Jacob y la “Religión de las personas pensantes”, ¿Brewster engañado?, Manek rehúsa, Dios innecesario, y ¡la astrología acierta en grande!

Esta página fue publicada cuando toda la JREF se encontraba en Las Vegas en The Amaz!ng Meeting 2. El autor del artículo que sigue se encontraba entre los asistentes.

Me llamo Jacob Spinney. Soy un estudiante de 18 años de Phoenix, Arizona.

Debo contarles una experiencia que tuve hace poco. A fines de septiembre del año pasado un compañero de estudios de mi clase de Producción de Video me invitó a asistir a su Grupo Juvenil Cristiano. Al principio no creí que tuviera sentido ir porque soy tan ateo como el que más. Pero supuse que si no le daba una oportunidad de escuchar lo que su grupo de jóvenes tenía que decir, él no me daría una oportunidad de estuchar lo que yo tengo que decir. Así que fui, e hice mi mejor esfuerzo para ser tan respetuoso y cortés como pudiera esperando representar favorablemente a los ateos. Luego del sermón, los comentarios sobre mi ateísmo corrieron como reguero de pólvora y la reacción no fue la que yo esperaba. En lugar de pedirme que me fuera, fueron intencionalmente amables y curiosos. Más tarde descubrí que esto se debía principalmente a que me veían como uno de esos (supuestos) ateos que se convierten fácilmente si les lanzan la arenga sobre el pecado original y la salvación. Pero a diferencia de la mayor parte de los “ateos” con los que normalmente se encuentran, no soy el tipo de ateo que se convertirá jamás a una creencia sólo porque apelen a mis emociones. Necesito evidencia, y luego de que aclaré esto, me comentaron sobre un “retiro” que iban a tener. En este retiro iban a contar con un autor y “cruzado de campus”, Tom Short, para que hablara sobre las pruebas que muestran que “la Cristiandad es una religión de personas pensantes”. Así que me anoté básicamente para poder decirme homestamente que le di una oportunidad a la cristiandad.

Unas pocas semanas antes del retirno, mi amigo cristiano de Producción de Video me dio el libro de Short, “Cinco preguntas cruciales sobre la cristiandad”. Lo leí, y me desilusionó. Se que se supone que refuerza las creencias de un cristiano “pensante”; pero la evidencia presentada no es nada nueva. Los mismos argumentos sobre causa y diseño con los que no me molestaré en llenar este e-mail. Pero decidí escribir mi propia refutación a este libro para mostrar a mis amigos cristianos que no me limito a mirar un libro cristiano y desecharlo como propaganda, como hacen ellos con los libros ateos. Pueden hallar mi refutación en http://jacobandrews.com/tomshort.htm [en inglés]. Cuando finalmente fui al retiro, Tom Short dio su discurso, y realmente me decepcionó descubrir que su discurso era básicamente un resumen de todas las cosas sobre las que habla en su libro, casi palabra por palabra. De modo que, luego del discurso del señor Short, le entregué una copia impresa de mi refutación y dijo que la leería y me diría qué pensaba al día siguiente.

Bien, la manaña del día siguiente se me acercó y en resumen me dijo que me enviaría por e-mail su respuesta, y que sería “inapropiado” que yo le mostrara a alguien la refutación de su libro. Con reluctancia condescendí a su pedido por cortesía, pero uno se queda pensando: Si la cristiandad es una religión de una persona pensante, ¿no haría falta conocer el punto de vista opuesto antes de llegar a una conclusión?

Ya ha pasado más de un mes desde que le presenté mi refutación, y aún no tengo respuesta. Pero mi buzón de correo sigue abierto.

Luego del retiro, aún asistí esporádicamente al grupo de jóvenes, para pasar a saludar a todos. Supongo que resultó obvio que no me convertiría al cristianismo, y recibí un e-mail de uno de los ministros del grupo. Me informó que “me están usando como una herramienta del propio diablo” y que yo me revelé “como alguien que no quiere más que derribar a aquellos que Aman al Señor”. Yo tenía la noción preconcebida de que la puerta de la cristiandad siempre está abierta, pero parece que eso se aplica sólo a aquéllos que quieren seguir el programa lo bastante rápido.

