La moral del humanismo secular

originalmente publicado en el blog “Confesiones” del diario El Tiempo

Es frecuente oír en diálogos religiosos que los ateos son inmorales, malévolos e indignos de confianza. Dicha afirmación se fundamenta en la falsa generalización de que sistemas éticos basados en divinidades son absolutos, inerrantes y perfectos.

Paradójicamente, en muchas ocasiones sus textos sagrados son interpretados literalmente para justificar crímenes aberrantes como la esclavitud, el genocidio y la privación de los derechos fundamentales. No obstante, hoy en día hay sistemas éticos que no discriminan por raza, sexo, religión, nacionalidad, orientación sexual, o cualquier otro aspecto humano. El Humanismo Secular es uno de ellos.

El Humanismo Secular es una corriente filosófica centrada en buscar la verdad y la ética utilizando las capacidades intelectuales para resolver los problemas de la humanidad. Su ética se apoya en la ciencia, la razón, y la experimentación para buscar principios objetivos. A través de la observación es posible evaluar consecuencias objetivas de las decisiones morales y validar sus conclusiones. Así, la persona puede vivir plena y alegremente basando sus decisiones en una comprensión real del comportamiento humano sin perseguir utopías sobrenaturales desconectadas de la convivencia social actual. [1]

El humanista secular suele ser escéptico de lo sobrenatural. Si bien reconoce la importancia de la espiritualidad en la búsqueda del sentido de la vida, no considera que dichas experiencias tengan que ver con deidades sobrenaturales. [2] Insistentemente cuestiona las visiones tradicionales de Dios y sus interpretaciones simbólicas y mitológicas, las cuales frecuentemente sirven como racionalizaciones para una minoría sofisticada pero que dejan a la gran mayoría de la población en la confusión teológica más profunda.

Es erróneo pensar que una moral no teísta sea antisocial, subjetiva o que resquebraje las instituciones sociales. El Humanismo Secular tolera la diversidad en los estilos de vida y los comportamientos sociales, sin querer decir que son inmunes al cuestionamiento.

Este enfoque fomenta el desarrollo moral desde la infancia, haciendo énfasis en los valores para la convivencia social, e impidiendo que la religión se proclame con la propiedad exclusiva sobre ellos. La educación moral escolar debe llevar a la apropiación de las virtudes, la inteligencia y la formación de carácter con la capacidad de elegir libre y responsablemente.

El Humanismo Secular no es una religión sino un método racional de descubrimiento y aplicación de principios éticos, que se opone a la imposición religiosa en niños que no hayan desarrollado su raciocinio y libre elección. Si bien es importante que estos jóvenes conozcan la historia objetiva de las religiones, no deben ser adoctrinados en sus dogmas antes de ser suficientemente maduros para decidir por sí mismos.

En ese sentido, el humanista secular está comprometido con la investigación racional, la lógica y el examen de la evidencia para obtener nuevo conocimiento. Como la humanidad es propensa al error, está abierto a reexaminar constantemente las ideas y sus métodos de indagación. No es ingenuo al creer que la ciencia y la razón pueden solucionar todos los problemas, pero reconoce que éstas han mejorado mucho la calidad de vida. En este sentido, promueve cultivar la inteligencia.

Por último, al estar comprometido con la libertad, el humanista secular promueve el principio de separación entre la iglesia y el estado. La historia ha mostrado que cada vez que una religión o ideología obtiene una posición dominante en el estado, persigue y elimina las minorías. [3] Las cruzadas, la inquisición o los actuales conflictos en medio oriente son ejemplos de esto. Cualquier intento de imponer concepciones dogmáticas irracionales de verdad, virtud o justicia sobre el resto de la sociedad es una violación de los derechos humanos. Las autoridades eclesiásticas no deben legislar sus visiones parroquianas, sean morales, políticas o sociales como imposiciones para todos los ciudadanos.

En resumen, el Humanismo Secular postula:

  • Evaluar racionalmente las religiones, tradiciones e ideologías constantemente y no aceptarlas sólo por fe.
  • Usar la razón, las evidencias y los métodos científicos en lugar de la fe y el misticismo, para resolver los problemas y dar respuestas a los interrogantes humanos
  • Garantizar el crecimiento personal, la creatividad y el cumplimiento de expectativas de vida, tanto para el individuo como para la humanidad.
  • Buscar constantemente la verdad objetiva, sabiendo que nuestro conocimiento imperfecto siempre se puede mejorar a la luz de nuevos datos.
  • Reconocer que sólo existe esta vida y darle sentido entendiéndonos a nosotros mismos, a nuestros logros intelectuales y artísticos, y a los puntos de vista distintos a los nuestros.
  • Buscar principios éticos objetivos para la vida individual, social y política , juzgándolos por su capacidad para mejorar el bienestar humano y la responsabilidad individual.
  • Usar la razón, el libre intercambio de ideas, la buena voluntad y la tolerancia, para construir un mundo mejor para nosotros y nuestros hijos.

Notas:

[1] El texto completo de la declaración del humanista secular (en inglés)
[2] Para conocer más, consulte nuestro artículo sobre Las experiencias y los testimonios de vida
[3] Para conocer más, consulte nuestro artículo sobre Religión y Democracia

Juan Darío Rodas es miembro de Escépticos Colombia.


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