Charlatanería de “Allá al Sur”, el millón de la JREF, informantes de carreras y amigos de lo psíquico, desilusión con el reiki, Geller de vacaciones, una plétora de sentidos, sacando la grasa a pinchazos en China, Ingersoll sobre la religión, rarezas en el empleo del Reino Unido, Ana se vuelve una experta, Twain sobre Hawaii y los judíos, la lectura fría se pone caliente en Australia, rabdomancia de caños en Iowa, las líneas aéreas de Alaska invocan a Dios, vuelve el MEG, y Forbes recomienda la astrología.

[Otro dispositivo inútil]

La pseudociencia brota. He aquí la teoría y la hipótesis de trabajo del maravilloso dispositivo “Rangertell” —o “Examiner”— que cualquier puede poseer por unos escasos A$999 (dólares australianos, equivalentes a unos $670) y el lector Steven Green de Canberra nos remite a http://www.rangertell.com/infosite.htm y http://cgi.ebay.com.au/ws/eBayISAPI.dll?ViewItem&item=3039978043&category=14955 para educarnos en las maravillas de la actual charlatanería de Allá al Sur.

Esto fue inspirado por nuestra reciente mención de Carl Moreland en relación con el dispositivo de rabdomancia “LectraSearch”. Steve encontró un artefacto de apariencia muy similar que, se afirma, encuentra oro y otros metales preciosos en rangos de muchos kilómetros. Como apunta Steve, parece ser poco más que una calculadora barata enganchada a una caja de control y una antena, y se vende en Australia por medio de eBay. Esta es la que Steve considera su pregunta favorita de una página de “Preguntas Frecuentes” que se relaciona con esta fabricación:

P.: ¿Cómo funciona?

R.: Cada entidad del universo está compuesta de una estructura química y atómica que compone esa entidad particular. En términos simples si puede imaginar los átomos vibrando en esos objetos verá que hay un máximo y un mínimo en esa vibración y que con el tiempo se producirá el mismo patrón de vibraciones. Esta es la frecuencia del objeto vibrante u oscilante. Cada objeto tiene su propia frecuencia. Cuando sintoniza con una muetra de ese objeto la electrónica del localizador resonará o entrará en armonía con la misma vibración del blanco y se producirá la alineación del cañón a medida que intenta encontrar la polaridad magnética correcta entre la unidad y el blanco. El Examiner es diferente ya que todo lo que necesita es ingresar una frecuencia que le proveemos. Hemos obtenido las frecuencias para usted. El principio, sin embargo, es el mismo.

Sí, el principio es el mismo: usted nos envía el dinero, nosotros enviamos la basura, usted llora, nosotros reímos. ¡Simple!


Seguimos recibiendo preguntas acerca de por qué nos rehusamos a poner en depósito el dinero del premio del desafío de la JREF para satisfacer los temores de los aspirantes de que ese dinero podría no estar disponible cuando ellos, con toda facilidad, nos arrasen y reclamen el premio. Esta fue la última débil defensa de Sylvia Browne ante Larry King, una excusa que por supuesto no fue cuestionada de modo alguno. Lo que sigue es una breve explicación de esa situación, a la cual remitiré para todas las preguntas subsiguientes.

Al poner en depósito el millón de dólares, la JREF perdería las ganancias sobre ese dinero, y, además, nuestra finalidad no es complacer los caprichos de esta gente. Es nuestro desafío, no el de ellos. Las reglas en www.randi.org establecen claramente que no se atenderá a tales caprichos.

Cuando le hemos pedido a los que se quejan que nos paguen los intereses que perderíamos si pusieramos el dinero en depósito, siempre han terminado la discusión.

Estamos legal y éticamente comprometidos a pagar la suma a cualquiera que pase la prueba previamente acordada. No podemos escapar en modo alguno de esa obligación. Ellos no arriesgan nada, nosotros arriesgamos un millón. Ese millón está en una cuenta especial de inversión, claramente denominada “Cuenta para el Premio de la Fundación Educacional James Randi”, abierta en Goldman-Sachs. No puede utilizarse, según los términos del acuerdo, para ningún otro propósito que el pago del premio, aunque podemos (y lo hacemos) retirar periódicamente el interés que se paga sobre esa cuenta, para ayudar a la cobertura de los gastos de operación de la JREF. La suma base nunca baja del millón de dólares.

¿Cuál es el problema, entonces? El problema es que los roñosos que hay por ahí saben cuán segura es esta cuenta, cuán real es el dinero del premio, y cuán incapaces son de enfrentar el desafío de la JREF. Su único recurso es ignorar esos hechos, crear bulos y mitos sobre el desafío, y esperar que otros los crean. Saben que disponen de validación escrita de la JREF para quien envíe un sobre estampillado con su propia dirección; pero esperan que nadie se entere de ello, y ellos mismos rehúsan obtener esas pruebas.

Si la JREF emitiera documentos falsificados en relación con ese tema, las penas legales serían severas, y seguramente se revocaría nuestra condición de entidad sin fines de lucro. Somos, y siempre hemos sido, francos y honestos sobre la naturaleza del desafío. Es uno de los aspectos distintivos de la JREF que los roñosos no pueden combatir, aunque pueden elegir (y así lo hacen) la negación de su existencia real.


El lector Rick Winkler ha descubierto una conexión interesante…

Soy un visitante frecuente de su sitio web, y quería hacerle saber que apoyo lo que usted hace y lo aprecio. Mientras leía uno de sus comentarios de agosto, me recordaron algo que creo que usted puede hallar interesante (a menos, claro, que ya haya tocado este tema; supe que su sitio web existía hace unos pocos meses).

