Un gen contra el cáncer

Genética. La idea de un gen anticancerígeno parece demasiado ideal para ser verdad, sin embargo, un grupo de investigadores ha logrado identificar una unidad contra esta enfermedad en moscas, roedores y humanos.

La investigación, como sucede en el quehacer científico, ocurrió en grados. La mosca fue el primer ensayo y en su diminuto genoma se descubrieron las primeras evidencias. Desde allí, el estudio se movió al terreno de los mamíferos, específicamente los roedores, donde se confirmaron las conclusiones obtenidas con el estudio de la mosca. Finalmente, el genoma humano fue objeto de estudio y los investigadores del Centro para la Genética Humana (K.U.Leuven) mostraron que el mismo gen suprime el cáncer en los tres animales. Más aún, los científicos piensan que existen probabilidades altas de que el gen se pueda desactivar con drogas.

En el mundo del cáncer, son buenas noticias, pero todo el investigador ligado al estudio de esta perniciosa enfermedad sabe que estas noticias hay que tomarlas con cautela.

Durante mucho tiempo, los especialistas en estas investigaciones pensaban que las células adultas debían tomar ese último paso en la especialización (los biólogos le llaman “diferenciación”) para evitar convertirse en células cancerígenas, no obstante, este dato no había sido demostrado en un organismo vivo. Hasta ahora.

El equipo de Wouter Bossuyt, en K.U.Leuven, han conseguido demostrar que los genes maestros en el genoma de la mosca doméstica común, guían estos pasos de especialización que pueden, verdaderamente, inhibir la formación y el crecimiento de tumores.

Ahora bien, si algo nos ha enseñado esta nueva era de estudios genéticos, es que todos los organismos vivos sobre el planeta poseemos trozos comunes de nuestros genomas. Es por ello que los investigadores han podido iniciar el complejo análisis genético con seres mucho más simples, como la mosca, de esta forma, es mucho más fácil trasladar el conocimiento a genomas mucho más complejos como el de los roedores o, finalmente, al humano. En ese sentido, existen genes en el ADN que son conocidos como “atonales”, en otras palabras, que son muy similares en todas las especies, desde los insectos hasta los primates.

Ha sido entre estos genes similares para todos que los investigadores descubrieron un interesante dato. El reconocimiento tuvo lugar en el gen atonal homólogo 1 ó ATOH1. Los expertos mostraron que la pérdida de este gen causa cáncer de colon. El gen se encarga de regular el último paso de especialización o diferenciación en estas células epiteliales en el colon. Los investigadores observaron que las personas con cáncer de colon tienen este gen inactivado.

Las diferentes células cancerígenas

Los investigadores explican en EurekAlert las diferencias entre las células cancerígenas y las células humanas normales. Los humanos nacemos de una célula que se divide en dos, en cuatro en ocho y así sucesivamente. En esta etapa, donde se descubren las células madre embrionarias, estas células tienen la capacidad de convertirse en cualquier otro tipo de tejido en el cuerpo humano, desde el corazón hasta la piel de los labios. Sin embargo, una vez las células se especializan en una función, permanecen limitadas a esta función hasta que el organismo muere. En otras palabras, una célula de la piel se dividirá en dos células de la piel y ningún otro tejido surgirá de esta división. No ocurre lo mismo con las células cancerígenas que no poseen estas limitaciones. Las células del cáncer, explican los investigadores, se sienten en casa en cualquier lugar, por ello son tan peligrosas.

Los esperados tratamientos genéticos

A pesar de que tenemos décadas hablando sobre ella, todavía es mucho lo que tendremos que recorrer para obtener una terapia genética que funcione a la perfección. No debemos esperar nada menos de algo tan complejo como el genoma humano, donde los genes y otros productos genéticos, elaboran desde el comienzo el nacimiento y desarrollo de los seres vivos. Sin embargo, los genetistas están seguros que todo es cuestión de tiempo. En esta ocasión, los investigadores detuvieron el cáncer en un tubo de ensayo. De hecho, sólo tuvieron que reactivar el gen en los humanos para células en el cáncer de colon y las células en el tumor detenían su crecimiento y cometían suicidio (apoptosis). Lo mejor de todo es que lograron cambiar el gen “utilizando un químico razonablemente simple”, escribieron en EurekAlert, lo que abre posibilidades para que un día pueda lograrse este cambio de activación en pacientes humanos. De hecho, los investigadores piensan que es razonable profundizar en la función del gen ATOH1 como elemento anticancerígeno.


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