El Diseño Inteligente va a la Corte

Enfrentadas en la Corte la religión y la ciencia [1]

Un juicio sobre si en las escuelas estadounidenses debe enseñarse una idea religiosa sobre el origen de la vida como alternativa a la de Charles Darwin, divide hoy a sectores de la sociedad en este país.

El asunto fue llevado a los tribunales del estado de Pensilvania por ocho familias opuestas a que una posición, que ni siquiera tiene carácter de teoría, llamada Diseño Inteligente sea impartida en las escuelas.

La misma sugiere que la diversidad de la vida, fue creada por un “diseñador inteligente”, lo cual contradice la teoría darwiniana, que afirma que la diversidad de especies en el mundo es resultado de un proceso evolutivo.

Esta cuestión saca a la palestra el peso de la religión en la sociedad norteamericana, donde una encuesta realizada el año pasado reveló que la mayoría de la población piensa que la vida fue creada por un ser supremo.

Pese a que científicos de todo el país se oponen con razones muy bien fundamentadas a esa idea, el propio presidente George W Bush es partidario de la misma.

La polémica surgió a raíz de una campaña de activistas quienes lograron que en una escuela primaria del distrito de Dover, Pensilvania, se impartiera el concepto de Diseño Inteligente.

Antes de cada clase de biología, los maestros están obligados a enseñar que la teoría de Darwin “no es un hecho” [2] y que en la misma existen lagunas, lo cual indignó a la comunidad científica. [3]

Por esa razón, las ocho familias que llevaron el caso a los tribunales, argumentan que el distrito escolar promueve la visión religiosa de la creación, lo cual en su opinión, viola la separación entre la iglesia y el estado. [4]

Durante el juicio, Kenneth Miller, biólogo de la Universidad Brown, convocado por las familias, manifestó que la idea del “diseño inteligente”, crea dudas falsas sobre la evolución [5].

“Es el primer movimiento que trata de introducir una cuña entre los estudiantes y el proceso científico”, indicó.

Por su parte, el doctor Allan Leshner, de la Asociación Estadounidense del Avance de la Ciencia, subrayó: “ni siquiera es una teoría”.

Esa idea religiosa es promovida además en escuelas de 20 estados norteamericanos.

En opinión de los científicos, la solución del problema resulta esencial para que la enseñanza de esa posición anticientífica sea eliminada en las escuelas.

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El argumento de la cuña [6]

Esta es la primera vez que un tribunal federal va a dictaminar si el Diseño Inteligente es religión o ciencia. Eugenie Scott, director ejecutivo del Centro Nacional de Educación de Ciencias (quien apoya el actual modelo de enseñanza de la evolución), dijo que la demanda de Pensilvania “es probablemente la situación judicial más importante de la creación y la evolución en los últimos 18 años” y que “tendrá un impacto importante en la educación pública”.

Los proponentes del Diseño Inteligente no dicen en el tribunal que quieren remplazar la ciencia con la religión. Pero sus ponencias, estrategias, discursos y discusiones internas dejan en claro que esa es su meta.

El Diseño Inteligente efectivamente es una nueva versión del creacionismo: la idea de que el mundo se puede explicar con la lectura literal de la Biblia, sin necesidad de ciencia. El Diseño Inteligente no repite las ridiculeces del creacionismo, como que la Tierra solo tiene unos pocos miles de años o que el mundo fue creado en siete días. Por el contrario, afirma que es científico. Reconoce que la vida es muy compleja y diversa, pero luego dice que viene de una fuerza “inteligente”. Sus adeptos no siempre dicen que esa “fuerza inteligente” es dios; ¡a veces dicen que puede ser un extraterrestre! Pero los impulsores del movimiento de Diseño Inteligente son los fundamentalistas cristianos… y es claro que de noche no le rezan a hombrecitos verdes de otro planeta.

Phillip Johnson, padre y estrella del Diseño Inteligente, ideó y escribió la “Estrategia de la cuña” para atacar la evolución y fomentar el Diseño Inteligente a fin de “afirmar la realidad de dios”. Johnson sostiene que el objetivo de “cambiar el debate de creacionismo versus evolución a Dios versus la inexistencia de Dios” es llevar a “la verdad de la Biblia” y después a “la cuestión del pecado” y “por último a Jesús”.

El objetivo es convencer de que el darwinismo es intrínsecamente ateo, para así cambiar el debate de creacionismo versus evolución a Dios versus la inexistencia de Dios. De ahí, les hablamos de la ‘verdad’ de la Biblia, después planteamos ‘la cuestión del pecado’ y por último ‘los llevamos a Jesús’”. Phillip Johnson, arquitecto de la “Estrategia de la cuña” para fomentar la teoría de Diseño Inteligente, en un artículo de 1999 de la revista Church and State.

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El presidente Bush ha refrendado abiertamente el Diseño Inteligente y su programa teocrático. Este año recomendó enseñarlo en las escuelas públicas. Cuando era gobernador de Texas, dijo que a los estudiantes hay que hablarles del creacionismo y la evolución. Bush ha dicho la increíble burrada anticientífica de que “todavía no se sabe” si la teoría de la evolución es correcta.

