Mecanismos detrás de sus lágrimas

Estudio. Profesionales las “recetan” y existen grupos que promueven su liberación como una “catarsis”. Sin embargo, la acción de llorar, de lubricar nuestras penas, y muchas veces alegrías, con nuestras lágrimas, no cuenta con una base científica sólida detrás.

Nuevos estudios sugieren que llorar no siempre es catártico ni funciona igual para todo el mundo. Por lo tanto, permítase un momento de empatía ante de sugerirle a alguien que llore como una forma de sanar. Es posible que esa persona lo que realmente necesite es reír o estar sola. Definitivamente, la era del genoma nos asegura que no para todos sirve la misma medicina. “El problema con llorar es que trae confusión porque la gente tiende a decir, con tanta seguridad, ‘llora, llora, que después te sentirás mejor’, pero lo cierto es que no es así en cada ocasión y que para mucha gente nunca es así”, expresó Jonathan Rottenberg, coautor de uno de los nuevos experimentos sobre el verdadero el poder de las lágrimas de la Universidad de Florida del Sur.

Los experimentos que han realizado este equipo de científicos han descubierto que mucho de lo que sabemos sobre el llanto está ligado a lo que las personas han podido recordar. “La mayoría de los estudios que han sido realizados sobre el poder de llorar han estado basados en encuestas donde la gente tiene que responder sobre esos momentos en los que ha perdido la calma y el llanto ha sido la única solución. Es aquí donde comienza el problema, estos estudios no tienen valor científico porque todos sabemos que la gente recurre a la memoria selectiva cuando tiene que recordar algo”, explicó.

Por lo general, la gente insiste en que el llanto los ayudó a absorber mejor el golpe, el dolor. Sin embargo, nuevos estudios pintan un cuadro distinto. “Los estudios anteriores han sido contaminados no sólo por la memoria selectiva sino por lo que la gente ‘cree’ que el llanto debe hacer”, dijo.

En esta ocasión, los científicos decidieron saltar de un país a otro, preguntar a miles de personas y no dejar que el tiempo se encargue de nublar los recuerdos.

“Cuando estudiamos el llanto debemos tener en cuenta que la gente llora como una forma de buscar apoyo, es un acto en parte social, por lo tanto, la forma en que nos sentimos dependerá de la reacción de los demás. Desde el comienzo, cuando un bebé llora está buscando el respaldo de sus padres, llamado su atención. Por ello las lágrimas no son sólo una parte de mostrar dolor, sino también una forma de buscar apoyo social. Sin embargo, lo más importante, es que el llanto no funciona igual para todo el mundo y, la mayoría reporta que, después de llorar, se quedan todos empapados y estancados emocionalmente”, escribieron.

El estudio detallado

Rottenberg, junto a Lauren M. Bylsma también de Florida y Ad Vingerhoets de la Universidad de Tilburg en los Países Bajos, entrevistaron a 5,096 personas de 35 países distintos sobre los detalles de las circunstancias más cercanas al último episodio de llanto que padecieron. Un detalle a notar es que la mayoría de las reacciones alrededor de la persona que llora suele ser positiva. Un 70% de las personas que llenaron el cuestionario dijeron que los demás actuaron de forma confortante y repleta de empatía hacia las lágrimas. Por otro lado, un 16% aseguró que sus lágrimas habían hecho a los demás actuar con rabia hacia su llanto, lo cual, evidentemente, los hizo sentir mucho peor. Los científicos también descubrieron que es mucho mejor llorar con una sola persona presente ya que de esa forma se extrae mucho más empatía. Cuando alguien llora en frente de mucha gente, las reacciones serán distintas y la persona terminará sintiéndose peor.

Algunos datos sobre el acto de llorar

Sí, es cierto que las mujeres lloramos mucho más que los hombres, pero las razones, curiosamente, no son todas culturales, existen mecanismos bioquímicos que nos hacen más propensas a lanzar unas cuantas lágrimas al aire. Más aún, el llanto es contagioso (de nuevo, esto afecta más al sexo femenino), cuando una mujer llora delante de otras existen una probabilidad alta de que todas, o la mayoría, terminarán llorando con ella. Por otro lado, la actividad fisiológica de llorar se puede equiparar perfectamente con la psicológica. En otras palabras, cuando la tormenta arrecia en nuestro ánimo y lloramos a cántaros, el corazón y la respiración se aceleran, para aminorar cuando lo peor ha pasado. Para los psicólogos, es aquí donde tendemos a pensar que lo que nos ha ayudado son las lágrimas cuando, ciertamente, ha sido el tiempo.


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