Estoy seguro de que los lectores pueden ver el comprensible temor que las acciones de Jacob agitaron en este grupo. Como pasa con cualesquiera creyentes que aceptan con entusiasmo una idea atractiva sin exigir evidencia sobre ella, luego exhiben una gran apertura a la discusión y a la expresión sobre el tema, pero se cierran tan pronto como se dan cuenta de que realmente van a tener que ocuparse de examinar sus creencias y las razones tras ellas. La gente como Jacob Spinney son lo peor que puede pasarles, y se apresuran a cerrar sus puertas para poder esconderse juntos bajo la cama, a salvo del coco.

Pero en serio, amigos, ¿cómo podemos creer que un hombre supuestamente instruido como el ministro que le escribió a Jacob realmente cree (a) que Jacob Spinney es una herramienta de este personaje mítico, Satanás, (b) que recibió una revelación sobre esto de alguna fuente sobrenatural, y (c) que los miembros de este grupo pueden ser “derribados” por la discusión de sus creencias? No respondan; creo que ya sé…

¡Ey, Jacob, felicitaciones! ¡Y salúdame a Satanás cuando vuelvan a encontrarse!

(Por favor, ahórrenme las advertencias pías sobre mi impaciencia con tales cosas. Soy un adulto pensante y racional y no tengo por qué tolerar esas tontas nociones siendo “amable” con ellas. Ni ustedes tampoco.)


El escocés Sir David Brewster (1781-1868) poseía un destacable intelecto. Aunque se lo conoce —injustamente— en mayor medida por su invención del caleidoscopio, también desarrolló las matemáticas de la polarización de la luz, e hizo importantes mejoras en el diseño del estereoscopio, además de muchos otros logros. Ha llegado a mis manos uno de sus libros mejor conocidos, “Cartas sobre la magia natural”, de 1842, en el cual discutió muchas rarezas del tipo que fascinaban a las personas instruidas de su tiempo.

Brewster era, en muchas formas, bastante ingenuo sobre el mundo real. Por ejemplo, lo engañó totalmente el viejo truco de “levantar a alguien con los dedos”, en el cual cuatro personas rodeando a una quinta levantarán a esa persona desde una posición de sentado, de forma aparentemente milagrosa. Vean http://www.randi.org/jr/05-15-2000.html [en inglés].

Es de destacar que este hombre tan inteligente parece haber creído en una solución bastante incorrecta para este truco. Describió una variante de la versión clásica que utilizaba sólo los dedos índices de los “levantadores”, con el “levantado” sentado en una silla. En su versión parece haberse permitido cualquier forma de agarrar el cuerpo del sujeto. Brewster describe el procedimiento como sigue:

Uno de los experimentos más destacables e imaginables referentes a la fuerza del armazón humano que usted [Sir Walter Scott] ha visto y admirado es aquélla en la que un hombre pesado es elevado con la mayor facilidad, cuando se lo eleva en el momento en que sus propios pulmones y los de las personas que lo elevan están llenos de aire. Este experimento fue, creo, exhibido por primera vez en Inglaterra hace unos pocos años por el Mayor H., quien lo vio hacer en una fiesta en Venecia bajo la dirección de un oficial de la armada estadounidense. Ya que el Mayor H. lo realizó más de una vez en mi presencia, describiré el método tan exactamente como me sea posible.

La persona más pesada de la fiesta yace sobre dos sillas, apoyando sus piernas en una y su espalda en la otra. Cuatro personas, una en cada pierna y una en cada hombro, intentan entonces levantarlo, y encuentran que su peso muerto es muy grande, por la dificultad que hallan en soportarlo. Cuando se lo vuelve a ubicar en la silla, cada una de las cuatro personas sostiene el cuerpo como antes, y la persona por levantar da dos señales aplaudiendo. En la primera señal tanto él como los cuatro levantadores toman un aliento largo y completo, y cuando se completa la instalación, o se llenan los pulmones, se da la segunda señal para levantar a la persona de la silla. Para su propia sorpresa y la de sus sostenedores, se eleva con la mayor facilidad, como si no fuera más pesado que una pluma. En varias ocasiones he observado que cuando uno de los sostenedores realiza mal su labor, inhalando a destiempo, la parte del cuerpo que intenta elevar queda, por así decirlo, rezagada.

Ya que ha visto usted repetidamente este experimento, y ha realizado tanto el papel del levantado como de levantador, puede testificar cuán notables parecen ser los efectos para todos los involucrados, y cuán completa es la convicción, bien de que la carga ha sido aligerada, o los sostenedores fortalecidos por el proceso descrito.

