Una bomba de hidrógeno que mata sólo las células cancerígenas

La genética ha descubierto cientos de genes responsables de varios tipos de cáncer. Pero esta palabra, en general, todavía envuelve dos características primordiales que definen y distinguen a esta enfermedad de todas las demás. Primero, la capacidad de las células para dividirse una y otra vez y, segundo, el poder de que disponen para desplazarse hacia otras partes del cuerpo, lo que conocemos como metástasis. Sin estas dos características letales, la condición sería entonces un tumor benigno que, aunque puede dañar el funcionamiento de ciertas áreas adyacentes, probablemente no causará la muerte del paciente.

El cáncer ha sido bien estudiado y los investigadores conocen bien sus movimientos. Sin embargo, la habilidad para transformarse y mutar, ganándole la batalla a nuevas drogas y tratamientos, ha hecho de la búsqueda, de nuevos tratamientos, una tarea sumamente ardua. Por mucho tiempo, los investigadores han tratado de buscar una bala mágica que detenga la división caótica de las células que contraen la enfermedad sin dañar otros tejidos. Hasta el momento, los tratamientos que mejor conocemos, como la quimoterapia, matan tanto las células saludables como las cancerígenas, lo que hace que el tratamiento muchas veces, en vez de arreglar, efectúe más daños. Los efectos secundarios, de estos tratamientos, provocan que el sistema inmunodeficiente del paciente se vuelva aún más vulnerable, ya que muchos importantes anticuerpos son destruidos en el proceso de acabar con la enfermedad.

No obstante, en esta ocasión, un grupo de químicos de Alemania, bajo la dirección de Lutz Tientzen de la Universidad de Gottingen, parece haberse acercado bastante a un método para acabar exclusivamente con las células enfermas sin tocar las saludables. Se trata de una técnica que se comenzara a utilizar en la década de los años ochenta. El proceso es más o menos el siguiente.

Los investigadores primero construyen la poderosa arma. Esta vez se trata de un compuesto antibiótico, altamente tóxico, encontrado en un hongo. Esta bomba química consta de un aro con tres átomos de hidrógeno. Este aro está bastante rígido, listo para explotar y abrirse; cuando lo haga, la molécula que queda crea un caos tóxico en el ácido nucleico de las células, un componente esencial para el funcionamiento celular, y allí acaba con todas ellas.

Hasta el momento todo va bien pero, el problema mayor es lograr que la bomba sólo se active en presencia del cáncer y no en tejido saludable. Para conseguirlo, los investigadores inventaron una “pro-droga”.

Esta ingeniosa idea permite que la droga no se active hasta que llegue al lugar necesario. La pro-droga es igual a la droga pero sin el aro de los tres átomos y con una capa de azúcar que la cubre. La pro-droga puede navegar por el cuerpo del paciente sin activarse porque está protegida por la capa de azúcar. Sólo en ausencia de esta capa comenzará la pro-droga a funcionar y a matar células. Pero aún queda otro problemita. ¿Cómo activar a la pro-droga?

Los científicos, por más de dos décadas, han utilizado enzimas con este fin. Una enzima, diseñada para adherirse a las células cancerígenas, se encarga de activar la pro-droga. Los investigadores utilizaron un anticuerpo que se “engancha” con naturalidad al tejido enfermo. Este anticuerpo lo montaron sobre la enzima, que luego le inyectaron a un ratón infectado con un tumor cancerígeno humano. La enzima es administrada antes que la pro-droga para que se instale en el tumor. Luego, la pro-droga es inyectada y recorre el organismo a salvo hasta llegar al tumor maligno donde se encuentra la enzima. Una vez allí, la enzima se come la capa de azúcar, la pro-droga rehace el aro de tres átomos y la pequeña explosión comienza un caos que no sale de la región enferma ni infecta otras áreas.

La nueva droga aún no ha sido probada en humanos pero es la primera vez que ensayos clínicos utilizando este método proporcionan resultados positivos. Según Tientze, “las empresas de farmacología ya están pendientes e interesadas en desarrollar este experimento en humanos”.

Curioso proceso

Para matar exclusivamente el cáncer los científicos usaron los siguientes procedimientos:

Producción de la droga
Se trata de una droga de un aro con tres átomos de hidrógeno. Esta pequeña bomba estalla y se come el ácido nucleico de las células, es decir que las destruye completamente.
Creación de la “pro-droga”
Los investigadores transforman a la droga en una pro-droga que sea más segura para el organismo. La pro-droga no tiene el aro de tres átomos y está cubierta con una capa de azúcar. Esta capa no deja que se active en células saludables.
La enzima
La enzima es enviada antes que la pro-droga para que prepare el terreno, pos así decirlo. La enzima va combinada con un anticuerpo que se enlaza de las células enfermas de cáncer. Una vez enlazadas, la enzima espera pacientemente a la pro-droga.
La actividad
Los científicos envían la pro-droga que puede ahora navegar por el organismo sin estar activa. Cuando llega a la zona cancerosa, la enzima, que esperaba pacientemente, comienza a comerse la capa de azúcar. Cuando ésta desaparece, el aro vuelve a ensamblarse y estalla la bomba dentro del tumor.
La selectividad
El daño que realice la pro-droga depende de la habilidad del anticuerpo de enlazar las células enfermas y no las saludables y de la ausencia de otras enzimas que no vayan a activar la pro-droga antes que llegue a su destino.

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