Un aspecto de la estrategia para colar el Diseño Inteligente es fomentar una cosmovisión religiosa y una sociedad guiada por la religión.

Ken Cumming, decano de la escuela de posgrado del Institute for Creation Research (quien cree que la Tierra fue creada hace unos pocos miles de años), atacó una serie sobre la evolución que presentó la cadena de televisión pública PBS diciendo que tenía “mucho en común” con los ataques terroristas del 11 de septiembre:

“El público ahora entiende gracias al presidente Bush que ‘estamos en guerra’ con fanáticos religiosos por todo el mundo, pero no se da cuenta de que estamos siendo atacados desde adentro por medio de las escuelas públicas por un movimiento religioso militante llamado darwinistas…”.

El movimiento de Diseño Inteligente ataca la ciencia en sí y el concepto filosófico del materialismo: que existe un mundo material que los seres humanos podemos examinar, conocer y cambiar.

Johnson dice en su ponencia “La estrategia de la cuña”:

“Las consecuencias sociales del materialismo han sido devastadoras… estamos convencidos de que para eliminar el materialismo, tenemos que cortarlo de raíz. La teoría de Diseño Inteligente promete eliminar el predominio de la cosmovisión materialista y remplazarla con una ciencia que esté en consonancia con las convicciones cristianas y teístas”.

La Dra. Eugenie C. Scott, directora ejecutiva del Centro Nacional de Educación de Ciencias, señala:

“La evolución es un concepto que se aplica a todas las ciencias: astronomía, química, geología, biología, antropología y demás. Atacar la evolución es atacar buena parte de lo que sabemos del mundo natural, de los conocimientos que hemos acumulado por medio de la aplicación de principios y métodos científicos. Segundo, los ataques creacionistas a la evolución son ataques a la ciencia en sí porque la orientación creacionista distorsiona la manera en que practicamos la ciencia: la ciencia como forma de conocimiento”.

No es la primera vez que la educación científica va a la corte

Esta no es la primera vez que la enseñanza de la Biología Evolutiva lleva a un juicio. Los antievolucionistas lograron en los primeros años de la década de 1920 que 37 estados aprobaran decretos para prohibir la enseñanza de la evolución en las escuelas públicas. Esto dió lugar en 1925 al famoso “Juicio del mono” en Tennessee, que condenó al profesor John Thomas Scopes por enseñar la teoría de la evolución. La ley de Tennesse fue luego derogada, pero la derrota del juicio de Scopes empujó a los creacionistas a cambiar de estrategia. Su nuevo objetivo estaba ahora en presentar la creación como una teoría científica alternativa a la evolución, para lo cual crearon varios institutos que insistian en aceptar la “revelación” (la Biblia) como punto de partida para sus investigaciones.

Los creacionistas de Tierra Joven (quienes creen que la Tierra y el Universo no tienen más de 10.000 años) lograron ciertos éxitos, pero también sufrieron importantes descalabros en varios juicios destacados, como el caso de 1982 conocido como McLean et al vs. Arkansas Board of Education, donde premios Nobel, evolucionistas, filósofos y teólogos prestigiosos dejaron en evidencia del caracter acientífico de las tesis creacionistas y la imposibilidad de equiparar los institutos creacionistas con aquellos que estudian la teoría de la evolución. Los antidarwinistas también perdieron el caso Edwards vs. Aguillard de Louisiana, en 1987, cuando la Corte Suprema declaró que era inconstitucional ordenar la enseñanza de la ciencia antievolucionista en las clases de ciencia.

La Ciencia ganó la batalla de Dover, Pennsilvania

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Durante seis semanas, el tribunal escuchó a diversos testigos de ambas partes en un juicio que ha capturado la atención en todos los lugares de los Estados Unidos donde la controversia continúa.

El juez John E. Jones, de Pennsilvania, ha sentenciado que enseñar la teoría del Diseño Inteligente en el distrito escolar de Dover viola la prohibición constitucional de impartir clases de religión en los colegios públicos.

En su dictámen, de 139 páginas, el juez Jones asegura que los proponentes de la teoría del Diseño Inteligente “sólo han tratado de disfrazar bajo una supuesta teoría científica sus creencias religiosas de que Dios creó la vida”.

El magistrado ha decidido que, puestos a determinar si el Diseño Inteligente es ciencia o no, la respuesta es que no. “Hemos llegado a la conclusión de que no lo es, y además que el Diseño Inteligente no puede desacoplarse de sus antecedentes creacionistas y, por lo tanto, religiosos”, aseguró Jones en su sentencia.

Además, el juez amonestó duramente a los miembros de la Junta Escolar que aprobaron y exigieron a los profesores de biología que leyeran, en sus clases a niños de noveno grado (equivalente a 3º de la ESO en España) una declaración que señala “brechas” en la teoría de la evolución, y les recomienda consultar un libro sobre Diseño Inteligente.