Sí, los efectos parecen notables, pero no se hallan más allá de toda explicación. Primero, es obvio que el peso ha sido distribuido bastante equitativamente entre los cuatro levantadores. Por lo tanto, cada persona levanta un cuarto del total, aunque “no más pesado que una pluma” no describe con precisión la realidad. Pero ¿cómo explicamos la aparente disminución dramática del peso. Elevar un peso relativamente “relajado” o flexible es mucho más difícil e incómodo que levantar una carga más rígida. Con todos los participantes inhalando profundamente, y especialmente cuando esa acción se realiza simultáneamente, el procedimiento de elevación es mucho más fácil. La persona elevada está, naturalmente, mucho más rígida que antes, por lo tanto se la maneja más fácil, y la acción de levantamiento está sincronizada.

Continuando con su descripción, Brewster relata otro “experimento” similar, que se parece más a la descripción clásica de este truco:

En Venecia el experimento se realizó de forma más imponente. El hombre más pesado de la fiesta fue elevado y sostenido con las puntas de los dedos de seis personas. El Mayor H. afirmó que el experimento no tendría éxito si la persona por levantar se ubicaba sobre una tabla, y la fuerza de los individuos se aplicara a la tabla. Supuso que era necesario que los levantadores se comunicaran directamente con el cuerpo por levantar.

Quien quiera que fuera el “Mayor H.”, no se dio cuenta que intentar levantar un objeto como una tabla con la punta del dedo es bastante doloroso, ¡algo totalmente distinto de la experiencia de clavar un dedo en un cuerpo humano relativamente blando! Pero aquí vemos el aspecto semimístico de esta descripción que implica que tocar realmente el cuerpo, aunque sea a través de la ropa, es una forma de hacer las cosas de algún modo más cercana a la naturaleza.

Brewster de alguna manera se rescata a sí mismo en la conclusión de su descripción con este descargo:

No he tenido oportunidad de realizar ningún experimento en relación con estos curiosos hechos; pero si el efecto general es una ilusión, o el resultado de principios conocidos o nuevos, el tema amerita una investigación cuidadosa.

He noado otro evento que Sir David Brewster describió en el mismo capítulo de su libro, esta vez involucrando a un personaje que ya hemos encontrado en nuestras páginas web en http://www.randi.org/jr/01-19-2000.html y http://www.randi.org/jr/02-03-2000.html en donde se menciona al Barón Wolfgang von Kempelen (1734-1804) en relación con un ademostración de un “ingenio parlante”, algo que los “mecanistas” (nosotros los llamaríamos “mecánicos” o ingenieros) habían intentado fabricar durante muchos años. Esta era una forma mecánica de reproducir la voz humana, usando sistemas de bombas de aire, válvulas, lengüetas y embudos, que pudiera ser manipulada por un operador experto para producir al menos los sonidos básicos (consonantes y vocales) e, idealmente, palabras verdaderas del habla.

Brewster describió el trabajo de técnicos bien conocidos tales como un caballero llamado Kratzenstein, quien demostró en 1779 cómo podía obtener los sonidos vocálicos fundamentales. Da la real impresión de que esta fuera una demostración auténtica de la ingenuidad de este hombre, pero luego Brewster describió un asunto bastante diferente: refiriéndose al Barón von Kempelen como “un renombrado mecanista de Viena”, citó el “largo estudio y diligente examen” en el que se involucró von Kempelen para producir verdaderas palabras y fraes, y dice que esos esfuerzos fueron exitosos:

Parece no haber duda de que [von Kempelen] finalmente pudo producir palabras y frases enteras, tales como opera, astronomy, Constantinopolis, vous êtes mon ami, je vous aime de tout mon coeur, venez avec moi à Paris, Leopoldus secundus, Romanorum imperator semper Augustus, etc.; pero nunca construyó una figura parlante, y probablemente, por estar insatisfecho con el resultado general de sus trabajos, sólo exhibió los efectos a sus amigos más allegados…

Brewster se refiere aquí a la esperada posibilidad de que von Kempelen preparara una “figura parlante”, probablemente recordando el famoso “autómata” que jugaba al ajedrez por el cual ya era bastante famoso, y que había exhibido públicamente una década antes. Sabiendo, como sabemos ahora que el autómata era un fraude, ya que tenía una persona oculta dentro de él, leemos la continuación de la descripción de Brewster en una nueva luz:

… del aparato, que fue construido en forma de caja. La caja era rectangular, y de un metro de largo, y se ubicaba sobre una mesa y estaba cubierta por una tela. Cuando alguna palabra en particular era pronunciada por los reunidos, el Sr. Kempelen hacía que la máquina la pronunciara, introduciendo sus manos ajo la tela, y aparentemente poniendo en movimiento algunas partes del aparato.

