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Soy dominicana. Estudié psicología clínica en el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC). Más tarde obtuve una licenciatura en Literatura Inglesa en la Universidad de Fordham en Manhattan, Nueva York. He trabajado en periódicos y revistas, tanto dentro como fuera del país, por más de 10 años y, en la actualidad, escribo artículos y noticias de ciencia en el periódico El Caribe.
A los 22 años, una amiga me prestó un libro llamado "Jitterbug Perfume", del autor estadounidense Tom Robbins. Hoy puedo decir con seguridad que ese libro comenzó a cambiar mi forma de percibir las religiones y los dioses. Desde ese momento, mis ideas se movieron hacia otro lado, abandoné el catolicismo, descarté el cristianismo y me dediqué a leer libros de filosofía y sobre las ciencias, especialmente sobre el origen del universo. Mis lecturas me hicieron saltar de unas creencias a otras. Descubrí otros mundos y otras religiones, encontré diferentes formas de ver los mismos dogmas y luego los descarté todos. En ninguno de ellos encontré respuestas que eliminaran mis inquietudes.
Entonces me topé con el agnosticismo y dudé. Pero mi duda comenzaba a convertirse gradualmente en afirmación. Mis lecturas continuaban desplazándome hacia otros rumbos. La historia de los dioses y los estudios científicos cada vez me ofrecían "más evidencias de la no existencia de ningún dios" o "ninguna evidencia de la existencia de alguno", de las dos formas, siempre llegaba a la conclusión de que el ser humano había inventado a los dioses para llenar importantes lagunas en su conocimiento sobre el mundo y para controlar a los demás (las religiones son herramientas sumamente útiles en estos menesteres). Así llegué al ateísmo.
Me encanta la ciencia ficción, tanto en libros como en películas, soy adicta a la lectura y a la escritura, me gusta ver televisión, los animales y soy feliz en el mar; me considero escéptica y el papel más difícil y satisfactorio que me ha tocado desempeñar ha sido ser madre de un niño. Musicalmente disfruto escuchando a Mano Negra y The Smiths, entre muchos muchos otros.
Soy peruano. Nací en Lima en Setiembre de 1981. Desde pequeño fui criado dentro de una familia moderadamente religiosa. Mi educación fue siempre católica, aunque hubo una ligera influencia adventista por parte de mis familiares por el lado paterno, y más recientemente, por el mormonismo. Presenciar y contrastar de cerca las principales cosmovisiones de cada grupo cristiano, enriquecieron mi modo de ver y analizar las cosas, sumado a las conversaciones que tuve con curas, pastores y devotos de cada uno de estos grupos. A partir de esto, surgieron muchas preguntas en mí acerca de las contradicciones bíblicas y las diferentes religiones.
Mi escepticismo se centró, desde temprana edad, en las instituciones religiosas en general, aunque nunca cuestioné la principal idea religiosa: Dios. Pero un buen día, me aventuré a analizar todas estas ideas acerca de la existencia de Dios y cualquier ente sobrenatural. No me hizo falta mucho tiempo para ver las tremendas incongruencias que existían dentro de ese mismo conjunto de ideas y la falta de coherencia y coincidencia cuando se compara a la naturaleza y la historia humana con las mismas.
Una cosa que siempre jugó un papel importante, fue mi interés casi innato por las ciencias. Mientras desarrollaba mi carrera como biólogo, me iba haciendo más preguntas y a la vez iba viendo y estudiando la biología evolutiva y las numerosas pruebas que existen a su favor, además de cuestiones que tienen que ver con el comportamiento animal.
Los científicos que más han calado e influido en mi ideología son Carl Sagan y Richard Dawkins, de los cuales tuve la oportunidad de leer en los inicios de mi etapa atea, El Mundo y sus Demonios y El Gen Egoísta, respectivamente. Posteriormente, Mijail Bakunin, Bertrand Russell, Stephen Jay Gould, entre otros, también jugaron un papel importante en muchos aspectos.
Más recientemente me animé a iniciar la travesía que significa administrar un blog. Mi blog, llamado Naturaleza y Racionalismo, incluye buena parte de mi pensamiento y varios aspectos que relacionan a la biología y a las ciencias en general, con una visión del mundo enteramente naturalista y libre de entes míticos y fantásticos.
