Interruptor para aprender y recordar

Neurología. Investigadores de los Países Bajos en Europa y Estados Unidos, han descubierto que la región frontal de nuestro cerebro actúa como un palanca que cambia la actividad de aprender a la de recordar, reduciendo así las probabilidades de fallos.

Imaginemos una simple conversación. A usted le presentan una nueva persona que le da su nombre y una parte de información personal que usted, obviamente, no conocía antes. Asimismo, mientras conversan, usted comparte datos suyos con el nuevo conocido y ofrece también otro tipo de información personal. Son sucesos por los que atravesamos a diario, cuando pagamos, compramos, interactuamos en el trabajo o en el café que frecuentamos. Sin embargo, para nuestro cerebro, un argumento pernicioso se lleva a cabo en cada una de estas ocasiones, nuestra red neuronal lucha entre aprender la nueva información y recordar la vieja.

“En cada conversación que tenemos, debemos escuchar lo que nos dicen y, en más de muchas ocasiones, aprender de lo que recibimos, pero al mismo tiempo el cerebro se está preparando para sacar información de nuestro baúl de las experiencias para contestarle al interlocutor del momento”, explicó Willem Huijbers de la Universidad de los Países Bajos en Ámsterdam en el diario de Biología PLoS donde fueron publicados los resultados. “El problema es que muchas teorías de la memoria existentes en la actualidad asumen que estos distintos modos de memoria no pueden ocurrir al mismo tiempo y compiten por prioridad dentro de nuestros cerebros”.

El resultado del experimento de Huijbers, junto a Cyriel Pennartz, Sander Daselaar de la misma universidad y Roberto Cabeza de la Universidad de Duke, muestra la primera evidencia que apoya la teoría de la competencia entre aprender y recordar dentro del cerebro.

“Los resultados sugieren, además, que existe una región cerebral que se ha especializado en resolver este conflicto cerebral, mejorando el cambio rápido entre el aprendizaje y la memoria”, dijo Pennartz.

Lo que nos dicen los investigadores es que la región frontal funciona como un interruptor cerebral. Ellos explican que como el aprendizaje y el recuerdo no pueden ocurrir simultáneamente, la región frontal actúa como un interruptor que nos ayuda a cambiar de una acción a otra, de esta forma, cuando alguien nos dice su nombre y nos pregunta el nuestro, podemos, de forma sencilla, (aunque no todos poseemos esta habilidad y prontamente olvidamos el nombre), aprendernos el nombre nuevo y luego recordar y buscar la información que debemos darle a la persona.

De hecho, pacientes con daños en la parte frontal tienen problemas para adaptarse con rapidez a situaciones nuevas y tienden, además, a perseverar, aferrándose a las reglas viejas.

Es difícil la acción simultánea

Para el estudio de estas acciones cerebrales, los investigadores usaron una tarea de memoria bastante novedosa donde los voluntarios eran forzados a aprender y a recordar en un período muy breve de tiempo. Las personas que participaron eran adultos de más de 20 años que tenían que observar palabras varias mostradas en medio de la pantalla, los participantes debían recordar, tan pronto leían la palabra, si ya la habían estudiado o no. Simultáneamente, un conjunto de imágenes coloridas eran presentadas en el fondo. Mientras todo esto ocurría, los cerebros de los voluntarios eran escaneados con resonancia magnética funcional (fMRI). En la fase dos de la prueba, los participantes eran sorprendidos con otra prueba de memoria que incluía las imágenes coloridas de fondo, en vez de las palabras. “La prueba sorpresa nos mostró que aprender las imágenes es mucho más difícil cuando hay que recordar la palabra simultáneamente. También comprobaron que era mucho más fácil aprenderse las imágenes cuando las palabras ya habían sido olvidadas.

Las revelaciones del escáner

Los investigadores observaron que las áreas cerebrales involucradas en aprender las imágenes estaban menos activas cuando las palabras eran recordadas al mismo tiempo. “En otras palabras, el proceso de recordar parece suprimir las regiones cerebrales involucradas en el aprendizaje”, escribieron los científicos en el diario. “También descubrimos una región en la parte frontal izquierda que sólo se activaba cuando tanto el aprendizaje y el recuerdo eran ambos exitosos. Curiosamente, la actividad en esta región era específica a esos participantes que mostraron una supresión o inhibición mínima de la actividad de aprendizaje. Es decir, no importaba si recordaban o no una de las palabras, esto no influenciaba la actividad del cerebro mientras aprendía las imágenes de fondo. Nuevos estudios estudiarán si esta región puede ser entrenada para que responda con más fluidez entre estas dos actividades.


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