La congregación: Una grey de vendedores y trabajadores sumisos

« Trabajando y construyendo bienes para la Watch Tower | Índice | Los superintendentes y los misioneros »

Continuando con los publicadores, éstos tienen que dar como mínimo 10 horas al mes de su tiempo para “ir al campo”, al cual denominan “Territorio”, que es una porción de población y le es asignada por la Sucursal a cada Publicador. En éste, tiene que llevar un detallado registro informativo de lo acontecido [1], ya sean cuestiones negativas o prometedoras. Esto nos puede dar una idea de que a nosotros los “mundanos”, nos tienen bien ubicados y registrados en todo el país, pero nosotros no sabemos ni dónde vive siquiera la persona que nos “visita”.

Tienen que aceptar cualquier asignación, y permanecer en sus puestos “inmovibles” [2].

Para la Sociedad, el ir a colocar literatura, es una forma de “adoración” [3], y este organismo, quiere tener a esta pobre gente como:
«…adoradores que rinden a Dios “servicio sagrado día y noche[4].» [Subrayado mío, SEE.; aunque, sin lugar a dudas, “Dios”, por lo que se ve, es la misma “Sociedad“]

En forma por demás desvergonzada, la Sociedad, opinando por ellos, considera estas acciones como:

“…un privilegio de participar en el servicio del campo en las calles y de casa en casa”. Gustosamente ellos salen a predicar, de casa en casa, en las calles, y en los lugares públicos… [5]“. [Subrayado mío, SEE]

Dichos publicadores, son todo tipo de personas, desde profesionistas, comerciantes, profesores, etc., hasta gente con escasos recursos económicos (en su mayoría) y sin mucha instrucción. Sin embargo, el real común denominador de todos ellos, es su tremenda ignorancia, tanto religiosa, bíblica, como cultural en todos los sentidos y esferas, pero que, allí, con ellos (los TJ “más avanzados”), en la congregación, en sus reuniones, se les hace creer que, conforme pasa el tiempo, nucleados en la Asociación, van siendo más “cultos”, “científicos”, y sobre todo, perfectos conocedores de la Biblia. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. A los publicadores, se les adoctrina y entrena con las publicaciones desinformadoras de la Sociedad, pero fundamentalmente, con algunos tipos de libros “que son hechos para ellos, y que nadie, fuera de la asociación debe de poseer. Por ejemplo, se encuentra el libro llamado “Razonamiento a partir de las Escrituras”, donde en forma descarada, se les dice el cómo comportarse, dirigirse y qué decir a la gente que tienen que ir a visitar.

Dicho libro:

«…le suministra a usted [TJ] información valiosa para que la emplee al hablar con las personas que le permitan razonar con ellas…

… Cuando en el libro se cita de la Biblia grave este hecho en la mente de las personas con quienes habla…

…hallará en las primeras secciones de este libro una lista de “introducciones útiles para el ministerio en el campo” y una compilación de sugerencias en cuanto a “cómo pudiera responder a expresiones que pudieran detener la conversación”…

…EI uso de este manual debería ayudarle a cultivar la habilidad de razonar a partir de las Escrituras…

… una sonrisa afectuosa y por trato amigable, por mostrarnos dispuestos a escuchar cuando la gente habla y entonces a adaptar correspondientemente nuestras declaraciones…

…le será útil obtener sugerencias de otros Testigos de su congregación que sean diestros en abordar a la gente.

ACTUALIDADES

—Buenas noches. Me llamo—. Soy un vecino que vivo en (dé el nombre de la calle o el sector). ¿Vio las noticias por televisión anoche?… El informe que se dio sobre (mencione alguna noticia de actualidad o de interés de la persona)… ¿qué cree usted de eso?.. No es raro oír a la gente preguntarse: ¿En qué irá a parar este mundo? Nosotros como testigos de Jehová, creemos que estamos viviendo en lo que la Biblia llama “los últimos días”. Note esta descripción detallada en 2 Timoteo 3: 1-5. (véanse también las páginas 420-429.)

…muestre algún recorte de periódico que se preste para su propósito…

…Después de enterarse de lo que más interesa o preocupa al amo de casa, use eso como la base para lo que considere…

Hemos notado que muchas personas se preocupan mucho por la gran falta de amor verdadero en el mundo. ¿No le preocupa eso a usted también?… ¿A qué cree que se deba esto?… ¿Sabe que la Biblia predijo esta situación?…

… visitando brevemente a mis vecinos…

¡Hola! Vengo en una visita breve para compartir con usted un mensaje importante…

…algunas personas confían en Dios… ¿Qué hay de usted?…

…Mientras venía esta mañana, noté que todo el mundo estaba comentando (mencione un delito o crimen reciente en el vecindario)

…¿Qué clase de gobierno cree usted…?

