¿Cómo se adapta el cerebro al insomnio?

Neurología. A pesar de no poder dormir, los insomnes se levantan de la cama diariamente lo suficientemente despiertos para continuar, ahora, neurólogos han observado qué mecanismo neuronal permite el estado de alerta después del desvelo.

Atrapado por el insomnio, Javier, un abogado de 35 años, no entiende cómo es posible ir a trabajar y mantenerse alerta sin haber dormido en los últimos tres días. Sin embargo, al tirarse de la cama ese día, su cuerpo reacciona y le es posible realizar las funciones normales aún cuando su cerebro no se siente completamente bien.

Ahora, un nuevo estudio publicado esta semana, responde al cuestionamiento de Javier y millones de víctimas de malas noches que, aún así, logran levantarse de una cama sin sueño para continuar con sus vidas como si hubiesen dormido.

La respuesta se encuentra en un neurotransmisor cerebral que nuestro órgano pensante utiliza, precisamente, para que la persona continúe sus actividades sin haber descansado apropiadamente. No sólo eso, de acuerdo con los investigadores, una única noche sin dormir incrementa los niveles de dopamina en el cerebro. Ahora bien, para comprender mejor la reacción cerebral debemos entender un poco sobre este químico, la dopamina es una sustancia que aumenta cuando personas usan drogas como las anfetaminas que promueven el estado de alerta, como la cocaína. Este incremento que se ha observado por medio de imágenes obtenidas por tomografías mediante emisiones de positrones, explican cómo las personas con insomnio continúan despiertas días tras día sin poder dormir pero el estudio también demuestra que el aumento de la dopamina no compensa por el déficit cognitivo que ocurre en la persona privada de sueño.

“Este es el primer estudio que nos provee con evidencias claras de que la dopamina está involucrada en las adaptaciones que resulta de la privación de sueño”, expresó la doctora Nora Volkow, directora del Instituto Nacional contra el Abuso de las Drogas, autora principal del estudio. “Nuestros resultados sugieren que este incremento en el neurotransmisor surge como una respuesta compensatoria del cerebro a los efectos de no dormir”.

Ciertamente, dormir es necesario, y aún cuando el cerebro cuenta con estrategias para compensar por la falta de sueño, estos mecanismos no son suficientes para contrarrestar los fallos que produce el insomnio, especialmente en la pérdida de ciertas habilidades cognoscitivas.

Amy Armentrout, de la Universidad de Pittsburgh, expresó para El Caribe, que en los próximos años, los experimentos en esta área se concentrarán en los efectos que produce la falta de sueño crónica en los caminos neuronales que recorre la dopamina en el cerebro.

El estriatum y el tálamo

Los investigadores observaron los cerebros de quince voluntarios saludables. Para ello utilizaron la tecnología de tomografía por emisión de positrones para obtener imágenes del camino de los neurotransmisores por la red neuronal. Los neurólogos descubrieron que dos áreas eran visitadas por el incremento de la dopamina en los voluntarios en vigilia durante dos días: el estriatum y el tálamo. Esta primera región está involucrada en la motivación y la recompensa, lo cual explica por qué las drogas que activan la dopamina producen adicciones, y, la segunda región, el tálamo, tiene el apropiado trabajo de mantenernos alertas. No obstante, los investigadores también descubrieron que la cantidad de dopamina en el cerebro también produce sentimientos de fatiga y discapacidad para realizar trabajos cognitivos.

Los voluntarios que durmieron bien

En los experimentos científicos siempre debe haber un grupo control. Este conjunto de personas permite que los investigadores puedan comparar las diferencias de los resultados con voluntarios que no han sido privados de sueño. Cada mañana, los neurólogos preguntaban a los participantes cómo se sentían además de realizar pruebas para medir sus habilidades, especialmente en actividades que usan la memoria a corto plazo y pruebas de atención visual. En comparación con las personas que habían descansado bien, los voluntarios que no durmieron mostraban una reducción en un compuesto llamado “racoplide” que se adhiere a la dopamina en las regiones del tálamo y el estriatum. “esto concuerda bien con los resultados de otros estudios y en pacientes con Parkinson, una enfermedad que destruye las neuronas de la dopamina y le roba el descanso a sus víctimas.


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