Hay un fulano, Mike Lasky, también conocido como Mike Warren, que afirma ser un sorprendente pronosticador deportivo. Se me ocurre que estos autodenominados “gurúes” convencen a sus crédulos clientes (los que, infortunadamente, son en su mayoría personas que sufren adicción al juego y necesitan ayuda) que son los pronosticadores más grandes del mundo. En sus anuncios, alardean incansablemente sobre sus marcas anteriores al elegir correctamente los ganadores de los juegos, etc. Aunque a los apostadores crédulos no se les dice que estas personas son “psíquicas”, son, como mínimo, engatusados para que crean que dichos gurúes realizan masivas investigaciones sobre equipos deportivos, haciendo que sus oportunidades de ganar una apuesta sean mayores de lo que pueda imaginar. La conclusión es que si el apostador hiciera la misma investigación que realiza el pronosticador, fallaría miserablemente porque “tenemos personal que trabaja ocho horas diarias haciendo exclusivamente investigación…”, bla, bla, bla.

Esta es la parte interesante. Mike Lasky/Warren tiene, cada fin de semana en la temporada de fútbol americano, lo que llama “Elección de la Semana” o “Fija de la Semana”. Lo que hace es enviar miles de mensajes a la Costa Oeste, y una cantidad igual a la Costa Este. Los del oeste recibirán un equipo, y los del este el oponente. Todo por el bajísimo precio de $100 por “consejo”. El resultado es este: digamos que gana el equipo de la Costa Oeste. Esta gente (que hay que suponer apostaron fuerte por su equipo, ya que pagaron $100 sólo por elegirlo) estarán bailando en las calles, pensando que Mike Warren es el mejor pronosticador del mundo. El equipo de la Costa Este, que tendrán al equipo perdedor, estarán hirviendo de cólera porque pagaron $100 y además de eso apostaron hasta su casa al equipo y perdieron.

Lo que Mike hace es instruir a sus operadores de venta telefónica para que manejen el 50% de las llamadas de quejas, y se disculparán, diciéndole al que llama lo mal que se siente Warren, pero que para compensarlos les dará “Elecciones de la Semana” gratis las próximas semanas. Este tipo debe haber hecho millones antes de que lo descubrieran, pero como usted sabe muy bien, estos artistas de la estafa aparecen en otro negocio, como si jugaran un juego del gato y el ratón. Mi investigación arrojó que este tipo fue el creador de la “Red de Amigos Psíquicos” a la que diera fama Dionne Warwick. También fue condenado por fraude luego de obtener $6.000.000 en préstamos y líneas de crédito. Como sea, gracias por dejarme contar esta historia. Espero que la encuentre interesante.

Como de costumbre, esto no nos sorprende demasiado. El fraude del pronosticador era común en las pistas de carreras en una época: el informante le daba a cada cliente potencial una “fija” sobre un ganador (a cada uno le daba un caballo distinto), y continuaba por unas cuantas carreras hasta que, al estilo de una pirámide invertida, lo reducía a un grupo de ganadores que tenían fe “probada” en el informante. La ganancia del informante venía de un porcentaje de la ganancia final del grupo. Lasky/Warren mejoró sus probabilidades abrevando además en el timo a los fanáticos de lo psíquico.


La lectora Debbie Tripp tuvo una aventura que comparte aquí con nosotros…

[Billetera]

A inicios de esta primavera supe sobre el reiki y pensé que quizá sería algo interesante para aprender. Me anoté en un curso de un día: ¡sólo hace falta un día para que a uno lo certifiquen para Reiki Nivel Uno! Imagínense. Un día, y por supuesto $150. Dos otros “estudiantes” y yo estuvimos en ese curso, y nuestra maestra se enorgullecía de haber sido instruido por uno de los grandes Maestros del Reiki. Bien, empezó el curso diciéndonos cómo había sufrido durante años de algún síndrome del tejido conectivo (no puedo recordar el nombre) y sólo pudo volver a moverse y caminar gracias al reiki. Continuó lánguidamente hablando sobre el poder del reiki… y realmente quiero decir que languideció. Cero personalidad. Puso una sinta que hablaba del reiki, y tuve que morderme el labio para no reírme. Me dije: Esto es taaaaan estúpido…. Miré alrededor en la habitación y vi toda clase de clase de chucherías baratas (religiosas en su mayor parte), muchas estatuas de Jesús. Empezó a hablar monótonamente sobre Cristo y yo pensaba: Tengo que salir de aquí. Vine a aprender sobre algún poder místico del reiki, no para que me predicaran.

Nos dijo que cerráramos los ojos, ya que debía realizarnos una “sintonización”; eso debería abrir nuestros campos energéticos de algún modo. Sólo un Maestro Reiki puede realizar una, y si no te lo han hecho, no puedes tener el poder del reiki. Implica algún tipo de pases de manos sobre el cuerpo de uno, en cierta formación. Por supuesto, los estudiantes deben tener los ojos cerrados para no ver esos signos mágicos.

Entonces pudimos empezar a practicar reiki. Y, fíjese en esto: no hace falta tocar a la persona, ya que la energía fluirá a través de cualquier cosa, inclusive los objetos sólidos. Luego de que recibimos un “tratamiento”, nos preguntó cómo nos sentíamos. Los otros dos estudiantes dijeron que sintieron “calor”. Bueno, claro que sintieron calor: ¡la habitación estaba condenadamente fría y literamente se podía sentir el calor corporal irradiando de las manos que pasaban rozando a unos dos centímetros de la superficie del cuerpo de uno! Además, esos estudiantes querían sentir algo, así que daban respuestas como “siento calor”, “me siento más relajado”, bla, bla.

Se le pidió a uno de nosotros que se tendiera en una mesa de masaje y de nuevo pasamos nuestras manos sobre la persona. Cuando la persona se levantó, se nos dijo que pasáramos nuestras manos sobre la mesa y notar cualquier punto tibio. ¡Bah! Era simplemente calor de un cuerpo radiante emanando de la mesa. Claro que estaría más “caliente” donde estaba apoyado el tronco que donde estaban las piernas.