Lo visito para ofrecerle un curso bíblico gratis en su hogar…»

También, los temas, que son hábilmente seleccionados, vienen en orden alfabético. Hay lugares en donde le explican el qué decir en situaciones embarazosas.

Por ejemplo:

“¿Cómo pudiera responder a expresiones que pudieran detener la conversación?”: “En este hogar ya somos cristianos”; “No me interesa la religión”; “Estoy ocupado”; “No tenemos dinero”; etc.; tienen sus respectivas respuestas.

O, en la “sección”:

“Si alguien dice…” (equis tema), “Usted pudiera contestar…”; “Entonces pudiera añadir…”; “O, contestar…”; “Otra posibilidad…”; [6] etc.

También, por medio del libro “Guía para la Escuela del Ministerio Teocrático”, se les condiciona con temas como: .

“Prudente pero firme”; “Cómo leer y recordar”; “Mejorando sus respuestas”; “Volumen y uso de pausas”; “Uso de repetición y ademanes”; “Haciendo resaltar el tema y los puntos principales”; “Presentación con afluencia, como en conversación y con pronunciación correcta”; “Convenza a su auditorio, razone con él”; “Énfasis que comunica sentido y modulación”; “Manifestando entusiasmo y calor de amistad”; Ilustraciones adecuadas”; “Conclusión adecuada y a su tiempo”; “Equilibrio y apariencia personal”; etc. [7]

Otro instrumento que también sirve para tener a los publicadores bajo control totalitario, es por medio del órgano interno de publicación mensual y de circulación únicamente en las congregaciones, el “periódico”: “Nuestro Ministerio del Reino”; donde se les dan toda una serie de instrucciones y “recomendaciones”. Por ejemplo:

Relate experiencias locales…”; “Utilice eficazmente el libro [equis]”; “Presente dos demostraciones diferentes de cómo ofrecerlo [equis libro] en el territorio…”; “Sea adaptable a su ministerio”; “Mencione el número de… “; “Anime a los que desean…”; “¿Puede hacer más para honrar a Jehová?”.

Analice con el auditorio…”; “Dedique más tiempo a…”; “Fomente el aprecio por la organización…”; “Invítelos a ver la videocinta…”; “Enséñeles progresivamente a…”; “Informe de las cuentas y acuse de recibo por donaciones…”; “Lea los textos citados…”; “Destaque la necesidad de reforzar el interés de los que asisten por primera vez”; “Anime a todos a hacer planes para incrementar su participación….”; “Enfatice lo importante de cooperar plenamente…”; “Presentemos La Atalaya en abril”; “Esté alerta para llamar la atención de la gente a puntos de las revistas…”.

¿Anima a sus hijos a seguir una carrera en el ministerio de tiempo completo?”; “¿Han hablado del asunto en familia para ver si por lo menos uno de los miembros puede ser precursor?”; “Muchos de los que no son precursores harían bien en preguntarse: «¿Puedo yo realmente justificar ante Jehová el no ser precursor?»”.

Literatura que se presenta en marzo…”; “El superintendente presidente, o alguien asignado por él, debe intervenir las cuentas de la congregación…”.

«Repetir las mismas introducciones vez tras vez pudiera cansar a uno y a los amos de casa también. Por eso, sea adaptable en su ministerio. Pero ¿cómo puede lograrlo? En vez de decir: “Buenos días. Estamos compartiendo con nuestros vecinos las buenas nuevas del reino”; ¿por qué no variar sus introducciones?”; “Si siempre estamos preparados, podremos ser adaptables al presentar el mensaje del Reino y ofrecer nuestras publicaciones con buen juicio”»; etc. [8]

Dichos “Publicadores”, son la inmensa mayoría de la asociación, y toda en conjunto, suma en todo el mundo, 13 millones, 147 mil, 201 adeptos, bautizados y no bautizados [9]. De esta cifra, en México existen 1 millón, 492 mil, 500 integrantes [10], siendo el país más infiltrado por la WT después de los E.U.A. [11] Como dato, diré que en 1931, en nuestro país, el total de asociados eran de 100 personas [12], existiendo 1 TJ por cada 160 mil habitantes. En la actualidad, tan sólo 65 años después, hay un TJ por cada 61 habitantes [13]. Es un descomunal crecimiento geométrico. ¿Cómo estará el panorama dentro de otros 65 años? Quizá 1 habitante por cada 65 TJ lo más seguro. Entonces, ya demasiado tarde, reprocharán los habitantes de esa época nuestras actuales negligencias (y hay que recordar que “en un abrir y cerrar de ojos” el tiempo ya pasó) sobre el porqué no se actuó en forma adecuada en contra de esa infiltración ideológica imperialista.

