Células genéticamente diseñadas para combartir el cáncer

Inmunología. La lucha contra el cáncer ha logrado otro éxito. A pesar de que las investigaciones están aún en su primera fase y necesitan trasladarse a las pruebas clínicas, los investigadores se han mostrado optimistas sobre el futuro de estos tratamientos. Un equipo de genetistas del Instituto Paterson de Investigación contra el Cáncer ubicado en Manchester, Inglaterra, ha creado una técnica para aumentar las habilidades del sistema inmunodeficiente en el cuerpo de los pacientes con cáncer intestinal.

El diseño genético está revolucionando, poco a poco, la medicina en el mundo. Los investigadores, dirigidos por el doctor Robert Hawkins, han ingeniado un método para hacer del sistema de defensa humano un supersistema.

El problema con nuestras células guerreras, o células T, que son las que nos defienden de los ataques de microbios, bacterias y demás bichos no deseados, es que no saben reconocer las células infectadas con el cáncer. Por lo tanto, logramos ingeniar una forma de darles esta habilidad y también de incrementar su capacidad para destruirlas completamente, luego de detectarlas. En todos y cada uno de nuestras pruebas en el laboratorio, la técnica ha dado resultado. Ahora hay que intentarlo en pacientes durante los experimentos clínicos”, comentó Hawkins durante una rueda de prensa.

No obstante, el equipo no puede más que sentirse optimista al obtener 100% de resultados positivos en todos los experimentos.

Hemos dotado a las células guerreras con armas mejores para que puedan eliminar ferozmente a las células cancerígenas. Ha sido una combinación que permite además explotar las cualidades naturales de nuestro sistema protector”, añadió el investigador.

Para realizar el experimento, los investigadores tomaron muestras de sangre de diez pacientes enfermos con cáncer intestinal avanzado. De estas pruebas, los científicos aislaron las células blancas o guerreras, conocidas como linfocitos-T. Estos son soldados que defienden nuestra vida de invasores infecciosos pero que no están equipados para reconocer al cáncer común. Los investigadores, para dotarlos con mejor capacidad de combate, tomaron a los linfocitos y comenzaron a cambiar algunos de sus genes por anticuerpos que detectan el cáncer y lo eliminan.

Este cambio ha hecho maravillas. El anticuerpo descubre el blanco en todo momento y envía a sus guerreros defensores para que eliminen a los invasores. En cada uno de los casos analizados en el laboratorio, el sistema inmunológico había eliminado las células cancerígenas del intestino”, explicó Hawkins para la BBC.

A pesar de que las primeras pruebas han sido realizadas en células de pacientes con cáncer intestinal, los investigadores concuerdan en que es posible ingeniar un sistema inmunodeficiente que detecte otros tipos de cáncer. “Sólo hay que buscar el anticuerpo correcto y sustituirlo en el genoma de los linfocitos”, sugirió el genetista.

El cáncer intestinal no suele matar si es detectado a tiempo. Sin embargo, como el sistema de defensa no viene programado para descubrirlo, muchas veces esta condición puede convertirse en una enfermedad letal. Este cáncer se origina cuando ciertos genes dentro del lineamiento de las células intestinales se dañan. Se desconoce hasta el momento lo que causa este fallo genético pero los científicos toman en cuenta ciertos factores hereditarios combinados con una dieta alta en grasas y baja en fibras.

Los resultados de esta investigación fueron publicados en el Diario Británico de Cáncer.

El diseño genético

Los investigadores hablan de diseño genético cuando cambios son introducidos en el genoma de cualquier animal. La ingeniería genética ha logrado eliminar condiciones letales y hereditarias en embriones, para que los fetos evolucionen sin estas enfermedades. Esta técnica también ha ayudado a desarrollar mejores medicamentos, mejores frutos, alimentos y productos agrícolas que están ingeniados para que resistan ataques de plagas y microbios. En la actualidad, una familia en Inglaterra se debate ante un tribunal para que le permitan diseñar genéticamente un embrión que sea compatible con la sangre del hermanito quien tiene una enfermedad dolorosa y fatal. Los padres quieren concebir un hijo que pueda donar su cordón umbilical para un transplante de médula que le salve la vida a su hermano mayo, que hoy tiene cuatro años y se encuentra interno en un hospital.

Distintos tipos de células defensoras

Existen dos tipos de células en la sangre. Las más comunes son las células rojas o eritrocitos, que se encargan de llevar el oxígeno a todos los tejidos del cuerpo y extraer el dióxido de carbono. El otro grupo está compuesto por las células blancas o leucocitos. Estas son las células que conforman el sistema de defensa.

Dentro de las células defensores están los linfocitos, que reconocen agentes infecciosos ajenos al cuerpo. Los linfocitos, a su vez, se dividen en tipos “B” y “T”; los primeros producen anticuerpos, que son proteínas de señalización y su función principal es adherirse al agente infeccioso y enviar señales al sistema para que sepa dónde atacar. Los linfocitos T tienen varias funciones y son llamados CD4 y CD8 dependiendo de sus trabajos. Otras células guerreras están preparadas para atacar otros tipos de objetos extraños. Estas células son llamadas neutrofilos, eosinofilas y células asesinas naturales.


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