La “maestra” empezó a decir que se podían curar todas las enfermedades, pero sólo cuando la persona enferma se libra de su bagaje emocional. Todas las enfermedades son causadas por las emociones y los sentimientos. Le pregunté qué pasaba con la gente que viviera en un lugar que tuviera desechos tóxicos enterrados en sus patios. ¿No estaría de acuerdo con que el desecho tóxico podría ser la razón de su enfermedad? ¡Ella balbuceó algo como que “eligieron vivir allí”!

¡Siguió diciendo que el reiki puede curar a la gente y que ella había curado el cáncer! Pero sólo se puede curar a la gente que se ocupa de sus emociones y se da cuenta de que son esas emociones las que causan las enfermedades. Entonces dije: “Esa es una respuesta muy conveniente; si el paciente no se cura es su culpa por no ocuparse de sus emociones”. Entonces le pregunté: “¿Qué pasa con los animales con los que dice trabajar?”, y ella respondió: “¡Bueno, los animales también tienen emociones!”.

Puse los ojos en blanco: ¡no podía creer que había derrochado $150! En conclusión, el reiki funciona solamente si el sujeto cree y puede ocuparse de sus emociones.

Debbie también mencionó los sitios de Quackwatch que mencioné aquí.

Sí, leí ese comentario y visité los sitios de Barrett. Divulgué la información a un grupo de miembros de un grupo de discusión electrónica. Un tema que se discute con frecuencia en esa lista son los varios tipos de medicinas alternativas. Yo soy bastante escéptica y mencioné el sitio del Dr. Barrett para que otros pudieran ir y leerlo por sí mismos. Una persona respondió con el sitio http://www.mnwelldir.org/docs/editorial/quack.htm; en caso de que no lo conozca y no sepa cuál indignados están con el Dr. Barrett. Ojalá hubiera encontrado su página antes de embarcarme en esa tonta aventura con el reiki. Ahora uso su sitio para buscar cosas que suenan demasiado buenas para ser ciertas.

¡Buena idea, Debbie! En cuanto a esa página web, hay mucho más para decir que lo que se muestra en varios colores, créeme. Sabrás más sobre ello del Dr. Barrett en persona en el Amaz!ng Meeting que se producirá en Las Vegas…


El lector John Walker, del Reino Unido, nos informa sobre un programa de TV de allí titulado “Las vacaciones con los Geller”.

Disfrazado de programa de viajes, incluyendo una ridícula musiquita tintineante, un narrador de voz melosa e información sobre los precios de los hoteles, las excursiones y las actividades que se mostraban, una cámara siguió a Geller, su esposa, Shippi, y su hija y su novio, en sus vacaciones en Croacia.

Fue brillante todo el tiempo, editado contra sus deseos habituales, ya que Geller corría en todas direcciones intentando hacerle demostraciones a cualquiera que tuviera la mala suerte de estar en la misma habitación que él. Su necesidad de doblar cucharas para la gente, incluso gente que no parecía querer que lo hiciera, era marcadamente extraña. Y su deseo de fanfarronear ante completos extraños era vergonzoso hasta para su familia. Su hija era una muestra excelente de la tolerancia que le tienen Shippi y su esposa, dado que se cansaba con frecuencia de su padre, lo criticaba, y le hacía notar cuando decía insensateces.

Unos pocos puntos fuertes: mientras estaban en un bote, Geller insistía en mostrarle algo al capitán. Lo persiguió por todo el barco, con la cámara corriendo tras de él, y probó cada pasillo y cada puerta para encontrar el puente. Cuando llegó alli el capitán pensó que él era David Copperfield, pero a pesar de esto, lo arrastró a la cubierta donde revelaron para él una brújula manual. Era “la brújula más grande que jamás he intentado mover” (de un tamaño totalmente normal para una pequeña embarcación de crucero) y se movió de manera, oh, tan misteriosa, cuando él así lo deseó con toda su energía, sus rayos mentales… ah, y cuando ubicó su boca prácticamente encima de ella.

Vio un perro, y después de hacer algunos arrullos muy raros, anunció: “Siempre lo sé. Este perro tiene nueve años. Nueve. Entre siete y medio y nueve.” Preguntándole a personas al azar si el perro era suyo, en inglés, para la confusión de algunos nativos del lugar, finalmente encontró a la niña a quien pertenecía. —Tu perro, ¿tiene ocho años? —No, tiene dos— fue la incrédula respuesta, que puso nervioso y molesto a Uri. Ninguna de las tres edades que dio era correcta.

Cuando el realizador del programa le preguntó el significado del número 11, luego de haber insistido que se sentaran en la mesa 11 del restaurante, explicó que atravesaba una etapa en la que sentía la necesidad constante de mirar relojes digitales, y siempre marcaban “11:11”. Entonces el número apareció en todas partes (como suelen). Dijo: “¿En qué habitación estoy? ¿208? ¿209?” Le dijeron que 208. “¡Ahí está! ¿Ves? 2, 0, 8, da 10. ¡Eliminas el 0, y da 11!”. Su hija miró a la cámara y dijo: “Eso no tiene ningún sentido”. Cuando se le preguntó qué quería decir, señaló que 2+8 son 10, no 11, y que eliminar el cero era un disparate. Él empezó a farfullar, y ella agregó: “Es una suerte que sea el último día”.

Pero lo mejor, lejos, fue su intento de hacer sonar la campana en el reloj de un pueblo. Se sentó cerca de la campana, puso las manos en sus sienes, y SE CONCENTRÓ. Y la campana empezó: BONG, BONG, BONG, BONG. Geller bajó las escaleras corriendo e inmediatamente llamó a alguien (no pude escuchar a quién) para contarle. Las palabras de la otra persona aparecieron como subtítulos en la pantalla. “Sí, pero probablemente lo hace cada hora… si pasó hace cinco minutos, habrá ido porque eran las cuatro en punto”.

Su cara se arrugó. Fue tan gracioso. El realizador sugirió que lo intentara, y sólo puedo suponer que debe haber notado la hora. Geller empezó a hablar acerca de un golpe adicional luego de las cuatro campanadas, y que eso podría haberlo causado él. Pero ni siquiera él pudo seguir con eso, y admitió que probablemente no lo había causado.

