foto impresionante de gas frío y polvo. Esta maravilla espacial se encuentra a 2,500 años luz de nosotros. Los puntos brillantes como diamantes, son galaxias más lejanas.
  • La kilométrica maternidad estelar conocida ahora como la nebulosa Omega o M17, parece más bien una “fantasía en acuarela”, según declaraciones en la rueda de prensa ofrecida por la NASA para presentar las fotos. Dentro de estos coloridos gases se están formando estrellas y embriones planetarios. Omega se encuentra a 5,500 años luz de nuestro planeta.

Las fotos las pueden ver aquí: http://oposite.stsci.edu/pubinfo/pictures.html

Breve historia del telescopio

No se sabe a ciencia cierta quién inventó el telescopio. En 1589, Giambattista della Porta escribió en una revista llamada Magia Naturalis, las propiedades de los lentes de vidrio cóncavos y convexos. Muchos historiadores le atribuyen a della Porta el descubrimiento de las propiedades características del telescopio aunque muchos han denunciado el mal hábito que tenía Giambattista de robar las ideas de los demás. De todas formas, se conoce que un fabricante de lentes en Holanda llamado Hans Lippershey fue el primero en tratar de comercializar este invento. Se supone que el holandés fue el verdadero inventor del telescopio, aunque algunos aseguran que el hombre lo copió de alguien más. Lippershey intentó patentar su invento, pero no fue posible debido a que la voz se regó y otros vinieron con mejores modelos. James Metius fue uno de ellos. Metius trató de que el gobierno de Bélgica le diera dinero para elaborar un telescopio mejor que el Lippershey pero no lo consiguió y jamás enseño su invento a nadie. Al final, quien le sacó más provecho al invento fue Galileo Galilei pues le robó la idea a Lippershey y se la vendió a un monje en Venecia. Por la idea del telescopio Galileo recibió un aumento de salario de 520 a 1,000 florines. El astrónomo siempre dijo que el inventor del telescopio había sido un holandés y que él sólo había mejorado la idea.


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