Otra forma de tratar el trauma

Traumatología. Los traumas son todavía uno de los problemas de salud más significativos en el mundo y, ahora, un grupo de investigadores ha utilizado la hormona progesterona para reparar algunos de estos daños en el cerebro.

De acuerdo con Raúl Coimbra, profesor de cirugía y jefe del departamento de trauma en la Universidad de California en San Diego, (UCSD), el 30% de las personas que llega con algún tipo de lesión a emergencia muere. Durante nuestra participación en el seminario Jack F. Ealy para periodistas científicos, el médico enfatizó sobre el grave problema que representan los traumas en los hospitales del mundo.

“La traumatología es una enfermedad, una dolencia de la estupidez humana y es la que más nos mata, de hecho, es responsable de más muertes que las diez enfermedades más conocidas en el momento, como la cardiopatía y el cáncer. Además, los traumas llegan en distintos envases, desde el accidente de carro y la violación hasta una caída cualquiera en la casa. Esta dolencia no tiene que ver con la edad y nos afecta a todos por igual, un accidente o un descuido y nos encontramos en la sala de emergencia luchando por nuestras vidas”, expresó el cirujano para El Caribe.

Ante la gravedad de esta condición y la falta de preparación en muchos hospitales y entre los grupos de paramédicos (una parte vital de la solución al problema), la ciencia intenta descubrir otra forma de contrarrestar los terribles traumas cerebrales. Precisamente, pruebas en la fase clínica III con voluntarios humanos sobre la eficacia de la hormona femenina progesterona para reparar el daño en el tejido cerebral, estarán siendo realizadas a principios del próximo año y los resultados de dos nuevos estudios fueron presentados esta semana en la reunión anual de la Sociedad de Neurociencias que se realiza desde el lunes 19 de octubre en la ciudad de Chicago.

Las pruebas clínicas se llevarán a cabo bajo el nombre de ProTECT III y están basadas en años de investigación realizadas por los profesores de medicina de emergencia, Donald Stein y Asa G. Candler, quienes han demostrado que la popular hormona sirve también para reparar daños al tejido cerebral.

“El problema que hemos tenido con la hormona es su poca solubilidad en el agua, pero una de las investigaciones que hemos presentado en la reunión muestra resultados positivos con sustancias análogas a la hormona que son mucho más solubles”, expresó Stein. “Estos estudios los hemos llevado a cabo gracias a la colaboración con el laboratorio químico de Dennis Liotta, profesor de química en la Universidad de Emory.

Los investigadores esperan que con sustancias mucho más solubles al agua puedan rebasar uno de los más difíciles obstáculos en la investigación: la entrega de la progesterona al cerebro.

Un mejor vehículo

En la medicina, uno de los problemas que presenta grandes retos para los investigadores que trabajan en elaborar nuevas medicinas es el vehículo que usarán para enviar la droga a la región o regiones donde debe comenzar a trabajar. Estos carruajes han sido elaborados en distintas versiones, desde virus desalojados de su capacidad para infectar hasta nanopartículas desarrolladas para esta actividad en específico. En esta ocasión, la hormona misma presenta el problema de solubilidad lo que limita su envío ya que, para aplicarla, la hormona debe ser preparada horas antes de su uso y no puede ser mantenida a temperatura ambiente. No obstante, modificaciones químicas pequeñas permitiría que compuestos similares con los mismos efectos de la progesterona, puedan ser introducidos al paciente desde que llegue a la sala de emergencias y, precisamente, cuando más los necesita.

La opción de la vitamina D

Otro estudio presentado en la reunión de los neurólogos en Chicago anunció que cuando añadimos vitamina D a la progesterona, la hormona se hizo mucho más efectiva una vez aplicada a neuronas bajo estrés en el laboratorio. “La vitamina D, al igual que la hormona, es un esteroide barato, sus propiedades son seguras y actúa en distintos caminos bioquímicos. De hecho, hemos logrado demostrar mediante experimentos en el laboratorio que la vitamina D optimizó la habilidad de la progesterona para proteger las neuronas de la excito-toxicidad, una de las causas principales del daño cerebral y la muerte neuronal”, expresaron los investigadores durante la reunión.


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