Lo raro sobre todos estos trucos es que no parecía hacerlos para la cámara. Parecía necesitar hacerlo para los desconocidos a los que se acercaba. No podía dejar de ser Uri Geller en ningún momento. Enfureció a su familia al insistir en correr después de cada comida, y en estrecharse como una pelota en el suelo en aeropuertos, escaleras, y vestíbulos de hotel. Hizo la más grande alharaca acerca de su vegetarianismo, hablando como si tuviera una singular exigencia en su dieta, festejando las fuentes de col con el fervor de alguien que uno sabe que se mete en un Burger King al paso cada vez que está solo.

Fue un programa magistral, cuidadosamente presentado como un programa de vacaciones, y no se explicó en ningún momento. Que Geller cayera en la trampa me sorprende, dado que es bastante hermético acerca de esas cosas, pero esta vez se tragó el embuste completamente. Nunca vi un programa sobre Geller que mostrara sus fallos; salvo por los programas en vivo, claro, donde por lo general se los esconde. Aquí no hubo tal ocultamiento. Fueron sus trucos de salón habituales, como una semilla creciendo en su mano (una semilla, de cien, que estaba en el fondo, oculta) a dos niñas jóvenes, muchas cucharas dobladas, y una llave apenas torcida.

Gracias, John. Sólo podemos intentar imaginarnos cómo la “edición creativa” por parte de un productor menos escrupuloso podría haber resultado en milagros a diestra y siniestra. Aunque a la mayoría de nosotros nos costaría creerlo, hay algunos para quienes el reloj sonando hubiera sido el mejor de los milagros, y para los cuales una brújula moviéndose se aparta marcadamente de lo ordinario. Hace falta poca manipulación para convertir lo mundano en maravilloso. Y como has mencionado, el productor dejó que el programa sencillamente hablara por sí mismo, en lugar de señalar lo obvio. ¡Felicitaciones!


El lector Kai-Mikael Jää-Aro comenta sobre los “49 sentidos” preconizados por la Asociación Norteamericana de Rabdomantes, citados la semana pasada:

No se apresure mucho. Los “cinco sentidos” son sólo un resabio aristotélico, y no son una descripción muy exacta de la percepción humana. No sé nada de “sentidos intangibles”, pero veinte sentidos “normales” no parece muy disparatado.

Considere esto: el sentido del “tacto” en realidad son varios sistemas paralelos, sensibles a la presión, al calor, al frío (¡un sistema separado!), al dolor, etc. Tenemos un sentido de la gravedad (balance), el sentido proprioceptivo nos dice dónde están nuestros miembros, tenemos un sentido del espacio, del paso del tiempo, etc. Mi fuente recomendada de lectura sobre este tema es “Sensation and Perception”, de Coren, Ward y Enns. también contiene mucha información sobre gran cantidad de experimentos interesantes y divertidos que se pueden intentar.

Sí, y cuando adolescente, recuerdo haber identificado muchos más de cinco sentidos, presión y temperatura entre ellos, ciertamente más de cinco. El lector Henry Richardson también observó, en relación con esto:

Con sólo un poco de reflexión, estoy seguro de que podría imaginar muchos sentidos tangibles. ¡Caramba!, yo también puedo pensar muchos luego de unos pocos momentos de reflexión, como por ejemplo:

  • Sentido de la maravilla
  • Sentido del humor
  • Sentido de la ironía

Por supuesto la cita del Sr. Berard sobre el campamento psíquico para niños disparó mi Sentido del Ridículo. El receptor biológico de todos ellos es, por supuesto, el cerebro, pero sólo si se ha desarrollado.


Los expertos del Hospital Aimin de Reducción de Grasas en el norte de China tratan a los obesos crónicos desde Europa a Oceanía, quienes vienen a extraer sus kilos a pinchazos con un gran costo por medio de las finas agujas de la acupuntura. Examinando el régimen, vemos que las sesiones de ejercicio de Aimin parecen carecer de esfuerzos: acupuntura por la mañana intercalada con comidas bien balanceadas y asesoramiento. Parece bastante fácil. ¿Pero alguien probó intentar sin las agujas? Eso bajaría el precio, ya que la charlatanería siempre es costosa. ¿Por qué tengo la fuerte sospecha que el ingrediente secreto en todo esto son las “comidas bien balanceadas”?


[Robert Ingersoll]

Daniel Murphy nos acerca un pasaje del librepensador Robert Ingersoll, que es también una respuesta a quienes aseguran que yo digo que hay que quitarles la esperanza a quienes necesitan mitos para sostenerse. He aquí un extracto.

Entonces me dicen: “¿Qué propone usted? Usted ha destruido esto, ¿qué nos propone para reemplazarlo?” No he destruido lo bueno. Sólo me he esforzado para salir con paso firme de los fuegos crueles e ignorantes del infierno. No destrocé el pasaje “Dios será misericordioso con el misericordioso”. No destruyo la promesa “Si perdonas a otros, Dios te perdonará”. Por nada del mundo macularía la más débil estrella brillando en el horizonte de la desesperación humana, ni en el cielo de la esperanza humana, pero haré lo que pueda para remover esa sombra infinita del corazón del hombre.

¿Qué propone en lugar de esto?” Bien, en primer lugar, propongo un espíritu de paz y concordia: hacer buenos amigos en todas partes. No importa en qué creamos, estrechemos nuestras manos y dejémoslo así. Esta es tu opinión, ésta es la mía: seamos amigos. La ciencia crea amigos; la religión y la superstición crean enemigos.

