¿Qué es la Eupraxofía?

¿Es el humanismo una religión?

Hoy se hace con frecuencia la pregunta “¿Qué es el humanismo?” debido a que el término se usa con frecuencia. Muchos autores, incluyendo algunos humanistas prominentes, han llamado religión al humanismo, sosteniendo que el humanismo con el tiempo transformará los antiguos sistemas religiosos y eventualmente los suplantará. Julian Huxley predijo que la religión humanista llegaría a ser una nueva “religión sin revelación” [1]. John Dewey distinguió lo religioso de la religión y dijo que las cualidades religiosas de la experiencia podrían ser más propiamente perfeccionadas en el mundo contemporáneo a través de un nuevo humanismo naturalista que expresara nuestros valores ideales y nuestro compromiso con la ciencia y la democracia [2]. Dewey utilizaba una concepción naturalizada de “Dios”. Su concepto no denotaba un ser trascendente sino simplemente expresaba la unión de nuestros fines ideales. La religión para él por tanto funcionaba principalmente en términos éticos como una forma de conducta.

El humanismo construido en esta forma tiene muchas similitudes con los sistemas tradicionales de la creencia religiosa: El Cristianismo, el Judaísmo, el Hinduísmo, el Islam y el Budismo; porque cada uno de ellos da un sentido a la vida. Paul Tillich, el teólogo protestante existencialista, definió la religión como la que expresa nuestra “preocupación fundamental” -sea la moralidad de Jesús o Buda, o una de tipo sofisticada, científica, secular y postmoderna [3]. En este sentido, se dice que el humanismo cumple funciones psicológicas, sociológicas y existenciales similares a las de los sistemas de creencias teístas. De manera interesante la mayor parte de las organizaciones humanistas norteamericanas han seguido el modelo religioso, intentando crear sociedades, capítulos o iglesias que realicen las funciones de las religiones tradicionales -aunque sin su contenido-.

Pienso que esta interpretación del humanismo es profundamente defectuosa porque encubre diferencias importantes entre el teísmo y el humanismo. El término humanismo secular ha sido introducido para distinguirlo del humanismo religioso. Sidney Hook, Joseph Fletcher, Corliss Lamont y otros humanistas importantes sostienen que el humanismo es un punto de vista secular filosófico, científico y ético [4]. Niegan que tenga algunas de las características esenciales de la religión. en particular, el humanismo no afirma la existencia de un dios u otras realidades sagradas, ni trae consigo los símbolos o funciones distintivos de las religiones tradicionales. Mucho de los precursores del humanismo contemporáneo -Marx, Nietzsche, Freud, Sartre, Russell- han sido fuertes críticos de la religión teísta, la que consideraban divisoria e ilusoria; sugirieron nuevas direcciones, siguiendo la razón, para la humanidad [5].

¿Es posible llevar a una vida auténtica sin religiosidad? O ¿existen algunas funciones inherentes a la condición humana que sólo un sistema de creencias y prácticas religiosas pueden llenar? Los humanistas deploran el hecho que los sistemas religiosos ortodoxos persisten a pesar de las masivas críticas elevadas contra ellos a través del tiempo por los filósofos y científicos escépticos. Están consternados cuando viejas formas religiosas son abandonadas, nuevos cultos de la sin razón con frecuencia se levantan para tomar su lugar. ¿Son los humanos por naturaleza animales religiosos? ¿No seguirá el humanismo como una guía que lleva a la buena vida tropezando hasta que empiece a pronunciarse sobre estos asuntos? En La tentación trascendental: Una crítica de la religión y lo paranormal [6] he tratado sobremanera con estas interrogantes, apuntando a una necesidad más profunda para lo trascendental dentro del corazón del hombre, manifestándose a través de la historia en varias formas religiosas. Las religiones son proyecciones de fantasías queridas; los sistemas de creencia y práctica que persisten aparentemente satisfacen algunas necesidades profundamente humanas. ¿Podemos sustituir los equivalentes morales por las religiones tradicionales? ¿Pueden dar significado a la vida? ¿Pueden inspirar a los hombres y las mujeres a completar sus más altas aspiraciones sin ninguna fijación trascendental? ¿Pueden los seres humanos llevar vidas responsables sin un soporte sobrebenatural para la ética? Respondo: Sí. En El fruto prohibido: La ética del Humanismo [7], he delineado una filosofía humanista, ética. Sostengo que hay decencias morales comunes (esto es, principios generales éticos que gobiernan las interacciones sociales) que son ampliamente reconocidos y seguidos en las culturas humanas. Además, es posible para los individuos llevar vidas de excelencia y respetar los derechos ajenos sin pretensiones teístas o sanciones.

