Indómita migración estelar

Astronomía. Un equipo de astrónomos en el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) ha observado docenas de estrellas raras que no siguen las leyes de las demás estudiadas y parecen hasta haber llegado desde otras galaxias.

A lo mejor no ha escuchado hablar sobre ellas todavía. De hecho, son relativamente nuevas, descubiertas por astrónomos hace seis años y, por lo tanto, son todavía muchas las sorpresas que emergen de su estudio. Pues bien, se llaman “subenanas ultra frías” y fueron ayer protagonistas de la reunión semianual de la Sociedad Astronómica Americana que tiene lugar en Pasadena, California. Los astrónomos Adam Burgasser y John Bochanski, ambos del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) describieron para el panel lo que para los aficionados y enamorados del espacio parece una historia de ciencia ficción.

“Estas estrellas siguen caminos distintos a los determinados por las órbitas estelares que conocemos hasta el momento, son corridas intrépidas que pudo, en una estrella en especial, haberla traído a nuestra Vía Láctea desde otra galaxia en el vecindario”, dijo Burgasser.

Estas estrellas son pequeñas, explican los investigadores. Son más chicas que las enanas ya clasificadas, a veces tan diminutas, en comparación con el tamaño de las estrellas regulares, que parecen planetas.

“Las estrellas subenanas ultra frías fueron clasificadas en el 2003 como objetos distintos a los demás, con su propio nombre y caracterizadas por extremas temperaturas frías y una baja concentración de elementos más allá del hidrógeno y el helio, por eso se conocen como subenanas”, explicaron los científicos en EurekAlert.

Pero al observar estas subenanas en el firmamento, Burgasser sintió curiosidad por la ingobernable trayectoria que toman estas estrellas. “Por lo general, las estrellas más cercanas a nosotros mantienen un camino regular alrededor del Sol, en órbitas circulares trazadas alrededor del centro de la Vía Láctea cada 250 millones de años. Sin embargo, las subenanas pasan a velocidades sumamente altas, unos 500 kilómetros por segundo. En otras palabras”, añadió Burgasser, “si hubiesen policías de tránsito interestelares allá afuera, estas estrellas ya hubiesen perdido sus licencias de conducir”.

Los astrónomos sólo conocen, hasta el momento, unas cuantas docenas de estas estrellas subenanas ultra frías debido a su pequeño tamaño y a que son realmente extraños fenómenos en el Universo que conocemos los humanos hoy. Estas estrellas son, para que tenga una idea con la cual comparar, hasta diez mil veces menos visible que el Sol.

Burgasser, además, observó la primera estrella de este tipo, cercana a nosotros, que llegó desde otra galaxia y es ahora un inmigrante ilegal de la Vía Láctea. “Ya habíamos detectado otras estrellas extranjeras, pero eran estrellas masivas rojas gigantescas, y todas están muy distantes a nosotros. Esta es la primera cercana y de baja masa”, dijo.

Una trayectoria errática

“Las órbitas que pudimos rastrear de estas estrellas subenanas son ejemplos de casos nunca antes vistos”, explicó Robyn Sanderson, coautor del estudio en MIT quien utilizó un código numérico desarrollado para estudiar las colisiones de galaxias para rastrear los caminos tomados por estas rápidas subenanas. Algunas de estas estrellas ultra frías, explicaron los astrónomos en la reunión, se hunden en las profundidades del centro de la Vía Láctea en senderos excéntricos que se asemejan a los cometas, otras producen unas curvas o circuitos cerrados lentos lejos de la órbita solar. “Estas estrellas son muy distintas a la mayoría de las estrellas cercanas ya que se mantienen miles de años luz por encima o por debajo del disco de la Vía Láctea”, explicó Sanderson. “Si alguien viviera en un planeta por donde pase una de estas subenanas tendrían una visión increíble de nuestra galaxia espiral, la Vía Láctea, plasmada por todo el cielo nocturno”.

La aureola de la Vía Láctea

Las medidas tomadas por Sanderson confirmaron que todas estas subenanas son parte de la aureola de la Vía Láctea, una zona ampliamente poblada de estrellas dispersas que seguramente se formaron en el pasado distante de nuestra galaxia. Sin embargo, hay una estrella de estas subenanas que ha sido denominada 2MASS 1227-0447 y ubicada en la constelación de Virgo que, al parecer, no es originaria de aquí sino que tiene un posible linaje extragaláctico. “Nuestros cálculos nos dicen que esta subenana viaja hasta 200,000 años luz lejos del centro galáctico, es decir, como diez veces más lejos que el Sol”, explicó Bochanski. “Esta distancia es mucho más lejos que la ubicación de las estrelles más cercanas en otras galaxias, lo que sugiere que llegó desde otros lugares”.


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