Se dice: “Creer es importante”. Yo digo: No, son importantes las acciones. Juzga por los actos, no por las creencias. Paz y concordia, buenos amigos, hombres y mujeres sinceros, tolerancia mutua, surgida del respeto mutuo…

No creo en el perdón como lo predica la iglesia. No necesitamos el perdón de Dios, sino el de los otros y el nuestro. Si le robo al señor Smith y Dios me perdona, ¿en qué ayuda eso al señor Smith? Si yo, calumniando, cubro con la lepra de algún crimen a alguna pobre niña, y ella se marchita como una flor en decadencia y luego yo obtengo el perdón de Dios, ¿en qué la ayuda eso? Si hay otro mundo, tendremos que compensar a la gente que hemos perjudicado en éste. No hay convocatorias de acreedores allí. Hay que pagar cada centavo…

En esto creo. Y si me trae problemas, lo sostendré, y me afirmaré en mi lógica, y lo aceptaré como un hombre. Y también creo en el evangelio de la Libertad, en dar a otros lo que pedimos para nosotros. Creo que hay lugar en todas partes para el pensamiento, y mientras más libertad demos, más libertad tendremos. En libertad, la extravagancia es economía. Seamos justos. Seamos generosos el uno con el otro…

Dicen: “¡Ah!, pero eso no alcanza. Debe usted creer”. Yo digo: No. Mi evangelio de salud traerá vida. Mi evangelio de inteligencia, mi evangelio de buen vivir, mi evangelio de concordia cubrirá al mundo de hogares felices. Mi doctrina pondrá alfombras en sus pisos, cuadros en sus paredes. Mi doctrina pondrá libros en sus repisas, ideas en sus mentes. Mi doctrina librará al mundo de los monstruos anormales nacidos de la ignorancia y la superstición. Mi doctrina nos dará salud, bienestar y felicidad. Esto es lo que quiero. En esto creo. Démosnos inteligencia. En poco tiempo un hombre descubrirá que no puede robar sin robarse a sí mismo. Descubrirá que no puede asesinar sin asesinar su propia felicidad. Descubrirá que cada crimen es un error…

Me dicen: “Ah, pero eliminas la inmortalidad”. No lo hago. Si somos inmortales, eso es un hecho natural, y no se lo debemos a los sacerdotes, y no puede ser destruido por el descreimiento. Mientras amamos esperamos vivir, y cuando muere el ser amado, diremos: “Espero que podamos encontrarnos de nuevo”, y lo hagamos o no, no es obra de la teología. Será un hecho de la naturaleza. Por mi vida, no destruiré un ápice de la esperanza humana, pero quiero que, cuando una pobre mujer mece la cuna y canta un arrullo al adorable niñito de los hoyuelos, no se la haga creer que noventa y nueve veces de cada cien está criando astillas para arder en el infierno. “Hay mal bastante para un día”, y yo digo: “Hay mal bastante para un mundo”.

Y supongamos que, después de todo, la muerte es el fin. Cercano al goce eterno, cercano a estar para siempre con los que amamos y nos han amado, cercano a ello, está el ser envuelto en el lienzo sin sueños de la paz eterna. Cerca de la vida eterna está el sueño eterno. En las costas sombrías de la muerte, el mar de los problemas no agita ninguna ola. Los ojos que han sido cubiertos con la oscuridad permanente no volverán a conocer jamás el roce ardiente de las lágrimas. Los labios rozados por el silencio eterno no volverán a emitir jamás las quebradas palabras de la congoja. Los corazones de polvo no sufren. Los muertos no lloran. Dentro de la tumba no yacen penas veladas y sollozantes, y en la penumbra sin luz no se esconde ningún tembloroso temor. Prefiero pensar que aquellos que he amado y perdido han vuelto a la tierra, se han convertido en una parte de la riqueza elemental de la tierra. Prefiero pensar en ellos como polvo inconsciente, prefiero soñar con ellos gorgoteando en las corrientes, flotando en las nubes, estallando en espuma de luz en las costas de los mundos, prefiero pensar que son las visiones perdidas de una noche olvidada, antes que tener el más mínimo temor de que sus almas desnudas han sido atrapadas por un dios ortodoxo. Dejaré a mis muertos donde los deja la naturaleza. Atesoraré cualquier flor de esperanza que florezca en mi corazón, le daré aliento con mis suspiros y la regaré con mis lágrimas. Pero no puedo creer que haya algún ser en el universo que haya creado el alma humana para el dolor eterno. Antes preferiría que cada dios se destruyera a sí mismo; preferiría que todo se convirtiera en caos eterno, en noche negra y sin estrellas, antes que siquiera un alma sufriera agonía eterna.

He decidido que si hay un dios, será misericordioso con los misericordiosos.
Sobre esa roca me afirmo.
Que no torturará a los que perdonan.
Sobre esa roca me afirmo.
Que cada hombre debe ser fiel a sí mismo, y que no hay mundo, no hay estrella, donde la honestidad sea un crimen.
Sobre esa roca me afirmo.

El hombre honesto, la mujer buena, el niño feliz, no tienen nada que temer, en este mundo o en el venidero. Sobre esa roca me afirmo.

Son buenas rocas en las que afirmarse, en mi opinión. Robert Green Ingersoll (1833-1899) fue un librepensador, político, abogado y orador estadounidense cuya obra aún es útil para su lectura y consideración. Busque datos sobre él.


El lector Trevor French, de Hitchin, Reino Unido, me escribe (por alguna razón desconocida, totalmente en minúsculas, lo que he corregido para que sea más fácil de leer y entender) para describir cuán extraños son los lineamientos de contratación en ese lugar del mundo:

Le aseguro que esto es absolutamente cierto. Hace unos dos años, yo estaba desempleado y quería convertirme en un ingeniero de audio, un productor musical. Sin dinero, tuve que “firmar” (en Inglaterra, se llama así a acogerse al subsidio de desempleo) hasta que me brindaron la oportunidad de capacitarme en una disciplina que yo deseaba. Tuve muchos problemas para reservar un curso en esta disciplina y con el tiempo me retiraron la oportunidad luego de que el curso fuera interrumpido por la mitad. Así que tuve que sentarme en la oficina de desempleo cada semana y escuchar que no podía hacer un curso de ingeniería porque eran difíciles de obtener. Pero esto es lo que lo vuelve más frustrante para mí: en el centro laboral al que acudo (la oficina de desempleo) tenían un poster con otro curso de capacitación, sólo que el curso era de reiki, así que, en apariencia, yo podía estudiar eso, pero no algo tan místico como la ingeniería ni, como he descubierto ahora, HTML y diseño de páginas web. Quizá tendría que buscar capacitarme en el sacrificio de cabras.