La pregunta a la que voy aquí es si es posible adoptar un acercamiento areligioso o no religioso a la vida y aún encontrar la vida humana llena de convicción y aspiración. Dado el fracaso hasta ahora en construir instituciones humanistas fuertes como alternativas a las religiones tradicionales, todas estas cuestiones son las más exigentes.

Una nueva dimensión ha sido añadida a este argumento por el hecho que muchas críticos conservadores del humanismo aceptan ahora la afirmación primigenia que el humanismo es una religión. Esto es paradójico, porque los humanistas liberales religiosos habían argüído previamente, contra la oposición de los teístas, que un sistema de creencias sin Dios funcionaba religiosamente y que tenía derecho a todas las exenciones y privilegios que disfrutaban las religiones teístas.

Hoy nos enfrentamos a un nuevo desafío, porque los teístas conservadores no sólo dicen que están de acuerdo con esta postura sino que van más allá: Aún el humanismo secular, insisten, es una “religión”, y como tal debe estar rodeada por todos los límites fijados sobre las religiones teístas en las sociedades democráticas. Este argumento es particularmente mordaz el contexto estadounidense, porque la Primera Enmienda de la Constitución de los EE.UU. explícitamente prohíbe el establecimiento de una religión [8]. Los críticos del humanismo sostienen que ha sido un establecimiento de facto del humanismo secular en el mundo moderno, especialmente en las escuelas públicas y el sistema judicial. Si el humanismo secular es una religión, insisten, entonces no tiene derecho a un lugar privilegiado; por ejemplo, no puede ser enseñado a los jóvenes, usando fondos públicos y bajo la apariencia de neutralidad [9].

Sin duda este argumento está limitado en su alcance a las actuales batallas políticas y legales en los EE.UU. y pasará con el tiempo. Pero hay un asunto más profundo que probablemente va a continuar teniendo importancia teórica y práctica, esto es, ¿tiene una visión científica del mundo, una teoría ética naturalista o una ideología política democrática necesidad de tener significado y funciones “religiosas”? ¿Y este componente religioso esencial e inevitable en las filosofías seculares? los críticos del humanismo secular y el modernismo tales como Richhard Neuhaus deploran el hecho que la religión haya sido excluida de una influencia mayor en las sociedades democráticas abiertas, modernas y democráticas, [10] y están determinados a restaurarla a la vida pública. En la posición extrema los críticos del humanismo científico consideran la evolución sólo una teoría, a la par con el creacionismo, una que expresa la predisposición de “la religión del humanismo secular”. ¿Se hallan el cultivo de la educación moral y del desarrollo de la inteligencia crítica en los jóvenes religiosos, como sostienen? ¿El estudio de las ciencias sociales y la enseñanza de historia -o ciertamente algo o todo lo que sea neutral a la Biblia o que prepara para el academicismo crítico y ciencia- tienen que ser considerados “secular” o “humanista”, y por lo tanto “religioso”?

Aún más, enfáticamente podemos preguntar si el marxismo es o se convirtió en una religión. Mucho consideran que Carlos Marx ha sido el principal pensador secular del siglo XIX; ha sido con seguridad el más influyente. ¿Quién pudo haber imaginado a fines del siglo XIX que las teorías de Marx habrían sido puestas en práctica por los partidos comunista y socialista en el siglo XX y que tendrían tal impacto masivo sobre los sucesos?. Los marxistas en el poder han destruido muchas de las viejas instituciones -incluyendo el poder de l’eglise ancienne [la antigua iglesia]- la cual estaba con frecuencia enlazada a los privilegiados intereses económicos. ¿Han sido transformadas las estructuras del estado que los partidos comunistas construyeron en una nueva iglesia estatal, para realizar muchas de las funciones de la religión tradicional? ¿Ha sido transformado en una religión?