Además, en los libros de ciencias de los estudiantes se había incluido un “aviso” que advertía a los estudiantes que la teoría de la evolución de Darwin “es sólo una teoría, no un hecho científico”, y que presenta además “numerosos fallos desde el punto de vista científico”.

Una de las demandantes Christy Rehm reconoció al final del juicio que el desenlace judicial fue una “victoria para la Ciencia y la educación”. Por su parte, Richard Thompson, responsable del gabinete de abogados (Miembro de un bufete cristiano de Michigan, el Thomas Moore Law Center) que representaba gratis a la Junta Escolar, afirmó en un comunicado que “los fundadores de este país quedarían atónitos si pudieran ver con sus propios ojos cómo este simple cambio en el curriculum escolar supone una violación para la Constitución que ellos crearon”.

El portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, quiso dejar claro que el presidente Bush (un convencido del creacionismo) pensaba “que este tipo de decisiones deben ser tomadas por las autoridades escolares locales”. Sin embargo, el propio Bush declaró meses atrás, respeto a este tema, que “la buena educación de los estudiantes incluye que estén expuestos a diferentes puntos de vista”, en una clara defensa de que las teorías del Diseño Inteligente fueran impartidas en las escuelas públicas.

Reuters Barry Lyn, director del grupo “Unidos por la Separación de Iglesia y Estado” calificó el fallo de Jones como un “golpe contra los intentos de los fundamentalistas por establecer sus programas religiosos en las escuelas públicas bajo la careta de ciencia”. Además añadió que este fallo “significa que los miembros de la Junta Escolar no tienen derecho a imponer sus creencias religiosas personales a los estudiantes”.

En Kansas, sin embargo, el Consejo de de Educación aprobó a principios de noviembre de 2005, por seis votos frente a cuatro, nuevas normas para la enseñanza de Ciencias en los colegios públicos que ponen en duda la teoría de la evolución de Darwin y defienden el Diseño Inteligente.

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Notas:

[1] Este artículo apareció por primera vez publicado en Red Voltaire el 29 de septiembre de 2005.
[2] Invitamos a nuestros lectores a leer el artículo: “La evolución como hecho y teoría” publicado en Sindioses.org.
[3] Cuando Charles Darwin presentó la teoría de la evolución por medio de la selección natural hace 143 años, los científicos de aquel entonces la debatieron con fiereza, pero la masiva evidencia desde la paleontología, la genética, la zoología, la biología molecular y otros campos, gradualmente establecieron la veracidad de la evolución más allá de toda duda razonable. Hoy la batalla ha sido ganada por doquier - excepto en la imaginación pública. Vergonzosamente, en el siglo XXI, en la nación científicamente más avanzada que el mundo halla conocido, los creacionistas están persuadiendo a los políticos, jueces y a los ciudadanos comunes que la evolución es una fantasía imperfecta pobremente sustentada. Ellos están haciendo campaña para que ideas creacionistas tales como “el diseño inteligente” sean enseñadas como alternativas a la evolución en las clases de ciencia. (Jhon Renie. 15 respuestas al sin sentido creacionista. Scientific American. Julio de 2002.)
[4] Para una mejor comprensión de la propuesta del Diseño Inteligente invitamos a nuestros lectores a leer el artículo “La Teoría del Diseño inteligente es religión, no es ciencia” publicado en Sindioses.org
[5]

Mucha gente aprende en la escuela que una teoría cae en medio de una jerarquía de certidumbre, por encima de una mera hipótesis pero debajo de una ley. Sin embargo, los científicos no usan los términos de esa manera. De acuerdo con la Academia Nacional de Ciencias (NAS, por sus siglas en inglés), una teoría científica es “una explicación verificable de algún aspecto del mundo natural que puede incorporar hechos, leyes, inferencias e hipótesis probadas.” No es la suma de validación lo que cambia una teoría en una ley, la cual es una generalización descriptiva sobre la naturaleza. De esta manera cuando los científicos hablan de la teoría de la evolución - o la teoría atómica o la teoría de la relatividad, ellos no están expresando reservas sobre su verdad.

Aparte de la teoría de la evolución, lo que significa descendencia con modificación, se puede hablar del hecho de la evolución. El NAS define un hecho como “una observación que ha sido repetidamente confirmada y para todas las prácticas y propósitos es aceptada como <verdad>”. El registro fósil y abundante evidencia adicional testifican que los organismos han evolucionado a través del tiempo. Si bien nadie ha observado estas transformaciones, la evidencia indirecta es clara, sin ambigüedad y exigente. Todas las ciencias frecuentemente se basan en evidencias indirectas. Por ejemplo, los físicos no puede ver las partículas subatómicas directamente, así que verifican su existencia teniendo cuidado de los rastros delatadores que las partículas dejan en las Cámaras de Niebla. La ausencia de observaciones directas no hacen menos ciertas las afirmaciones de los físicos. (Jhon Renie. 15 respuestas al sin sentido creacionista. Scientific American. Julio de 2002.)

[6] La sección “El argumento de la cuña” pertenece a segmentos al artículo “Diseño Inteligente: Guerra furtiva contra la ciencia” escrito por Andrea Skybreak.

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