A nivel mundial, existen 78 mil 620 congregaciones [14], siendo el número para México, de 10 mil 320. [15]

[Trabajo]

Abusando de las creencias religiosas, ignorancia y buena fe de estas sencillas personas, la Sociedad WT los superexplota y los utiliza conforme a sus intereses.

Así, por ejemplo, cuando la Sociedad tiene necesidad de construir una nueva Sucursal, ampliaciones, edificios, gigantescos complejos, etc., ésta hace un llamamiento mundial a sus fieles para conseguir trabajo intelectual y mano de obra totalmente gratis, siendo que las personas interesadas (que no son pocas) tienen que costearse, tanto el transporte (no importa que viajen a nivel extracontinental o de Polo Sur a Polo Norte), como sus alimentos, “invirtiendo millones de dólares de sus bolsillos” [16]; amén de que hasta sus trabajos “mundanos” andan perdiendo por el tiempo que se lleven en terminar las obras. Tienen que pedir permiso a cuenta de sus vacaciones en sus lugares de labor para poder ir a realizar dichas obras, sacrificando sus preciados y merecidos descansos que la ley otorga para recuperación físico-psíquica del trabajador. “Otros piden un tiempo de excedencia de su lugar de empleo aunque eso suponga una considerable pérdida de ingresos”; por lo que la Sociedad se hace de albañiles, ingenieros, arquitectos, pintores, etc., sin invertir ésta gran cosa.

A estas personas que dan voluntariamente de sí, que son extraídas de las diversas congregaciones del mundo entero se les da el nombre de “Siervos Internacionales”; y son controlados por la Sociedad desde el barrio neoyorquino de Brooklyn, por medio de la Oficina de Trabajadores Internacionales. Muchos varones, llevan a sus esposas, y como la mayoría de éstas no tiene la más remota idea sobre construcción, las ponen a “atar varillas de hierro de armadura, a colocar baldosas y echar sobre ellas la lechada, así como lijar y pintar. Otras atienden las tareas domésticas necesarias”; o sea, las utilizan para hacer el trabajo no calificado pero pesado en sí.

He aquí el testimonio de una de dichas esposas:

«Llegamos [a Puerto Rico] el 7 de enero de 1991 para nuestra asignación de un mes. Trabajé con el equipo que ataba la ferralla para formar el mallazo. Éste fue con mucho el trabajo más fuerte que jamás había hecho. Consistía básicamente en estar todo el día agachada [subrayado mío, SEE] atando las varillas de hierro con ayuda de unos alicates y con una bobina de alambre al lado. Los primeros días se me caía el casco continuamente, y como los guantes me venían grandes, se me quedaban atados al mallazo sin darme cuenta. Pero con el tiempo fui aprendiendo. Con cinco o seis “tiritas” [apósitos adhesivos —”curitas”] me protegía las ampollas que me salieron. Aprendí [17] a leer los planos de construcción, a utilizar el marcador de tirar líneas con tiza y a extraer el hierro para cada mallazo. Fue un trabajo verdaderamente gratificante. Muchas de las cosas que suelo hacer todos los días han de repetirse una y otra vez: limpiar, cocinar, lavar, etcétera. Pero aquellos rnallazos de hierro están dentro de las paredes que permanecerán en pie. Esa idea compensa los esfuerzos.»

No obstante, muchas son las personas que hasta agradecen “el privilegio” que tuvieron en trabajar para la Sociedad, pese a la situación de las condiciones en las que se desenvolvían:

«Aprendimos a vivir sin comida “basura”, a bañarnos con poca agua y a afeitarme y ducharnos con agua fría… No hay palabras para explicar cuáles son nuestros sentimientos con relación a este privilegio.»