Los críticos poco compasivos han señalado la aparición de los héroes del marxismo que reemplazan a los santos, el desarrollo de un nuevo dogma y credo (la dialéctica), y la necesidad de una burocracia partidaria que construya instituciones controladoras para suplantar las de las iglesias tradicionales. Los ideales marxistas parecen proveer con mucho una fe inspiradora, y un fervor revolucionario que motiva al sacerdote -comisario. Esto fue especialmente cierto en las versiones leninista, stalinista y maoista del marxista, pero no de las variedades socialistas democráticas, las cuales renunciaron explícitamente al culto de la personalidad y las estructuras totalitarias hubo un gran desencanto con las versiones totalitarias dogmáticas del marxismo. La desilución y la paralización han sobrepasado el fervor revolucionario de las primeras generaciones. Se hicieron reformas significativas en el mundo marxista y lo que siguió y es conocido por todos.

Hemos estado planteando grandes interrogantes, que depende en parte del significado del término religión. ¿Son religiones el Budismo Zen y el Confucionismo? Y si lo son, ¿por qué no el Epicureanismo y el Estoicismo? Después de todo, son sistemas prácticos de creencia que abogan por una visión ética y una forma de vida. Y si éstas lo hacen, ¿Por qué no el humanismo y el marxismo? ¿Puede [el término] religión ser ampliado para que abarque a todos estos sistemas, o debería ser usado en un sentido más restringido? Una vez fui persuadido a extender el término religioso para incorporar una amplia variedad de creencias y prácticas humanistas, porque noté el compromiso apasionado que el humanismo puede producir [11]. Si nada más, me parecía entonces una sabia estrategia a adoptar por el movimiento humanista, esto es considerarse a sí mismo una religión del futuro [12].

Ahora pienso que esta línea de razonamiento era y es falaz. Porque si argüimos de esta forma, entonces debemos preguntar, “¿Qué no es religión?” Si hay algo que expresa nuestra preocupación fundamental” tiene que ser visto como una religión entonces este termino no podría aplicarse al libertarianismo socialismo, ateismo, femenismo, vegetarianismo; esto es, cualquier movimiento que exprese los ideales y las aspiraciones más altas, que dé dirección y significado y provea una forma de vida?

Si es así, entonces virtualmente nada puede ser considerado una religión, tanto como sea tomada apasionada y seriamente. ¿Entonces por qué no la ciencia, la historia, el ajedrez, los deportes, el sexo, o alguna actividad a la cual empeñamos nuestro más profundo compromiso? El talón de Aquiles de este argumento es que las religiones teístas han sido transformadas históricamente al asumir las funciones no religiosas morales, psicológicas, sociológicas que rodean todo. El hecho que las religiones pueden compartir estas funciones con otros intereses e instituciones humanos no hace a estos otros intereses e instituciones religiosos.

El punto es que hay profundas preferencias entre una propuesta de la realidad y la moralidad por un lado, y un acercamiento científico, naturalista y humanista secular, por el otro. El primero sostiene que hay un carácter “sagrado” y “divino” en la realidad, uno al cual se le debe suprema devoción. Los humanistas rechazan esta asunción básica. Los humanistas creen que necesitamos emplazar nuestros propios recursos y desarrollar la inteligencia crítica para resolver nuestros problemas de acuerdo con estos, la virtud humanista fundamental es el coraje, el coraje para llegar a ser, a pesar del antiquísimo carácter trágico de la existencia humana. El humanismo se concentra en esta vida y en el aquí y ahora; no proyecta una esfera sobrenatural de misterios sagrados que sirven de base a nuestras transacciones con la naturaleza. No tiene ninguna expectativa de salvación ni ningún sentido que nos haga estar obligados a reverenciar lo desconocido.