¿Sintieron haber descubierto algo? A mí me pasó, ciertamente. ¡Da la impresión de que este ingenioso bribón simplemente puso a un cómplice que hablaba francés oculto en la caja, en lugar del jugador de ajedrez que había usado para su truco anterior! ¿Por qué el “contacto en Francia” (la broma es intencional)? Siga leyendo lo que dice Brewster:

El señor Thomas Collinson, quien había visto esta máquina en Londres, menciona en una carta al doctor Hutton que luego lo vio en la propia casa del Sr. Kempelen en Viena, y que entonces propuso la misma palabra que había presentado en Londres, es decir la palabra Exploitation, la cual, nos asegura, de nuevo fue pronunciada claramente, con el mismo acento francés.

¿Con acento francés? Me pregunto por qué. Von Kempelen, en al menos una ocasión, especificó que había preferencias lingüísticas con las cuales operaba la máquina. Era más fácil, dijo,

… si uno eligiera latín, francés o italiano, ya que el alemán es mucho más difícil debido a sus muchas sílabas cerradas y conjuntos de consonantes.

Ya que poseo una naturaleza suspicaz, veo aquí la posibilidad de que su hombre escondido en la caja fuera francés, y pudiera tener dificultad con el alemán. ¿Qué piensan ustedes?

El escritor científico John P. Cater es el autor de un artículo de 1983: “Hablando electrónicamente: Generación computadorizada del habla”, en el cual aparentemente acepta que von Kempelen tenía realmente una máquina “parlante” que podía funcionar como se decía. Quizá la tenía. Sin embargo, pueden ustedes estar de acuerdo conmigo en que presentarse cerca de una caja misteriosa lo bastante grande para albergar a un ser humano, con las manos debajo de una tela ocultadora, da la impresión de algún tipo de engaño. Hay una seria posibilidad de que von Kempelen sólo estuviera haciendo trucos durante esa demostración en particular, y bien podría haber tenido un dispositivo verdadero que hubiera inventado para imitar algunas partes del habla. Su historia previa nos da buenas razones para pensar que podría haber (y quizá habría) recurrido a trucos, cuando tuvo ocasión y necesidad de hacerlo.

Lo que más me fascina es el hecho de que Sir David Brewster no expresó esta misma posibilidad, ¡especialmente ya que más adelante en el mismo libro que estamos discutiendo, describe en detalle la misma fuerte sospecha de que la máquina jugadora de ajedrez de von Kempelen fuera falsa, y probablemente contenía un ser humano como operador! Dedica trece páginas y diez ilustraciones a una exposición de este truco, ¡pero nunca relaciona la demostración del “ingenio parlante” de von Kempelen con el fraude más conocido y celebrado del jugador de ajedrez realizado por el mismo hombre!

Sólo agregaré una nota más: Sir David, a pesar de sus sustanciales contribuciones a la ciencia de su época, se resistió a aceptar los descubrimientos de Charles Darwin, ya que era un creacionista declarado. Como hemos dicho antes, incluso los pensadores más inteligentes y dedicados pueden rehusarse a enfrentar l arealidad cuando entra en conflicto con sus filosofías favoritas.


A través de uno de sus devotos seguidores, por medio de nuestro lector Tim Rasmussen en Glendale, California, he aquí una respuesta de Hira Ratan Manek, uno de los farsantes que dice que no come comida alguna y sobrevive de energía solar sólo mirando al sol. Lo mencionamos en las páginas del 11 de julio y del 18 de julio. No es el otro hombre vestido de naranja, Prahlad Jani, sobre el que escribimos hace tres semanas. He aquí la respuesta de Manek.

gracias y conozco a este hombre de fort lauderdale y esta totalmente contra las nuevas ideas y aunque tiene un ripo de premio no se lo ha dado a nadie hasta ahora y sus motivos debe juzgarlos la gente. No me preocupa esa gente porque las masas deben decidir por si mismas.Todo tiene dos lados.Hay gente que no cree en dios pero eso no significa que yo no debo creer.Es una opcion individual.No insisto en que la gente crea lo que digo pero comparto mis experiencias con ellos y dejo que decidan solos.Respecto a la nasa si algun oficial expresa ignorancia no significa que sea contrario y tales cosas pasan en organizaciones tan grandes especialmente cuando le sfalta coordinacion y eso pasa mucho con la nasa hoy en dia especialmente después del choque del columbia.Muchos comites han renunciado de la nasa y asi.Estoy feliz que mucha gente en todo el mundo ahora cree en esto y muchos practican y lo hallan exitoso.Es el exito de los fenominos lo que importa y no las cosas negativas que dice la gente como randi.etc.gracias hrm