Si el gobierno está apoyando esta clase de locuras, seguramente eso le da algo de credibilidad al nuevo orden mundial (escribo con una ironía amarga). Creo que es una desgracia.

Trevor, confío en que resististe la tentación de hacer el curso de charlatanería, aunque para esa profesión no tengas que tener ningún talento o habilidad. Serías mucho más rico, pero quizá tendrías que evitar mirar tu imagen en el espejo… si es que te quedara alguna.


[Ana]

El lector Kris Vasquez Davantes nos ofrece este relato de la introducción de cabeza de su hija Ana a su transformación en “experta”:

Leí el comentario de esta semana sobre el Campamento Intuitivo Bosque Encantado. Aunque no tengo nada tan indignante para informar, pensé que podría interesarle la forma en que la escuela primaria de mi hija les presenta la investigación a sus estudiantes. Usan algo llamado “Feria de expertos”, y la idea es que cada niño puede elegir un tema que les interese y convertirse en expertos en ello. El niño presenta entonces su tema en una exhibición del estilo de las ferias de ciencias. En general, no tengo problema con ello, excepto que ningún tema es excluido, y los “hechos” de cualquier origen se consideran legítimos. De modo que mi hija y su amiga terminaron lado a lado con sendas exhibiciones sobre astrología. Su amiga tenía “hechos” tales como “Si eres de Aries eres testarudo” y “La astrología fue inventada antes de 1965”. Mi hija, luego de mucha discusión en nuestra casa, realizó una prueba en la feria. Pegó doce adjetivos en tarjetas en su panel de exhibición y le pidió a la gente que eligiera el que creía que lo describía mejor, y luego levantara la tarjeta para ver si habían identificado su “signo”. Le pidió a cada persona que anotara lo que había elegido y su fecha de nacimiento. Aprendió dos cosas. Primero, de las más de 80 personas que pasaron por su puesto, sólo 5 eligieron su “signo”, así que tuvimos una buena discusión sobre las leyes de la probabilidad. Segundo, la mayor parte de los adultos no pudo entender por qué ella hacía eso, incluso después de que ella se los explicó. (Suspiro)

Adjunto una foto de Ana con su “Certificado de Experta”.

Gracias, Kris. Me alegra ver que te preocupan lo suficiente los estándares utilizados por la escuela. Ojalá más padres se interesaran tanto.


Rezar. v. Pedir que las leyes del universo se anulen para un único peticionante que se confiesa indigno de ello.


Más citas de Mark Twain, todas muy aplicables y pertinentes al trabajo que hacemos en la JREF. La primera trata de sus observaciones en Hawaii, y nos la hizo llegar el lector Bernard Lobo:

Cerca de aquí hay unas ruinas interesantes (los restos exiguos de un antiguo templo); un lugar donde se ofrecían sacrificios humanos en esos viejos tiempos pasados… mucho, mucho antes de que los misioneros desafiaran mil provaciones para venir y hacer [a los nativos] permanentemente miserables diciéndoles qué lugar hermoso y bienaventurado es el cielo, y lo casi imposible que es llegar allí; y les mostaran al pobre nativo lo melancólico que es el lugar de la perdición y lo innecesariamente liberal de las facilidades para ir allí; le mostraron cómo, en su ignorancia, había ido y engañado a toda su parentela sin propósito alguno; le mostraron qué embelesante es trabajar todo el día por cincuenta centavos con los que comprar comida al día siguiente, comparado con pescar como pasatiempo y recostarse en la sombra a lo largo del verano eterno, y comer de la recompensa por cuya provisión nadie trabajó salvo la Naturaleza. Cuán triste es pensar en las multitudes que han ido a sus tumbas en esta hermosa isla sin saber que había un infierno.

Todo eso ya es historia antigua. Hawaii se ha puesto a la par con el continente adoptando y aceptando con entusiasmo cada superstición y mitología disponibles.

Y del Harper’s Magazine de septiembre de 1899, recogemos este ítem destacable de Twain, que nos enviaron varios lectores. Algunos hicieron notar que en la discusión de Twain sobre cuán “locas” son las religiones, no menciona la fe judía. Quizá este artículo explique sus razones para ello:

Si las estadísticas son correctas, los judíos son menos del uno por ciento de la raza humana. Sugiere un nebuloso y opaco soplo de polvo de estrellas perdido en el brillo de la Vía Láctea. Con propiedad, apenas debía haberse oído hablar del judío; pero se ha oído de él, siempre se ha oído de él.

Es tan destacado en el planeta como cualquier otra persona, y su importancia comercial está fuera de proporción de manera extravagante en comparación con lo pequeño de su tamaño. Sus contribuciones a la lista mundial de grandes nombres en literatura, ciencia, arte, música, finanzas, medicina y aprendizaje abstruso también están fuera de proporción con la debilidad de su número. Ha librado una lucha maravillosa en este mundo, en todas las épocas; y la ha librado con las manos atadas a la espalda. Podría vanagloriarse de sí mismo, y podría perdonársele por ello. Los egipcios, los babilónicos y los persas surgieron, llenaron el planeta con sonido y esplendor, y luego se apagaron para convertirse en sueños y se desvanecieron; le siguieron los griegos y los romanos, e hicieron un vasto ruido, y se han ido; otros pueblos han surgido y mantenido su antorcha en alto por un tiempo, pero se consumió, y ahora se sientan en la penumbra o se han desvanecido. El judío los vio a todos, los venció a todos, y es ahora lo que siempre fue, sin exhibir decadencia, enfermedades de la edad, debilitamiento de sus partes, disminución de sus energías, embotamiento de su mente alerta y agresiva. Todas las cosas son mortales salvo el judío; otras las otras fuerzas pasan, pero él permanece. ¿Cuál es el secreto de su inmortalidad?