Entre mis grandes hobbies, puedo destacar: leer, ver documentales, escuchar música (desde Nirvana, Blind Melon y Collective Soul, hasta Slipknot, Mudvayne y Cold), tocar guitarra y escribir.
Soy argentino, nacido en José C. Paz, provincia de Buenos Aires, en enero de 1970. Durante mucho tiempo viví en la ciudad de San Miguel, sede de cuanta reunión de la jerarquía católica argentina revista alguna importancia; hoy soy un capitalino transplantado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Dudo mucho que los astros hayan tenido algo que ver en que naciese en una familia de creencias religiosas muy leves; contra mi voluntad, fui bautizado, pero no siguió a ése ningún otro rito católico. En mi infancia me vi rodeado de creencias extrañas según fueran llegando al hogar paterno o al menos a las publicaciones de supermercado que allí pululaban: recibí y acepté confiadamente el poder de las pirámides, el espiritismo y los relatos más chapuceros sobre OVNIs, y yo me los creía todos. Eso sí, de la religión dudaba: aunque una abuela rezadora (más por temor que por devoción, creo) pretendiera enseñarme padrenuestros, mi abuelo, no muy instruido aunque inteligente, me instaba a no creer en otra cosa que en las fuerzas de la naturaleza.
Mi adolescencia no fue mucho mejor. Aunque el campo de mi credulidad se estrechaba, pasé a convencerme de las infinitas bondades de la hipnosis y acepté diversas ideas de la new age como la visualización creativa y el control mental Silva (aunque leyera la Biblia muy críticamente). Finalmente el leer publicaciones en las que la ciencia tenía un lugar respetable y se cuestionaban los supuestos falsos empezó a abrirme los ojos. Algunas novelas de ciencia ficción en las que se reflexionaba sobre la ausencia de Dios en el mundo visible fueron, extrañamente, el vehículo de una mayor reflexión. También contribuyó un libro interesantísimo de John T. Sladek, "Los Nuevos Apócrifos", en los que se destripaban las más heterogéneas creencias acientíficas. Andando el tiempo y las navegaciones internetianas, encontré grupos de ateos y escépticos, especialmente la interesante lista de correo [escepticos]. Tiempo después encontré, entre otras, la página de Hernán Toro. Y cuando algunas supersticiones y pseudociencias todavía tenían alguna parcela de mi mente, gracias a una mención precisamente en [escepticos], se produjo el gran encuentro con el libro que más sacudió mis puntos de vista sobre el mundo: El mundo y sus demonios de Carl Sagan.
Me gusta mucho leer ciencia ficción, y a veces, cuando me alcanza la voluntad para ello, intento escribir algunas muestras de ese género. Soy analista de sistemas y programador, a veces diría yo que demasiado: en ocasiones programo en mi casa, por gusto. Disfruto las películas de ciencia ficción con buenos argumentos (hay algunas, no crean), la música (en un amplio espectro que incluye tanto la música clásica como la celta y algunas novedades pop), y, por supuesto, Les Luthiers (raramente pasa un día sin que los cite, para fastidio de mis circunvecinos).
Soy colombiano, nací en Bogotá en 1979. Soy licenciado en biología y en el momento trabajo en docente de biología con jóvenes de educación básica y media. En cuanto a mi ideología debo confesar que no siempre fui racionalista, de hecho fui criado en un hogar que era miembro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día y a los 16 años creía que no sería mala idea ser ministro protestante.
Llegué al ateísmo de una manera que jamás imaginé. Cuando llevaba el segundo año de universidad decidí revisar concienzudamente las bases teóricas de la evolución biológica, lo hice no pensando en volverme evolucionista, por el contrario quería encontrar defectos en lo que creía una ideología del diablo para apartarnos del creador.
Tuve la fortuna de poder comparar la literatura creacionista y evolucionista de primera mano. En este primer paso a mi incredulidad me fueron útiles los libros: "Fósiles e Historia de la Vida" de George Gaylord Simpson, "El Pulgar del Panda" de Stephen Jay Gould y "La verdadera historia de los dinosaurios" de Alan Charing.
Recuerdo que al crecer en mi las dudas sobre la fiabilidad del creacionismo (por 1997) me le acerqué a un pastor de mi denominación pero que no me conocía sobre que responderles a mis compañeros de universidad sobre las objeciones provenientes de los evolucionistas (no le dije que en realidad las dudas eran fruto de mis lecturas) y me sorprendió su respuesta: "No des píe a discusiones, simplemente ora y lee la Biblia, pídele al Señor que fortalezca tu fe y no leas esos libros".
