Bacterias que aprenden de los humanos

Biología. Nos dicen los investigadores que microorganismos letales es probable que estén formando resistencia contra los antibióticos, imitando a las proteínas humanas.

Somos especies divertidas y dinámicas. Miles de millones de años de historia y tenemos familiares que pasean por estilos asombrosos, algunos más cercanos al nuestro, como los mamíferos; y otros mucho más lejanos como las procariotas. Como animales, arribamos a la vida seguros de dos cosas: tenemos que sobrevivir y reproducirnos; alrededor de ellas inventamos una vida con sus numerosos significados. Para todas las especies es así, llegan a sobrevivir y para ello usan los modos más extravagantes y, nosotros, como humanos con el gran complicado cerebro, nos divertimos y aprendemos observándolas y estudiándolas.

Hasta a las bacterias.

Antes de meternos en estos organismos, pensemos en la imitación. Muchas especies la usan como una forma de sobrevivir; se imita al medio, a la víctima o al depredador. No importa, hay animales que han perfeccionado su supervivencia en el fino arte de imitar, desde las plantas, los hongos, los insectos y hasta algunos mamíferos. Se imita, además, en zonas distintas y algunos lo hacen bajo motivos varios, algunas veces bajo el instinto sexual y otras bajo el agresivo o el Batesiano y así.

Pues bien, las bacterias también utilizan estas tramas evolutivas para transformarse mejor y matarnos adecuadamente. Este proceso conocido como “imitación molecular” puede que explique por qué los patógenos bacterianos humanos, muchos de los cuales fueron una vez erradicados por las medicinas antibióticas, han reaparecido en años recientes como amenazas públicas con alto riego de infección. Bacterias letales, nos dicen los científicos, es probable que estén formando resistencia contra los antibióticos imitando a las proteínas humanas.

“Este tipo de imitación permite que las bacterias evadan las respuestas de defensa del huésped” explica en el diario la doctora Mia Champion, autora del estudio en el TGen: Instituto para la Investigación Trasnacional del Genoma.

Interesante factor virulento

Los investigadores encontraron un factor virulento en todas las familias de proteínas y en este rico mundo molecular descubrieron miles de millones de instrucciones genéticas almacenadas en el ADN que también fueron encontradas en ratas, ratones y humanos. Estas instrucciones identificaban a la metiltransferasa como responsable.

“Encontramos metiltransferasa en la forma más virulenta de Francisella (http://es.wikipedia.org/wiki/Francisella) que es la tularensis, una sola célula puede ser letal. La metiltransferasa es un factor virulento muy fuerte que causa la Tularemia, una infección común en roedores, especialmente en conejos, que puede ser transmitida a través de una mordida y hasta bebiendo agua contaminada o respirando la bacteria. Si no es tratada, puede ser fatal”, explica.

Para los investigadores, el estudio revela los inicios de la virulencia en la Francisella y nos amplía el mundo sobre los mecanismos moleculares que intermedian en la relación entre el huésped y el anfitrión.

“Estos patógenos bacterianos están considerados como sustancias altamente clonables, lo que significa que el contenido genético de cada especie es bastante similar. Nuestra evidencia sugiere que la proteína de la Francisella tularensis juega un papel importante en el mecanismo de la imitación molecular”, asegura.

Peligrosa infección

Ciertamente, hay que pensar un poco en lo que ocurre una vez una bacteria agarra y nos infecta. Los patógenos descargan unas 200 proteínas efectoras dentro de los macrófagos en las células humanas y como estas proteínas son muy similares a las humanas, pues las imitan y eso permite que interfieran con la respuesta inmunológica del cuerpo; que al final “termina protegiendo al patógeno”, asegura Champion.

Y si nos ponemos a verlo como bacteria, pues suena muy bien. De hecho, la mímica es mucho más vieja de lo que pensábamos y los organismos procariotas se valen de muchos mecanismos virulentos para mantenerse delante en la carrera.

“Hemos descubierto metiltransferasa en el patógeno micobacterium tuberculosis, que causa la tuberculosis y que, a través de ella, causa por lo menos un millón de muertes al año. También identificamos otros subtipos de metiltransferasa en la Coxiella, la Legionella y el Pseudomonas”, explicó.


Los resultados fueron publicados en el diario Public Library of Science: http://www.plos.org/


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