Y Twain nunca oyó hablar siquiera de un fulano llamado Albert Einstein, a quien los nazis arrojaron de Alemania para que pudiera florecer en América… Esa lista es larga…


El lector Rod Langland nos escribe:

Soy un maestro de escuela superior en Perth, Australia Occidental. He tenido interés en el escepticismo por ya muchos años y siempre trato de alentarlo en mis estudiantes. Recientemente estaba explicando lo absurdo de que los “psíquicos de mascotas” no supieran nunca el nombre de la mascota con la que están “conectándose”; sin preguntarle al dueño, claro. Decidí llevar las cosas más allá y practicar algo de lectura fría con una estudiante para ver si podía explicar más el engaño y el absurdo de todo el asunto. Empecé con el siempre confiable “Estoy recibiendo una ‘M’. Alguien cercano a ti tiene un nombre que empieza con ‘M’”. Por supuesto fue una elección completamente aleatoria por mi parte. Luego de cierta vacilación por su parte, y mi suave insistencia de que ella en verdad conocía a alguien con un nombre que empezaba con ‘M’, ella aceptó, ¡incluso con cara algo avergonzada como si la hubiera pescado simulando que no conocía a esta persona! Mientras esto seguía yo entraba y salía del “personaje” explicando el proceso mientras avanzábamos. Entonces decidí pasar al lado absurdo del espectro e hice una afirmación totalmente ridícula sobre esta estudiante. “Alguien importante para tí tiene sólo una pierna”. Y seguí con evasiones ya que ella negaba con firmeza este “hecho”. “Es muy fuerte, ¿alguien cercano a tí? ¿Alguien en esta habitación? Lo siento muy fuerte”, etc. Un estudiante a dos asientos de distancia se coló algo avergonzado: “Mi papá tiene una sola pierna”. ¡Se podría haber escuchado caer un alfiler! “¡Ya decía yo que estaba cerca!”, etc., dando ejemplos adicionales de cómo un error se convierte en un acierto. Lo asombroso es esto: todos los estudiantes sabían que era un engaño, que yo estaba demostrando la técnica. Yo no sabía del asunto de la pierna del padre de este estudiante, y aún así una alumna se creyó todo el asunto y se refirió seriamente al incidente como “tenebroso”. No es sorprendente que los ladrones y charlatantes puedan salirse con la suya. Sus víctimas quieren o necesitan creer, tal como usted ha expresado en muchas ocasiones.

El lector “Loco Dave” expresa sus pensamientos:

¡Guau! ¡Tengo mucho que leer [en los archivos de la JREF]! Siempre he disfrutado con sus especiales de televisión y he grabado varios para reforzar mi opinión cuando me enfrento con “creyentes” (risas). Anoche presencié el programa “Homeopatía” de Tech TV y eso me inspiró a buscar su sitio web. La lectura más interesante fue “Rabdomancia”, ya que tengo una historia rápida de mi propio cuño.

Hace años tenía una estación de combustible interestatal. El Técnico de Mantenimiento de Bombas “ubicó” los caños subterráneos que van desde los tanques a las bombas con sus propias varillas de zahorí. Sus varillas eran perchas para sobretodo dobladas a 90 grados. Sus herramientas de zahorí tenían un lugar destacado en el armario de las herramientas de su camioneta, al lado del dispositivo electrónico que usó a continuación para confirmar la ubicación de las líneas. Parece que no le gustó mi comentario de que la distancia más corta entre dos puntos es una línea recta. También noté que consultó las varillas de zahorí durante un par de minutos, ¡mientras que examinó el dispositivo electrónico mucho más tiempo antes de romper el asfalto! ¡Lo que agradezco!

Como vivo en Iowa, tengo que guardar algo de mi escepticismo “en el armario”. ¡Caray, me he encontrado a varios granjeros furiosos a los que no le gustaron mis opiniones sobre la rabdomancia!


La lectora Rebecca Watson relata:

Estaba volando en Alaska Airlines hace unas pocas semanas, y con mi cena vino una hojita de papel con una majestuosa escena de montaña. Impresas sobre ella se hallaban las palabras: “Oh Altísimo, por ti quiero gritar lleno de alegría; ¡quiero cantar himnos a tu nombre! SALMOS 9:2.”. Amigo, qué feliz estaba yo por la oportunidad de agradecer al dios cristiano por la bendición de un plato de fruta y arroz mal cocinado.

Además, se sentó a mi lado una mujer que hablaba todo el tiempo sobre el gran boletín de noticias que estaba preparando para sus chicos cristianos de primer grado. En lo personal, lo encontré un poco simplista, con su osito Teddy, su crucifijo y lo demás. ¿Caí en algún culto de línea aérea, atrapándome con tarifas bajísimas y un vuelo directo a Boston?

Como sea, quería advertirles acerca de las nuevas y poderosas armas de los cristianos: precios competitivos y comidas entibiadas. Gracias de nuevo por dedicar su vida a una causa tan asombrosa.


El frecuente contribuyente Ian MacMillan nos acerca este informe sobre el asunto de aquél ridículo dispositivo “MEG” que entusiasmó tanto al mundo de la pseudociencia el año pasado:

El MEG — un año después

El 26 de marzo de 2002, la Oficina de Marcas y Patentes de los Estados Unidos, con sede en Washington, otorgó la Patente Estadounidense #6.362.718 para el Generador Electromagnético Inmóvil (MEG según sus iniciales en inglés). Se afirma que este notable dispositivo, trabajo en su mayoría de un Teniente Coronel retirado del Ejército de los Estados Unidos, Tom E. Bearden de Alabama, es capaz de producir energía libre del vacío, y funcionar sin entrada de potencia. Es tradición que las oficinas de patentes no acepten alegaciones de ete tipo, ya que violarían todas las leyes conocidas de cómo funciona la energía. Luego de escribir a la USPTO [la Oficina de Marcas y Patentes] y señalar esto, recibí en agosto del año pasado una carta del Comisionado de Patentes, Nicholas P. Godici, informándome que una se planeaba una Revisión Ordenada por la Dirección para el MEG.