Fin de cita. Caray, parece que la NASA y yo hemos sido desestimados. Me pararé en el rincón un rato…

Esto se alínea con lo que estos milagreros suelen hacer: insultar, cambiar de tema, mentir descaradamente, esquivar y sacudirse para evitar admitir que simplemente no se someterán a prueba ni probarán sus afirmaciones. No hay sorpresas: los farsantes siguen fingiendo. Este no parece muy feliz…


Una nota interesante de un joven lector:

Mi nombre es Gabriel Villar, y actualmente estoy estudiando para mi último año de secundario en Inglaterra, y planeo estudiar Física en la universidad el año próximo. Soy un lector habitual de su excelente sitio web, y me gustaría compartir una conclusión a la que he llegado hace poco en relación con la religión. Por favor perdone el estilo discursivo, es que estoy planeando exponerle esto a un amigo mío religioso. Me gustaría conocer su opinión sobre mis reflexiones.

Me parece que un dios es simplemente innecesario. Por ejemplo, la teoría atómica fue invantada para explicar toda clase de fenómenos, la teoría ondulatoria de la luz fue creada en parte a partir de las observaciones de la interferencia de patrones, la teoría fotónica de la luz surgió del descubrimiento del efecto fotoeléctrico, y así sucesivamente. En resumen, una observación requiere una teoría para explicarla.

Sin embargo, ¿qué observación requiere un dios para explicarse? En otras palabras, ¿qué podemos explicar con un dios que no podemos explicar sin uno? Nada. Alguna gente religiosa puede señalar que los científicos no lo saben todo, por ejemplo cómo empezó el universo. Esto es verdad, pero no implica que hay un dios. Por ejemplo, digamos que tengo dos soluciones que la química moderna ha sintetizado. Digamos también que nadie tiene ni idea de qué va a pasar con el universo. Es sólo otro fenómeno físico.

Por lo tanto, la idea de un dios es superflua, como la teoría de una partícula que no interactúa con nada. Una buena teoría debería explicar las observaciones (lo que la religión no hace) y predecir otras observaciones (de nuevo, la relación falla en hacer esto). Como usted dijo, aunque uno no puede probar que “no hay una muñeca Barbie en la luna”, no hay evidencia de ello, y por lo tanto no hay razón para creerlo. No, la invocación de una deidad no resuelve un dilema difícil, pero crea una respuesta innecesaria, para el creyente.

Los dioses son las cobijas de niño que se conservan hasta la adultez.


El contribuyente del Reino Unido John Atkinson nos pregunta: “¿Está listo para una insensatez?”, y luego nos cuenta que su periódico, el Sun, afirma que su astróloga, “Mystic Meg”, ayudó a un empleado de limpieza a ganar 9.3 millones de libras esterlinas:

Las estrellas de Meg para Mary en el Sun del sábado pasado decía: “Su suerte para los premios se ve bien, así que vale la pena elegir un boleto de lotería”. Mary, que es de Acuario, dijo: “Esto sirve para mostrar que los horóscopos se cumplen. Mystic Meg realmente fue exacta esta vez”.

Bueno, dado que cerca del 8% de los residentes del Reino Unido son acuarianos, y ciertamente algunos de ellos (¿unos pocos millones?) invirtieron en la lotería, ¿por qué sólo ganó Mary? Hay cosas completamente más allá de mi intelecto. Pero el lector Stuart Bennett, comentando sobre la pregunta de la salida de la luna llena de la semana pasada, comenta:

No es mucho peor que preguntar “¿Por qué el cielo es azul?”. Lo difícil, he descubierto, es convencer a la gente de que en realidad el espacio no es frío.

Así que esa es la pregunta para la semana que viene. No, no la del cielo, la de la materia del espacio que no se enfría. Y para los que no se dieron cuenta, la respuesta de la pregunta anterior era: “Poco después de la puesta del sol”. Una luna llena tiene que estar directamente alineada con la Tierra y el Sol, para verse totalmente iluminada desde nuestro punto de vista…

(Firma de James Randi)



Traducción autorizada. Artículo original propiedad de Fundación Educacional James Randi. Se prohibe su reproducción con fines comerciales.

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