Posibles causas neurológicas para los desórdenes alimenticios

La causa más citada como origen de los desórdenes alimenticios es esencialmente psicológica. Las anoréxicas y las bulímicas son tratadas primordialmente con psicoterapias y otros tipos de tratamientos para la mente porque hasta el momento se ha pensado que es la cultura occidental la que ha originado estas condiciones, aprendidas y asimiladas por millones de adolescentes en el mundo. Por supuesto, varias evidencias apoyan estas teorías. Por ejemplo, el hecho de que estas condiciones no se ven en culturas que no están influenciadas por las modas occidentales, además, la mayoría de estos desórdenes ocurre en grandes metrópolis donde la televisión y las revistas femeninas dictan cómo cada persona debe lucir y qué hacer para conseguirlo. Por último, la personalidad de las pacientes con estos desórdenes posee las mismas características.

Sin embargo, la ciencia ha ido encontrando cada vez más causas biológicas para explicar el nacimiento de estos desórdenes. La predisposición genética fue la primera en surgir. Varios experimentos confirmaron que existe cierta susceptibilidad genética que puede alertar al sistema de defensa para que se vuelva en contra de sus propios tejidos. Algunas otras enfermedades, como la atrofia muscular, son causadas debido a un gen que se ha heredado. Por supuesto, muchas investigaciones aseguran que la enfermedad es transmitida de madre a hija mediante el aprendizaje y el estrés. Este último elemento ha sido encontrado responsable de la activación del gen o de otros ataques perpetrados por el sistema que se supone debe defendernos.

Por años, varios neurólogos han estado investigando las diferencias en los cerebros de las pacientes con estas enfermedades. También se han analizado la sangre de cientos de estas pacientes para descubrir una forma de prevenir, o por lo menos evitar, que mueran de inanición voluntaria.

En esta ocasión, un equipo de investigadores suizos del Instituto Karolinska en Estocolmo dirigidos por Serguei Fetissov, ha descubierto anticuerpos en más de la mitad de las pacientes estudiadas. El equipo estudió tanto a jóvenes anoréxicas como a bulímicas y encontraron las mismas moléculas en ambos tipos de pacientes. Estos anticuerpos están diseñados para atacar los centros del apetito que están en el cerebro. Una vez dentro de la corriente sanguínea, estos anticuerpos impiden que los nervios respondan a las hormonas que se encargan de controlar el hambre. Las moléculas crean un caos en el organismo que permite que las mujeres dejen de comer o que ingieran más comida de la cuenta para luego vomitarla. Es preciso recordar que 1 de cada 200 mujeres en el mundo con anorexia, muere y el 19% no consigue restablecerse de un todo. Más de la mitad de las bulímicas se restablecen pero el 10% continúa en estado crónico. Si la investigación de los científicos en suiza es correcta se podrían crear tratamientos para eliminar a estos anticuerpos de la sangre y, además, detectar la condición mediante una prueba de sangre que mida los anticuerpos.

No es la primera vez que la anorexia es vinculada a desórdenes en donde el sistema de defensa se vuelve en contra del organismo. El neurocientífico del Centro Médico de la Universidad de Duke, James McNamara, ha estudiado estos tipos de enfermedades y menciona otras más.

La narcolepsia y la epilepsia también son causadas por un ataque mal dirigido del sistema inmunológico del cuerpo. Es como si les diera la misión incorrecta a los anticuerpos que entonces acaban perjudicando la salud del organismo que están supuestos a defender. Es lo que ha ocurrido con estas enfermedades y condiciones. También hemos descubierto que el estrés acelera estas condiciones rápidamente”.

El estrés está presente también en la investigación de los suizos. Los investigadores descubrieron que la meta principal de las moléculas de anticuerpos es liberar una hormona que sólo se presenta en el organismo cuando la persona está bajo mucho estrés.

Por lo general, las jóvenes que padecen de estas condiciones suelen ser perfeccionistas, ansiosas y se sienten bajo continua presión de sus padres y el medio donde se desempeñan, esto acelera todo el mecanismo para que se presente el desorden alimenticio”, explicó Fetissov.

Sin embargo, los investigadores aún deben probar que estos anticuerpos no son sólo un síntoma más de la enfermedad y no sus causas. Para ello, deben iniciar experimentos clínicos que eliminen la condición al eliminar las moléculas de anticuerpos de la sangre.

Estos son los factores psicológicos que caracterizan, por lo general, a las pacientes de anorexia y bulimia.

  • Persona obsesiva, rígida y con alta necesidad de controlar todo a su alrededor.
  • Se siente emocionalmente restringida.
  • Tiene una capacidad pobre para adaptarse a los cambios.
  • Tienen una alta necesidad de aprobación.
  • 1/3 de las anoréxicas sufren de desórdenes de la personalidad.
  • Las bulímicas tienden a mostrar extremos cambios de humor y no controlan bien sus impulsos.
  • La depresión y la ansiedad son también elementos que caracterizan a loa pacientes con desórdenes alimenticios.

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