¿Cómo ganarse la vida dignamente en tres lecciones?

Lección Primera:

Usa con profusión términos como:

  • Aura
  • Karma/Kármico
  • Prana
  • Yin y Yan
  • Equilibrio
  • Vital
  • Comunión
  • Cósmico/a
  • Mantra
  • Vibraciones
  • Energía
  • Positiva/o
  • Negativa/o
  • Alma
  • Espíritu
  • Nirvana
  • Casas
  • Nostradamus
  • Ascendente

Lección Segunda:

Mezcla los términos anteriores como te parezca. No es necesario que los comprendas (total, nadie lo hace), sólo es necesario que emplees cierta coherencia al ensamblarlos (pero “sólo cierta”, aquí se trata de ganar pasta, no de ingresar en la Real Academia de la Lengua).

Lección Tercera:

Esta lección es la más delicada, aquí las cosas dependen más de ti que de nuestros consejos. En ella deberás aplicar tus mejores dotes persuasivas y “don de gentes”. Debes hablar en la radio, en la televisión (hasta la bruja Lola lo hace, ¿por qué tú no?), por los pasillos, en la parada del autobús, en el baño… Tú habla.

Haz afirmaciones arbitrarias con aplomo y con cierta condescendencia. Como si vinieras de vuelta de todo.

No dejes hablar a nadie que intente rebatir tus afirmaciones.

Si alguien te hace preguntas embarazosas, pásaselas a él. Dile que demuestre que no tienes razón (cosa del todo imposible según la lógica -no se puede demostrar que algo no existe-) o, mejor, dile que notas una “excesiva carga negativa” en sus palabras y que prefieres responderle “cuando su aura esté en comunión con el cosmos”.

Haz que todo acabe en un misterio. No hay nada más atrayente y rentable que buscar misterios donde no los hay.

Procura plantear dudas, no intentes resolverlas. Tú sólo plantéalas y haz de ellas “misterios insondables sobre los que gira la existencia del universo”.

Di siempre que tus afirmaciones están basadas en los estudios de un departamento de Parapsicología de una universidad extranjera. Eso dará algo de vidilla a tu discurso.

Haz más caso de los testimonios (aunque sean vagos e imprecisos) que a demostraciones de científicos ateos e incrédulos (al fin y al cabo quién sabe qué instrumentos demoníacos habrán usado en sus abominables experimentos).

Todo tiempo pasado fue mejor”. Di siempre que tus conocimientos se remontan a los albores de la humanidad (sumerios, babilonios, persas…). Si no puedes mantenerlos por ciertos, mantenlos por viejos. Todas tus prácticas tienen a sus espaldas “milenios de experiencia”. Obvia que en la antigüedad se curaba todo a base de sangrías y que se creía que la tierra era plana. Eso son sólo minucias, en lo fundamental (es decir, tus afirmaciones) tenían razón.

Y, sobre todo, afirma que “existen datos objetivos al alcance de cualquiera” que avalan los fenómenos que estés tratando (no te preocupes, seguro que nadie se molestará en buscarlos).

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