A mi juicio, a menos que se enfatice que el humanismo no es una religión, el de humanismo continuará languideciendo sostengo que la razón principal por la que el humanismo genuino ha fracasado en tener un mayor impacto sobre las instituciones sociales y reemplazar la religión es que intentado imitar la religión. El próximo estadio para el progreso humano esperar la tentación trascendental al construir instituciones imaginativas alternativos. Pero primero el humanismo debe hacer una ruptura radical con aquellas formas de humanismo religioso que ocultan esta distinción. El humanismo necesita afirmar que los seres humanos pueden llevar vidas auténticas sin pretensiones religiosas. Necesita ir más allá de la religión.

Al hacer la distinción entre un humanismo no religioso, secular y el humanismo religioso, con seguridad no quiero dividir el movimiento humanista. Pero justamente existe una profunda división en este punto. Muchos humanistas religiosos continúan insistiendo no sólo que ellos son religiosos sino que el humanismo secular es una religión. Especialmente ven como sus modelos a las iglesias unitarias humanistas, las sociedades de la cultura ética, o los templos el judaísmo humanista. La mayoría de las iglesias o sociedades unitarias no son humanistas, pero son vagamente cristianas, o teístas, aunque un número significante de unitarios se identifican con el humanismo. Aún en las iglesias, sociedades, y templos humanistas, hay un ministro o líder que atiende a su congregación, predica sermones los domingos, y administra consejo pastoral -como lo hacen sus contrapartes teístas-. Está garantizado que el humanista religioso es un no teísta que rechaza la existencia de Dios; sin embargo al adoptar el término religioso, solamente ofusca el verdadero carácter del humanismo como una alternativa radical al teísmo.

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La Eupraxofía definida

Si el humanismo no es una religión, ¿qué es? Desafortunadamente, no hay palabra adecuada en el idioma inglés para describirlo plenamente -aunque hay palabras en otros lenguajes que si lo hacen-. El humanismo combina, como argüiré, un método e investigación, una visión cósmica del mundo, una postura de vida, un conjunto de valores sociales. El holandés, por ejemplo, tiene la palabra levensbeschowing, que puede traducirse como “reflexión sobre, consideración de, o visión de la vida.” El holandés también tiene el adjetivo levensovertuiging, que es más fuerte que levenschouwing porque overtuiging significa “conviction”. Por eso no hay sugerencias religiosas. La religión en holandés es godsdienst, que quiere decir “servicio a Dios”. El inglés no tiene tal terminología.

De acuerdo con esto, pienso que acuñar un nuevo término en orden de distinguir las creencias y prácticas no teístas de otros sistemas de creencias y prácticas, un término que podría ser usado en muchos lenguajes. La mejor propuesta es combinar raíces griegas. He propuesto el término eupraxofía que significa “buena sabiduría práctica”. Eupraxofía se deriva de las siguientes raíces: eu-, praxis, y sophia. Eu- es un prefijo que significa “bueno”, “muy bien”, “ventajosos”. Se combina en palabras tales como eudaemonia, que significa “bienestar” o “felicidad”; además es usado en eutanasia, e(u)logio, euforia, etc. Praxis (o prassein) se refiere a la “acción, al hacer, o práctica”. Eupraxia significa “acción correcta” o “buena conducta”. El sufijo sofía se deriva de sophos (“sabio”) y significa “sabiduría”. Este sufijo aparece en el término filosofía, que combina philos (“amor”) y sofía (“sabiduría”) que significa “amor a la sabiduría”.

En su sentido original, la filosofía, como metafísica o “la ciencia del ser”, investigaba los principios y categorías generales por las cuales podemos entender la naturaleza e interpretar la realidad. Los filósofos clásicos intentaron elaborar un sistema de la naturaleza en los cuales ciertos principios fueron considerados básicos. La metafísica ha estado en constante descrédito en los tiempos modernos, particularmente en manos de los críticos escépticos. Por lo menos la metafísica analiza e interpreta los conceptos básicos de las ciencias, intenta vislumbrar algún sentido de ellas, y, si es posible, unificarlas. Esta es una tarea compleja hoy porque de la continua proliferación de nuevos campos de aprendizaje y la enorme dificultad de cualquier mente de ser capaz de dominar el expansivo corpus del conocimiento.

