La fertilidad y la belleza

Por Glenys Álvarez

4 de abril de 2004

A pesar de que las hembras humanas parecen haber perdido las señales que avisan sobre su estado de fertilidad, experimentos de la psicología evolutiva aseguran que esas marcas todavía existen pero mucho menos visibles

La naturaleza tiene sus formas de asegurar la reproducción de las especies. En el mundo animal, el período reproductivo conocido popularmente como "el calor", se manifiesta de forma clara. Las perras emiten un olor distintivo que guía a los machos hacia ellas empeñadamente. En algunos monos, el olor se combina con la visión y los órganos genitales de las hembras se agrandan y se tornan color rosa. Es el momento de reproducir y la naturaleza se destaca por no perder el tiempo cuando se trata de sexo. Sin embargo, los humanos no la llevamos tan clara. A pesar de que las mujeres estamos vinculadas estrechamente a un ciclo reproductivo mensual que se hace más evidente con la llegada de la menstruación, la señalización que le indica al macho que estamos en la mejor fase de fertilidad no es notoria. Los humanos hemos perdido las marcas evidentes del calor pero, según los evolucionistas, con suficientes estudios es posible descubrir residuos de esos vestigios.
Los experimentos no han sido pocos. Los científicos han estudiado desde las feromonas (olores tenues difíciles de distinguir a menos que tengamos activos ciertos órganos en la nariz como los que poseen los perros) hasta la excitación visual en los hombres. La mayoría ha descubierto huellas reproductivas del pasado junto a comportamientos que aseguran que los humanos también tenemos nuestra forma de advertir que estamos en nuestro más fértil momento.
Un estudio publicado esta semana por la Universidad de Newscastle, sugiere que al parecer tanto los hombres como las mujeres encuentran que las mujeres lucen mucho más atractivas cuando están fértiles. Para realizar la investigación, el director del equipo británico buscó a 50 mujeres, todas europeas, y les tomó dos fotos. Las fotos mostraban sólo el rostro, sin maquillaje y la primera era tomada durante la época fértil de la mujer y la segunda catorce días después. Las imágenes fueron luego mostradas a 125 mujeres y 125 hombres cuya labor era elegir en cuál de las dos tomas la mujer lucía más atractiva. Los resultados mostraron que del 51 al 59 por ciento de los voluntarios participantes eligieron a las mujeres fértiles como las más atractivas.
"Aún desconocemos los factores que las hacen más atractivas en el momento de más fertilidad. Pensamos que se debe a los cambios que ocurren en la piel ya que otros estudios han demostrado que la piel de las mujeres fértiles se torna más clara y nítida, pero no estamos seguros necesitamos realizar investigaciones más profundas", explicó el investigador en el diario científico Nature.
Curiosamente, las mujeres en el grupo eran mucho más sensibles a distinguir la mujer fértil que los hombres.

Significado y resultados
De acuerdo con los resultados, hombres y mujeres encuentran a las mujeres en su etapa fértil más atractivas que cuando no lo están. Para Ian Penton-Voak, psicólogo evolucionista, la mujer es más sensible a las diferencias entre el momento fértil del ciclo como una medida de diferenciar su mayor competencia entre las hembras de la camada. Penton-Voak elaboró un estudio sobre la percepción de las mujeres de los hombres durante distintas etapas del ciclo menstrual. El investigador descubrió que durante la ovulación las mujeres prefieren a hombres varoniles pero en los otros días del mes eligen rasgos más suaves en sus parejas, rasgos asociados con conductas sociales de atención, afecto y permanencia.

Variables:

¿Cuándo?
El momento de la fertilidad se mide de ocho a catorce días después del primer día de la última menstruación. De acuerdo con los investigadores, es el momento en que la mujer luce mejor en todo el mes.

El peinado
Durante el estudio, algunas mujeres cambiaron de peinado entre los días fértiles y los que no y los investigadores temían que esa variable influenciara el experimento. Por lo tanto, durante otra sesión enseñaron a los voluntarios las mismas fotos pero con el cabello y las orejas cubiertas. No encontraron diferencias notables en los resultados aunque las mujeres no se sintieron tan seguras al momento de elegir a la más atractiva.

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