Valor y cobardía en el hipotálamo

Neurología. Un estudio realizado en ratones de laboratorio ha conseguido erradicar el miedo en los roedores al manipular una diminuta región que se encuentra en la parte más primitiva de los cerebros roedores y de los primates también.

Por décadas, distintos casos clínicos cerebrales han mostrado el poder que tiene el cerebro sobre nuestra personalidad. Pacientes con daños en distintas zonas han observado un cambio drástico en su personalidad, desde el hombre calmado que se convierte en pura agresividad y violencia, hasta pacientes inhibidos que exponen, luego de un brutal accidente, conductas desinhibidas poco características de quienes una vez fueron.

En la ciencia, las pruebas inician en el laboratorio con animales mucho más simples que los humanos. Los ratones son preferidos por ser modelos sumamente parecidos a nosotros, no sólo fisiológicamente, sino en cuanto a características de aprendizaje, memoria y conducta. En esta ocasión, un nuevo estudio llega para ampliar mucho más este tema. No es la primera vez, tampoco, que los científicos manipulan el valor y la cobardía en los roedores, de hecho, ya habíamos publicado una foto del ratón que no le temía al gato luego de que un gen fuese erradicado de su genoma; pues bien, ahora los investigadores se acercan mucho más a la neurología de la valentía.

La aparente simpleza del estudio nos deja boquiabiertos. Los investigadores, quienes publicaron sus resultados en el diario científicos de Procedimientos de la Academia Nacional de Ciencias en Estados Unidos, han demostrado que el miedo territorial desatado por los depredadores en nuevos territorios puede ser erradicado con tan solo desactivar una pequeña región en el hipotálamo.

Los ratoncitos en el laboratorio de Larry Swanson, en la Universidad de California del Sur, tenían un pedacito de su cerebro neutralizado. Estos roedores no sólo caminaban alrededor de los gatos en el área sino que tampoco temían atravesar territorios de otros ratones.

“El experimento no sólo nos muestra la región para este miedo primario sino que, además, descarta que la amígdala sea responsable a estas respuestas territoriales. El circuito está en el hipotálamo, en las profundidades cerebrales”, explicó Swanson para EurekAlert.

El equipo estudió los cerebros de los animales en el experimento mientras eran expuestos a gatos desconocidos o a otros ratones que cuidaban sus territorios de roedores rivales. Ambas experiencias, aseguran los científicos en el diario, activaban neuronas en el núcleo premamilar dorsal una parte muy antigua en esa parte del cerebro primitivo conocida como hipotálamo.

“Cuando manipulábamos el área en algunos de los ratones, al realizar una pequeña lesión en la misma área, estos animales se comportaban de forma radicalmente diferente”, explicaron los investigadores. “Este miedo se origina en el hipotálamo”.

El miedo y la supervivencia

El miedo es un factor importante. Los animales, incluyendo a los humanos, por supuesto, no sobrevivirían por mucho tiempo si el miedo fuese erradicado completamente de sus cerebros. Imagine, por ejemplo, un pequeño ciervito en la sabana con un coraje excesivo, cuando la leona se le acerque con hambre, a lo mejor intente hacer amistad con ella y en ese instante perderá la vida. Esos genes, obviamente, que eliminaron el miedo, serán también eliminados del genoma con el tiempo y la selección natural, ya que ninguno vivirá para contarlo. El miedo al depredador es igual de importante. Los roedores que no sienten respeto territorial se verán en serio problemas con los animales rivales ya que el miedo, sentado en la parte primitiva del cerebro, no será activado y no le ayudará a huir cuando sea necesario. Comprender el miedo puede ayudar a los neurocientíficos a entender mejor las fobias.

De la amígdala a lo más profundo

Fue sumamente interesante y sorprendente observar a estos animales entrar en territorio ajeno y pelear por lo que no es de él. Los machos roedores no sólo peleaban con los rivales en distintos territorios sino que, además, si perdían el pleito, ni cortos ni perezosos, regresaban por más. “Es increíble que estas lesiones erradiquen estos miedos innatos. El mismo circuito que encontramos para el miedo en estos animales, debemos notar, lo descubrimos también en primates, incluyendo el homo sapiens. Pero estamos seguros también que este nuevos experimento cambiará la atención de la neurología de la amígdala al hipotálamo, hemos demostrado que el miedo creado pro la amígdala es distinto y tiene que ver con evitar conflictos de riesgos”, explicó Swanson.


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