La investigación filosófica además de la epistemología, se concentra en la teoría del conocimiento [o gnoseología]. Se interesa en las cuestiones acerca del significado, de la verdad los principios de inferencia válida, lógica inductiva y deductiva. Hay muchas otras ramas de la filosofía, incluyendo la lógica, la estética, la ética, la filosofía de la ciencia, la filosofía política y social, y la filosofía de la religión; ciertamente, cualquier campo puede ser tratado filosóficamente.

La filosofía sintética intenta ofrecer principios universales o generales y desarrollar una visión sobre todo, una perspectiva cósmica o Weltanschauung. Esto a veces es llamado filosofía sinóptica o especulativa, pero desde el desarrollo de la ciencia moderna en los siglos XVI y XVII, esta propuesta ha sido cuestionada seriamente sobre fundamentos metodológicos, porque no puede ser hecha independientemente de la ciencia sino sólo en relación a ella. Sin embargo, la filosofía, en este sentido, es pensar acerca de generalidades; está comprometida con preguntas fundamentales y la coherencia cósmica. La filosofía analítica y crítica, de otro lado, son bastante más modestas en alcance. La filosofía analítica está interesada con la comprensión de la naturaleza de la significancia y la verdad, y en definir y analizar los conceptos claves dentro de cualquier campo particular de investigación. La filosofía crítica es evaluativa; se esfuerza por tener claridad, pero además busca evaluar la validez de las afirmaciones de verdad.

Estas actividades son principalmente intelectuales en propósito, y son neutrales al considerar sus consecuencias prácticas. Los griegos distinguieron la sabiduría contemplativa de la práctica. La filosofía, como amor a la sabiduría, empieza primordialmente de modo teórico o contemplativo. Sin embargo, hay otra rama de la filosofía normativa, que se esfuerza por la sabiduría práctica en ética y política. Aquí, la filosofía clásica busca proveer alguna guía para la buena vida y la sociedad justa. Aristóteles sostuvo en la Etica nicomaquea que la ética tiene importancia práctica y que deberíamos estudiarla para vivir bien. Sostuvo que el desarrollo del carácter y la virtud y el ejercicio de la sabiduría práctica contribuirían al logro de la felicidad. No obstante, muchos filósofos éticos, se han concentrado principalmente en el metaanálisis de conceptos tales como “bueno”, “malo”, “virtud”, “valor”, “justicia”, etc. Esto se extendió en la filosofía kantiana posterior de la definición de “correcto”, “equivocado”, “obligación”, “responsabilidad”, etc. Si estos términos pueden ser definidos o no ha sido debatido ardientemente hasta el presente [13]; los objetivistas creen que pueden ser definidos, pero hay una tradición escéptica que niega su definabilidad [definability]. Sea que pueda serlo, la ética clásica siempre tuvo un propósito normativo.

