Historias mutantes

La historia es escrita por los victoriosos - a su manera”

—Elaine Pagels, en el libro “The Gnostic Gospels”

La aldea de aquel remoto lugar se encontraba en una gran dificultad. Por razones climáticas (que no podían entender) sus cosechas estaban arruinadas, el hambre parecía segura. Solo quedaba una opción: Emigrar a mejores tierras. Así ocurría siempre que se presentaba una crisis en su economía.

Pero, ¿a dónde ir? La elección no fue muy difícil: A Egipto, la delta del Nilo, aquella tierra donde cada año las aguas del río hacen fértiles los suelos, y la cosecha era segura. Aquellos emigrantes fueron conocidos en Egipto como los “Hicsos”. La historia nos cuenta que con el tiempo los hicsos se convirtieron en una minoría importante, y paulatinamente obtuvieron poder político, de forma que en 1600 A. C. Egipto (en su parte norte) ya era gobernada por ellos. El primer rey, Salitis, estableció su reino en Menfis, pero luego trasladarían su capital a la ciudad de Avaris. Pero los hicsos como gobernantes fueron tiranos y crueles, de manera que un siglo después (en 1570 A. C.) son expulsados de Egipto por los egipcios. La expulsión fue tan fiera, que los obligaron ir hasta lo que hoy es la frontera de Israel con Siria. La capital de los hicsos en Egipto, Avaris, fue destruida totalmente por el faraón Ahmose. Ésta es pues la historia de los hicsos, según lo sabemos por las viejas tablillas y demás restos arqueológicos.

Si el lector piensa que voy a sacar alguna moraleja de tipo político, se equivoca, pues este no es el tema de este escrito. Muy probablemente el lector no habrá escuchado esta historia, pero de seguro si habrá conocido, o visto en TV. la “historia mutante” que resulto de este hecho.

Resulta que los hicsos, que luego se asentaron en lo que hoy es Palestina e Israel (su antiguo hogar antes de ir a Egipto), empezaron a transmitir la historia de forma oral, de generación en generación (pues aún no existía el alfabeto hebreo), y tal como ocurre con el juego del “teléfono roto”, la historia de la expulsión de los hicsos empezó a “mutar”, de forma que de una historia de “expulsión de los opresores” se transformo en una de “fuga de los oprimidos”. Se transformo pues, en la historia del Éxodo, la que contiene la Biblia, la historia que Dreamworks llevó al cine como “El Príncipe de Egipto”, o la que vemos en la TV. durante semana santa como “Moisés y los 10 mandamientos” .

Los arqueólogos en arduas campañas en el desierto del Sinaí no han encontrado la menor evidencia de un éxodo por el desierto de 40 años, ni antes, durante o después del reinado de los faraones con el título de Ramses. Por el contrario, si han encontrado en Egipto muchas evidencias del reinado y expulsión de los hicsos. Así pues la historia de Moisés abriendo paso a los esclavos hebreos por el mar Rojo, después de enviar 10 poderosas plagas (jamás documentadas por los egipcios) parecen ser, con toda seguridad, mitos como los de cualquier pueblo de la antigüedad.

Pero las historias mutantes no paran aquí, hay cientos de ellas en ese libro que guardas en tu casa con el nombre de Biblia (también hay unas pocas que son ciertas). En el año 586 A. C. los hebreos fueron llevados cautivos a Babilonia, y la ciudad de Jerusalén destruida. Pero los sacerdotes temían por que su cultura y religión monoteísta se viera desplazada por la del poder dominante. Se vieron en la obligación de amonestar a su pueblo, que su dios, Yahvé, era el creador de esos astros, que los habitantes de Mesopotamia consideraban dioses. Pero en esta ocasión no inventaron una historia, sino que plagiaron una narración babilónica y la adaptaron a su dios Yahvé ( ¡Ya que en aquellos días nadie hablaba del “Copyright” o derechos de autor!!!)

La historia plagiada fue el poema del “Enuma Elish”, que a su vez es una adaptación tardía de una historia sumeria. El Enuma Elish contiene la historia de la creación del hombre en un paraíso, y la introducción del mal en un mundo inocente, solo que quien es el creador es Marduk, tras una larga lucha con otros dioses. Los hebreos hicieron, como muchos estudiantes que dejan todo para última hora, una gran “fusilada” del texto babilónico. Los hebreos cambiaron dioses por Yahvé (o Jehová), creando una versión monoteísta en la que se hiciera claridad que los astros eran objetos creados. En su ignorancia los hebreos aseguraron en su mito, que la luz fue creada días antes que las estrellas y el sol. ¡Los pobres no sabían que la luz que nos llega proviene de las estrellas, y que nuestro sol es una de ellas!

Interesante también es el plagio del cuento épico del Gilgamesh, que contiene un mito en el que los dioses envían un diluvio para castigar a los hombres. El dios “Ea” aconseja a Utnapistim que construya un arca pare él su familia y una pareja de animales de cada especie. Después del diluvio Utnapistim sale del arca y ofrece un sacrificio a los dioses. Los hebreos todo lo que hicieron fue cambiar “los dioses”, por Yahvé (o Jehová) y Utnapistim, por Noé (entre otros detalles). Todo un plagio. Como en aquella época ya existía la escritura, el mito fue consignado por los hebreos, y así nos llegó.

Tanto la epopeya del Gilgamesh, como el Enuma Elish, fueron encontrados escritos en tablas de arcilla, en escritura cuneiforme, durante el siglo XIX, en los restos de la ciudad de Nínive, mostrando ser más antiguos que los contenidos en la Biblia.

Los hebreos lograron salir del cautiverio gracias a Ciro el Grande, rey persa, quien conquistó a Babilonia en el 538 A. C. Los hebreos conservaron su monoteísmo, y tiempo después, mientras eran gobernados por el pomposo imperio romano, nació una secta en el corazón del judaísmo: El cristianismo. Esta religión se hizo más grande que aquella de la que provenía, y al hacerse cristiano el emperador Constantino (313 D.C), occidente fue marcada con la cruz, ya sea por pía evangelización, o con fuego y espada, como le ocurrió a América. Así pues la historia de los vencedores fue la que nos llegó, esa fue la que aprendí en las clases de religión cuando niño. Esa historia, la de los vencedores culturales, no la que nos revela la arqueología, es la que muchos creen como cierta.

Me encantaría hablar aquí, de lo que nos cuentan los arqueólogos e historiadores sobre la autenticidad de Jesús de Nazareth, sobre como nació el concepto del dios único Jehová, o la historia de las riñas teológicas en el cristianismo (a veces con mucha sangre como aderezo), pero el texto sería muy largo y perdería lectores.

Cuando llegan a mi casa a predicarme que acepte como cierta la Biblia, no puedo menos que mostrarme escéptico. ¿Cómo es que tanta gente cree como verdaderos tamaños mitos? A parte de todo, los creyentes me vienen con el cuento (principalmente sectas “made in USA”) que como la Biblia habla de una creación y un diluvio, la biología evolutiva y la geología son una trama del “diablo”, que Darwin y todos los paleontólogos y geólogos son “instrumentos de Satán, el enemigo de Jehová Dios”. Frente a lo cual no puedo hacer menos que recordar a Albert Einstein cuando dijo: “Solo hay dos cosas infinitas: El Universo y la estupidez humana. Más de la primera no estoy seguro”.

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