¿Dónde habré estacionado el auto?

Neurología. Diariamente nos hacemos preguntas enlazadas con la memoria, ahora, investigadores han descubierto las áreas cerebrales encargadas de que recordemos dónde pusimos los lentes o esa nueva cafetera que compramos para la cocina.

El año pasado murió el paciente más importante de la neurología de la memoria. Conocido por todos como H.M., el hombre, quien debido a una cirugía para resolver una epilepsia general perdió la capacidad para aprender cosas nuevas, vivió toda su vida en el presente; sin embargo, su particular tragedia permitió que los neurólogos hoy conozcan los distintos sistemas que utiliza el cerebro para recordar.

Ciertamente, existen distintos tipos de memoria y el cerebro usa métodos diferentes para activar cada uno de ellos. No es lo mismo, por ejemplo, regresar a la casa del trabajo que buscar desesperados el auto dentro de uno de esos inmensos estacionamientos. En la primera instancia, la experiencia repetitiva ha permitido que usted ya haya memorizado el camino a la casa y sólo tiene que activar las áreas que le permitirán recobrar estas memorias, mientras que en el segundo, el cerebro se prepara para activar memorias aprendidas rápidamente sobre un lugar novedoso.

Los autores de la investigación, enlazados en el estudio por tres universidades distintas (Nottingham, Edimburgo y Noruega), se han concentrado en analizar la memoria que nos recuerda dónde fue que dejamos el auto estacionado o a qué cosa fuimos a buscar en la cocina que ahora ya no recordamos.

Una de las lecciones que dejó el difunto H.M. tiene que ver con el hipocampo, un área en el cerebro que parece un guineo alargado ubicada debajo del lóbulo temporal y que tiene mucho que ver con la memoria recién adquirida, lo que, precisamente, H.M. había perdido. Ha sido en esta área que los científicos se han concentrado.

“El hipocampo contribuye a la memoria consciente y es especialmente importante en las cosas que rápidamente aprendemos todos los días. De hecho, se ha estudiado mucho cómo es que el hipocampo es capaz de mediar ante este aprendizaje tan rápido”, explicó Iain Wilson, uno de los autores del estudio.

Ciertamente, varios experimentos con ratas han mostrado que las neuronas en el hipocampo tienen una habilidad impresionante para disparar información concerniente a lugares. Cada vez, por ejemplo, que las ratas pasaban por un lugar en específico, y sólo por ese lugar y no otro, estas neuronas compartían información y actividad en sólo segundos a minutos. “Esto nos dice que el hipocampo aprende rápidamente y luego codifica lugares específicos. Lo que deseábamos descubrir es la forma en que este aprendizaje rápido es traducido a la acción, a la conducta”, explicó Wilson.

En otras palabras, los científicos averiguaron cómo es que el cerebro no sólo codifica el lugar donde dejó usted el auto sino cómo las neuronas transforman este aprendizaje en comportamiento y le ordena a usted caminar y dirigirse hacia su vehículo.

Un lugar intermedio

Para usted, regresar al estacionamiento del supermercado donde dejó el auto es algo aparentemente automático. Sin embargo, mecanismo varios en su materia gris y blanca hacen todo el proceso un evento complejo que involucra un sinnúmero de variables y detalles. No sólo recordar dónde lo estacionó sino también avanzar hacia éste, dibujando un mapa en su mente que llevará sus piernas hasta el lugar específico donde lo dejó. Ha sido el área que se encarga de traducir la memoria en conducta lo que ha surgido de la investigación. “Existe una parte crítica en el medio del hipocampo, la parte intermedia, que se encarga de esta traducción. Esta región combina enlaces de información visual y espacial, como la posición del tan mencionado vehículo en el estacionamiento, con enlaces al control conductual necesario para que la persona sea capaz de llegar al auto luego de un período de tiempo”, indicó Richard Morris, otro de los autores de la Universidad de Edimburgo.

Regiones septal y temporal

A las ratas en el estudio les fueron reduciendo el material cerebral poco a poco. El experimento, un poco cruel para los amantes de los animales, involucraba agua y una plataforma que cambiaba de lugar diariamente. Las ratas la encontraban para salir del agua, sin embargo, los investigadores iban reduciendo la materia de varias áreas de estos cerebros roedores. Cuando la reducción era en otros lugares del hipocampo, las ratas no tenían problemas de descubrir la plataforma y subir; no obstante, cuando los científicos eliminaban materia de la región media, también en las regiones septal y temporal, en los dos extremos, las ratas exhibían más dificultad en encontrar la plataforma. “El área septal envía información visual, y puede hacerlo bien si no ha sido dañada, pero si la región intermedia no funciona, no podrán traducir estos datos visuales, por lo tanto, será más difícil localizar la plataforma de este modo”, explicó Wilson.


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