Una distinción básica puede ser hecha entre moralidad tradicional, la cual se refiere a las concepciones mortales que justamente prevalecen en un grupo cultural dado, y la ética, que envuelve un componente reflexivo y crítico. Hoy, muchos filósofos interesados con la ética enfatizan la necesidad por la racionalidad ética -pero virtualmente en su propio interés- y muchos esquivan hacer alguna recomendación concreta más allá de esto al tratar con problemas que surgen en la moral tradicional. Esto es particularmente cierto en las universidades y escuelas superiores, donde la filosofía es enseñada como una disciplina académica, donde los filósofos hacen investigación filosofica y publican sus disquisiciones en revistas académicas, y donde los profesores de filosofía no tienen posiciones claramente definidas. Consideran su método pedagógico básico que sea una presentación de teorías filosóficas alternativas y no intentan inculcar ningún conjunto de creencias o de valores; esto es, no buscan persuadir a sus estudiantes ni al público en general para que acepten su perspectiva filosófica. Ya que su tarea es la investigación pura, similar a la de otras disciplinas, tales como la historia y las ciencias naturales y sociales, pueden retirarse a salvo al aislamiento espléndido en una torre de marfil -filósofos qua filósofos- y no tienen que vindicar sus posiciones personales. La virtud de esta forma de filosofía es la del profesor que imparte amor a la sabiduría y las características del pensamiento crítico sin imponer sus inclinaciones en el estudiante. El/la profesor(a) no desea indoctrinar o propagandizar a favor de una particular panorama cósmico. El o ella quiere ser “objetivo”; puede sentirse temeroso de represalías de aquellos que apoyan la sabiduría convencional del día. Sin embargo, esta clase de sabiduría no satisface las más profundas inquietudes de los estudiantes y de los hombres y mujeres comunes y corrientes. No presenta ninguna visión del mundo; no defiende una teoría de significado y verdad; no busca persuadir a otros de la racionabilidad [reasonableness] comparativa de la propia ideología considerada normativa o social. La filosofía, como amor a la sabiduría, aparte de estar comprometida con el análisis crítico imparcial y objetivo, debe ser neutral. No puede tomar posición; no puede trazar ninguna conclusión normativa de sus análisis formales. Es con mucho una empresa cognitiva; no envuelve ningún componente anímico o emotivo. No busca mover convicciones o inspirar compromisos.

¡Cuán lejos la filosofía ha ido de la visión socrática de la buena vida! Para Sócrates, la filosofía tuvo directa relevancia con cómo deberíamos vivir. Sostuvo que la vida no examinada no es valiosa de vivirse, y quiso morir por sus convicciones. La Ética de Spinoza parece haber expresado tanto una filosofía y una euparaxofía, la menos implícitamente. Aún podríamos decir que muchos o la mayoría de los sistemas filosóficos tenían implícitamente una función pragmática y que su tarea era proveer una alternativa a la religión y una guía a la ética y la política. La sabiduría contemplativa fue con frecuencia una máscara para propósitos utilitarios más profundos. Marx claramente marcó un rompimiento con el modo contemplativo de la filosofía, particularmente cuando dijo que la tarea de la filosofía no era simplemente interpretar el mundo sino también ¡cambiarlo! La filosofía en este sentido tiene significado trascendental -como la tuvo para Nietzsche, Schopenhauer, Russell, Sartre, Dewey, y otros-. Lamentablemente hoy ha llegado a unirse a la academia y corromperse por la especialización estrecha. La filosofía ha perdido ante la religión y la ideología, que compiten por las almas de los hombres y las mujeres que actualmente dirigen el día. Esto es porque necesitamos tomar nuevas direcciones y encontrar una nueva aproximación.

La eupraxofía difiere de la filosofía neutral y antiséptica en que ingresa consciente y mente al mercado donde las ideas contienden. A diferencia de la filosofía pura, no es simplemente el amor a la sabiduría, aunque está seguramente implicada por ella, pero también la práctica de la sabiduría. Por eso no quiero decir que los eticistas no deberían estar interesados en desarrollar la capacidad para el juicio ético crítico o la sabiduría práctica. Eso es un propósito eminente. Pero la eupraxofía va más allá que eso, porque provee una postura de vida coherente y ética. Además, presenta una teoría cósmica de la realidad que parece razonable en un punto particular de la historia a la luz del mejor conocimiento actual. La eupraxofía humanista defiende un conjunto de criterios que examinan las afirmaciones de verdad. Además aboga por una postura ética. Y está comprometida implícita o explícitamente a un conjunto de ideales políticos. La eupraxofía combina tanto una Weltanschauung y una filosofía de la vida. Pero nos lleva un paso más allá por medio del compromiso; basada en la cognición, está fusionada con la pasión. Envuelve la aplicación de la sabiduría a la conducta de la vida.