Con todo esto, a la Sociedad la tiene sin cuidado las atinadas acusaciones en su contra por estas situaciones:

«En Francia, Jacques Gaillot, obispo de Evreux, se opuso a los planes de construir una nueva sucursal de los testigos de Jehová en Louviers. Dijo que el ministerio público de los Testigos “no respeta la dignidad humana” [18]

D) A los publicadores le siguen los Precursores, que se dividen en tres clases: el auxiliar, que debe dar como mínimo, 60 horas de su vida al mes; el regular, 90 H/M; y el especial o de “tiempo completo”, 140 H/M. No se les paga por su trabajo, sino que en su lugar “reciben muchas bendiciones” [19]. Sin embargo, se les dice que tienen que conseguir un empleo de media jornada, para que les permita cumplir con su ministerio.

Esto es una táctica de la Sociedad, ya que al tener dicho empleo de las características en comento, estos “precursores”:

  1. Se bastan por sí mismos económicamente;
  2. No pierden mucho tiempo en el trabajo “seglar” para así dedicar más tiempo a vender (“predicar”), hacer proselitismo, etc.; y
  3. El pretexto de la Sociedad de que pagan sus impuestos para cuando ésta tenga algún lío, pero hay que recalcar que no es ella quien los paga sino su grey.

Fuente de la ilustración:

Trabajadores Internacionales Voluntarios TJ para la WT, V. “Los Testigos de Jehová, proclamadores del Reino de Dios”; Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania; 1993; Grupo Editorial Ultramar, S.A. de C.V.; p. 202.

Bibliografía:

[1] Franz, Frederick; “Los Testigos de Jehová efectúan unidamente la voluntad de Dios por todo el mundo”; Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania; 1971/1991; Grupo Editorial Ultramar, S.A. de C.V.; p. 17.
[2] “La Atalaya”; 15 de noviembre de 1992; pág. 23.
[3] “Los Testigos de Jehová en el Propósito Divino”; Watch Tower Bible and Tract Society of New York, Inc.; 1965; p. 178.
[4] Franz, F.; “Unidos en la adoración del Único Dios verdadero”; Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania; 1983/1991; Grupo Editorial Ultramar, S.A. de C.V.; p. 107.
[5] “Sea Dios veraz”; Watch Tower Bible and Tract Society Inc.; 1946/1955; pp. 222, 260.
[6] “Razonamiento a partir de las Escrituras”; Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania; 1985/1989.
[7] Franz, Frederick; “Guía para la Escuela. del Ministerio Teocrático”; Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania; 1971/1991; Grupo Editorial Ultramar, S.A. de C.V.; pp. 3-4.
[8] “Nuestro Ministerio del Reino”; Congregación de los Testigos de Jehová en México; Vol. 5; Núm. 3; marzo, 1993; pp. 1-8.
[9] En la actualidad, el número total de TJ es de 15 millones, 597 mil, 746. Fuente: “La Atalaya”; 1 de enero de 2003; p. 15.
[10] En la actualidad, el número total de TJ en México es de 1 millón, 704 mil, 459. Fuente: Ibídem; p.14.
[11] “Anuario”; 1996.
[12] Folleto: “Dedicación de Betel”; México. 1989.
[13] En la actualidad, la proporción ya se redujo más, pues ahora es de un TJ por cada 59 habitantes. Fuente: “La Atalaya”; 1 de enero de 2003; p. 14.
[14] En la actualidad, el número de congregaciones es de 94 mil, 600. Fuente: Ibídem; p. 15.
[15] “Anuario”; 1996. En la actualidad, el número de congregaciones es de 10 mil, 997. Fuente: Ibídem; p. 14.
[16] “¡Despertad!”; 22 de agosto de 1991; pp. 19-27.
[17] Obsta decir que si de aprender se trata, todo eso que esta persona hizo al lugar asignado, lo puede hacer en cualquier lugar de su país sin necesidad de gastar para salir de éste y sin que nadie se lo impida ya que, claro está, va a ser gratis. El burgués estará totalmente complacido con esta dama.
[18] Aunque la crítica proviene de un clérigo, no por ello deja de ser acertada y más aún cuando la cita procede de la propia literatura de la WT.
[19] Franz, Frederick; “Los Testigos de Jehová efectúan unidamente la voluntad de Dios por todo el mundo”; Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania; 1971/1991; Grupo Editorial Ultramar, S.A. de C.V.; p. 22.

« Trabajando y construyendo bienes para la Watch Tower | Índice | Los superintendentes y los misioneros »

Comentarios

Comments powered by Disqus