Luego vinieron las dudas sobre la autenticidad de las revelaciones de la profetisa de la Iglesia Adventista, la señora Elena G. de White y a esto le siguieron mis dudas sobre el cristianismo y el teísmo. Para esta parte final de mi descreimiento me fueron útiles las obras de Carl Sagan "El mundo y sus demonios" y los artículos del incrédulo colombiano Hernán Toro en su página web: http://www.geocities.com/torosaurio.
Hablando de otros tópicos soy amante de las caminatas a bosques altoandinos, y la observación de aves silvestres (aunque últimamente mi trabajo no me deja tiempo), me encanta Los Simpsons, soy melómano, mi banda favorita es Aerosmith.
Soy colombiano, nacido en 1971. Obtuve el grado de Ingeniero Mecánico en Bogotá en 1995. Trabajo como diseñador en una empresa de equipos médicos en Canadá. Crecí en una familia católica muy unida y amorosa; aunque mis padres no eran muy religiosos íbamos de vez en cuando a misa, y recuerdo que me molestaba ver tanta pompa en la jerarquía de la iglesia cuando a mi alrededor en mi pequeña ciudad veía tanta pobreza. Debo confesar que la primera comunión me pareció un acto ridículo. Mi madre decía que la religión era machista.
Cuando yo estaba en el colegio y tenía aproximadamente 14 años mis padres, mis hermanos menores y yo empezamos a estudiar la biblia con los testigos de Jehová. Un amigo de mi papá nos introdujo en eso. Muy cumplidamente íbamos a todas las reuniones y recibíamos estudio de la biblia cada semana. Dejamos de celebrar navidades y cumpleaños. Pero yo nunca pude creer como verdad infalible lo que se me enseñaba, mi mente no podía aceptar ciertas enseñanzas de los testigos de Jehová como la de los 144.000, la de los ungidos, la de la creación, la de la sangre, la de que todas las personas no Testigos estaban condenadas al exterminio, etc.
Desafortunadamente yo no hablé ni puse sobre la mesa mis dudas. Tampoco investigué sus enseñanzas. Bueno, yo solo era un joven con otro tipo de preocupaciones. Evité el bautizo en varias ocasiones inventando disculpas. Pero mis padres y hermanos sí lo hicieron. Mi mayor duda con los testigos de Jehová llegó cuando estaba terminando el colegio y me alistaba para ir a la Universidad en Bogotá. Al final de la década de los '80 la sociedad de los Testigos de Jehová enseñaba que una generación después de 1914 iba a llegar el Armagedón, eso ponía el fin del mundo en los años que yo me graduaría de la universidad. Me fui a estudiar y el mundo no se acabó.
Durante mis años de estudio me fui alejando de la religión y me desprendí de ese tema. Adelantando un poco, cuando me casé empecé a asistir a una iglesia bautista y al poco tiempo me di cuenta que las dudas tampoco eran despejadas por ese tipo de cristianismo. Mi interés por la historia me llevo a leer sobre la historia del Islam y del Cristianismo y aprendí lo que antes sospechaba, todo lo que creemos viene tomado de libros anticuados que han sido manipulados por hombres a través de los años. Decidí estudiar los fundamentos que soportan la teoría de dios leyendo libros religiosos y no religiosos. Y me di cuenta de que yo siempre fui un escéptico, y poco después admití mi ateismo. Llegue al ateísmo por mi propia razonable y crítica decisión. Dios es una hipótesis que falla y se cae porque no tiene fundamentos reales.
Entre otros autores he leído a Richard Dawkins, Sam Harris, Dan Barker, Davis Mills y Michel Onfray. Me gusta ver documentales en PBS y National Geographic relacionados con historia, religión y ciencia.
No solo me considero ateo sino también un secular humanista que cree que los problemas que tenemos en el mundo los debemos resolver los humanos con la ayuda de la razón, la ciencia y la lógica. Mi sueño es que en algunos años la religión sea vista como cosa del pasado que nos mantenía atrasados como seres humanos. Pero para llegar a ello aun se necesita mucha educación humanista y racional. El futuro solo depende de nosotros.