Las filosofías no eupráxicas están poco dispuestas a afirmar esta convicción. Examinan todos los lados del asunto, ven los límites y peligros de cada uno, pero están poco dispuestas a tomar postura sobre alguna. Como ya he dicho, esto tiene algún mérito; porque la mente abierta debe reconocer que puede estar equivocada y que sus opiniones pueden haber sido modificadas a la luz de nuevos argumentos o evidencias. por eso, uno necesita ser escéptico -pero no al precio de perder toda convicción-. El eupraxofo hace una elección -la más razonable a la luz de la evidencia disponible- y esto lo capacita a actuar. Después de todo, lo s teólogos, políticos, generales, ingenieros, hombres de negocios, abogados, doctores, artistas, poetas, y los hombre y mujeres sencillos tienen creencias y actúan. ¿Por qué negar este derecho al filósofo-eupraxofo? Seguramente, sin embargo, las creencias de uno deberían estar basadas en la razón, la inteligencia crítica, y la sabiduría. Esto es a lo que se refiere el sufijo sofía. La sabiduría en el amplio sentido incluye no sólo al juicio filosófico y práctico, sino también a la comprensión científica.

Vayamos al Diccionario Webster para una definición de sofía o sabiduría:

  1. La cualidad de ser sabio; la habilidad de juzgar sensatamente y tratar con sagacidad los hechos, especialmente cuando se relacionan a la vida y la conducta; el conociemiento, con la capacidad de hacer el debido uso de él; la percepción de los mejores fines y los mejores medios; el discernimeinto y el juicio; la discreción; la sagacidad.
  2. El conociento científico y tecnológico.

En esta definición está explícito un componente científico, porque la sabiduría incluye el mejor conocimiento científico esbozado de la investigación y la erudición en los diversos campos de la investigación. Desafortunadamente, los diversos especialistas científicos con frecuencia se han sentido calificados para juzgar sólo materias dentro de sus propias áreas de competencia, dejando las cuestiones más amplias que tienen un trato un trato más directo con la vida. Hay una crisis en la ciencia moderna, porque las especialidades están creciendo exponencialmente, con muchos especialistas que sienten que pueden hablar sólo a aquellos dentro de sus propias disciplinas. Por eswo la ciencia se ha fragmentado. ¿Quién es capaz de cruzar los líneas límite y trazar metainferencias sobre la naturaleza, la especie humana, la sociedad, o la vida en general? El eupraxofo juzga que su misión es hacerlo de esa manera.

La investigación teórica científica es moralmente neutral. El científico está interesado en desarrollar hipótesis y teorías causales que pueden ser verificadas por la evidencia. Los científicos describen o explican como el sujeto se comporta bajo estudio, sin evaluarlo normativamente. Hay, por supuesto, un elemento pragmático en la ciencia, particularmente en las ciencias aplicadas; porque constantemente buscamos aplicar nuestro cómo hacer a la tecnología práctica. Además, el científico presupone criterios epistemológicos que goviernan su proceso de búsqueda. Está comprometido a un conjunto de valores: verdad, claridad, consistencai, racionalidad, objetividad. Pero el científico qua científico no va más allá de eso, y se restringe a sí mismo en la búsqueda de conocimiento a su dominio especializado de investigación.

La eupraxofía humanista, de otro lado, intenta trazar las implicaciones filosóficas de la ciencia a la vida del hombre. Busca desarrollar una perspectiva cósmica, basada en los más fidedignos hallazgos encontrados en las fronteras de la ciencia. Reconoce los vacíos en el conocimiento y las cosas que no sabemos que todavía necesitan ser investigadas. Está profundamente consciente de la necesidad de falibilismo y agnosticismo acerca de lo que conocemos y no conocemos. Con todo aplica audazmente la sabiduría científica práctica a la vida.

La eupraxofía, a diferencia de la filosofía de la ciencia, no se concentra en un campo especializado del conocimiento; busca comprender el impacto total del conocimiento científico sobre la vida de la persona. A pesar de todo las áreas de la filosofía, la ciencia, y la eupraxofía no son rígidas. Los filósofos pueden asistir a los científicos en interpretar sus descubrimientos y relacionarlos con otros campos de investigación, y al desarrollar un punto de vista más amplio. Sin embargo, la eupraxofía va más allá de la filosofía de la ciencia al buscar presentar una visión de la vida coherente como base sobre la que estamos dispuestos a actuar. Es el fundamento bajo el cual estamos, la perspectiva última que controla nuestra visión de la realidad.