Eso fue hace doce meses, y desde entonces no se ha sabido nada. El MEG sigue estando en la lista de patentes de los Estados Unidos. Para ser franco, no me preocupa demasiado. Mi mayor temor es que Tom Bearden use la patente para hacer dinero vendiendo la máquina, pero esto no ha sucedido. Cuando le envié un mensaje electrónico al socio de Bearden, Jean-Louis Naudin, y le ofrecí comprar un MEG, me respondió que estaba “en desarrollo, y todavía no se hallaba preparado para el mercado” [sic].

El MEG se parece en muchas formas a otra infame patente estadounidense, el Motor Permanente de Imanes de Johnson (#4.151.431 del 24 de abril de 1979). Howard R. Johnson de Michigan afirmaba que su motor usaba un imán permanente como fuente de energía. Los críticos señalaron que esta era una alegación de movimiento perpetuo, ya que el motor sería efectivamente autoalimentado. En 1979 también se presenció el principio de la larga batalla legal de Joe Newman para patentar su motor de “salida más alta que la entrada”. Afirmó entonces que bajo los términos del acuerdo comercial NAFTA, las patentes válidas en un país del NAFTA eran válidas en otro país del NAFTA, así que en conclusión el Motor Newman tenía una patente estadounidense. La USPTO respondió que no lo veían de esa manera.

Visto el tiempo y el esfuerzo que la Oficina de Patentes Estadounidense dedicó a impedir que Joe Newman patentara su máquina, es aún más notable que le hayan otorgado una patente al MEG, una máquina que no tiene entrada de energía y que aún así afirma tener salida de energía. A menos que las leyes de la física hayan sido revisadas en aspectos fundamentales desde la década de 1980, esto es tan improbable ahora como lo era entonces. En el mundo de hoy, el movimiento perpetuo se ha convertido en el amante desconocido que no se atreve a pronunciar su nombre. Los inventores usan frases como “energía libre”, “nueva energía”, “energía del vacío” y “energía de punto cero”, pero lea la letra pequeña y siguen siendo las mismas alegaciones de movimiento perpetuo. Actualmente la forma preferida de hacer alegaciones de este tipo es la jerga cuántica, y Tom Bearden ha producido una gran cantidad de material de este tipo en Internet. En el enlace adjunto, Bearden se queja de las reglas que se usan para probar las máquinas de energía libre. Su frase favorita es COP>1.0, o “Coeficiente de Performance mayor que uno”. Al oído no entrenado, suena ciertamente como una alegación de energía libre. La única alegación que un ingeniero querrá verificar es si la máquina produjo más energía en la etapa de salida que la cantidad utilizada para hacerla funcionar. Los inventores de energía libre también tienden a huir de la pregunta de qué sucedería si la salida de la máquina fuera conectada de nuevo a la entrada. Con una eficiencia mayor del 100%, la máquina debería conectar funcionando indefinidamente con la fuente de poder original desconectada. Eric Krieg arguye que esta es la única prueba digna de realizarse para las máquinas de energía libre, ya que es la consecuencia lógica de una eficiencia de 100%. Sería interesante saber si el examinador de la USPTO sugirió esto cuando examinaba el MEG.

Tom Bearden prometió que el MEG entraría en producción en un país no mencionado en 2003, pero todavía no hay MEGs a la venta en eBay. Esto trae a la mente el poema de Ogden Nash:

A child need not be very clever
To know that “Later, dear” means “Never.” [1]

¡Gracias, Ian! Buen trabajo.


La revista Forbes, consejera de los inversores del mundo, acaba de publicar un artículo que acepta alegremente las alegaciones de una firma de astrología comercial que vende al por menor consejos financieros a los ingenos, basándose en los movimientos de los planetas en relación con las estrellas. ¿Sorprendente? No, en lo absoluto, teniendo en cunta que los periodistas con frecuencia son profundamente ignorantes de las realidades de la ciencia. Un editor perspicaz de Forbes podría haber descubierto el hecho de que el periodista simplemente estaba aceptando los datos que le ofrecieron los que vendían el disparate, en lugar de hacer su propia investigación sobre la validez de los datos. Como muestra de la falta de conocimientos exhibida por el periodista:

Aunque no se crea esas predicciones planetarias, una observación en el cielo nocturno nos mostrará a Marte brillando, refulgente, como lo hace cada agosto. Es un recordatorio visible de la presencia de los ciclos en la naturaleza. Los mercados también tienden a moverse en ciclos.

¿Marte es visible cada agosto? ¡Esas serían noticias! La débil invocación a los “ciclos”, esa noción tan popular para los ocultistas sólo superada por las “vibraciones” (ninguna de las cuales entienden) y la inclusión de la “naturaleza” para dar validez a sus afirmaciones, muestran el intento del periodista de disfrazar su incursión en la pseudociencia. De nuevo, ¿dónde estaba el editor, a quien se necesita en este caso de manera tan evidente?


Todavía no vi el programa de TV “Ultimate Psychic Challenge” [El Máximo Desafío Psíquico] que realicé en el Reino Unido, así que mis comentarios y análisis (¡innumerables!) deberán ser demorados para otra semana. Y mis comentarios sobre todo el revuelo de los “Diez Mandamientos” en Alabama son tan extensos debido a las contribuciones de los lectores y los extractos de artículos noticiosos y otros comentarios, que ese tema por sí solo podría ocupar una página semanal completa…

(Firma de James Randi)

[1] Un niño no necesita ser muy inteligente / para saber que “Más tarde, querido” quiere decir “Nunca”.


Traducción autorizada. Artículo original propiedad de Fundación Educacional James Randi. Se prohibe su reproducción con fines comerciales.

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