De acuerdo con esto, la primera tarea de la eupraxofía es entender la naturaleza y la vida y trazar prescripciones normativas concretas de este conocimiento. La eupraxofía por eso se inspira profundamente en las fuentes de la filosofía, la ética y la ciencia. Envuelve al menos un enfoque doble: una perspectiva cósmica y un conjunto de ideales normativos por los cuales podemos vivir.


Paul Kurtz es profesor emérito de filosofía de la Universidad Estatal de Nueva York en Buffalo; es el fundador del Concilio para el Humanismo secular y es editor en jefé de la revista escéptica Free Inquiry. Kurtz ha escrito varios libros, entre ellos “Defendiendo la Razón: Ensayos de humanismo secular y escepticismo, Living without religion - Eupraxophy, The new skepticism, Skeptical odysseys, El fruto prohibido - la ética del humanismo.

Notas:

[1] Julian Huxley, Religion Without Revelation [Religión sin revelación] (Londres: Watts, 1927).
[2] John Dewey, A Common Faith [Una fe común] (New Haven: Yale University Press, 1934).
[3] Paul Tillich, The Courage To Be [El coraje de ser] (New Haven: Yale University Press, 1952); The Dynamics of Faith [La dinámica de la fe] (Nueva York: Harper & Row, 1957); Systematic Theology [Teología sistemática], vols. 1-3 (Chicago: University of Chicago Press, 1951, 1963).
[4] Sidney Hook, The quest for Being [La búsqueda por ser] (Nueva York: St. Martin’s Press, 1961); Joseph Fletcher, “Is Secular Humanism a Religion?” [“¿Es el humanismo secular una religión?”] Free Inquiry 6, no. 1 (Invierno 1985/1986); Corliss Lamont, The Philosophy of Humanism [La filosofía del humanismo] (Nueva York: Friedrich Unger, 1965).
[5] Karl Marx, Manuscritos económico-filosóficos de 1844; Friedrich Wilhelm Nietzsche, Así hablaba Zaratustra; Sigmund Freud, El futuro de una ilusión y Moisés y la religión monoteísta; Jean-Paul Sartre, El ser y la nada; Bertrand Russell, On God and religion [Sobre Dios y la religión], ed. por Al Seckel (Buffalo, N.Y.: Prometheus Books, 1986).
[6] Paul Kurtz, The Transcendental Temptation: A Critique of Religion and Paranormal (Buffalo, N.Y.: Prometheus Books, 1986).
[7] Paul Kurtz, Forbidden Fruit: The Ethics of Humanism (Buffalo, N.Y.: Prometheus Books, 1988).
[8] La Primera enmienda dice: “El Congreso no promulgará ninguna ley respecto al establecimiento de la religión o para prohibir su libre ejercicio.”
[9] Este argumento ha sido adelantado por John W. Whitehead sobre bases legales. Véase The Scond American Revolution [La segunda revolución americana] (Westchester, Ill.: Crossway Books, 1985). Fue una decisión en el caso Mobile, Alabama en 1987, cuando el juez Brevard Hand determinó que el humanismo secular era una religión; la Corte Suprema revocó más tarde su decisión.
[10] Richard J. Neuhaus, The Naked Public Square: Religion and Democracy in America (Grand Rapids, Mich.: Eerdmans, 1984).
[11] Paul Kurtz, “Functionalism and the Justification of Religion,” Journal of Religion 38, no. 3 (Julio de 1958); The Fullness of Life [La llenura de vida] (Nueva York: Horizon Books, 1974).
[12] Véas especialmente Humanist Manifest I [El Primer Manifiesto Humanista] (1933), el cual considera al humanismo una religión. Reimpreso en Humanist Manifestos I and II, ed. por Paul Kurtz (Buffalo, N.Y.: Prometheus Books, 1973).
[13] Esto es especialmente cierto en la ética del siglo xx, entre filósofos tales como G. E. Moore (Principia Ethica, Cambridge, 1903), los deontólogos W. D. Ross y H. A. Prichard, y los emotivistas A. J. Ayer y C. L. Stevenson.

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