El cerebro usa las mismas áreas para los gestos y el lenguaje

Neurología. Un nuevo experimento realizado por científicos del Instituto Nacional de Salud en Estados Unidos, avanza un poco en las teorías actuales sobre la evolución del lenguaje al observar que las mismas regiones para el lenguaje procesan también los gestos en el cerebro.

Antes de hablar, un bebé utilizará señas para expresar que desea algo. Sus padres también acompañan sus palabras con gestos; de hecho, nuestro vocabulario gramatical viene acompañado por señas y muchas veces, cuando hablar no es posible, son los señalamientos que nos sacan del problema de una incomunicación temporal. Muchos gestos los conocemos bien, entramos en el hospital y los cuadros de las enfermeras con el dedo índice sobre sus labios nos recuerdan que debemos hacer silencio; también el policía puede asegurarle a su compañero a través de señas que no hay nadie en la habitación y es seguro proseguir. Más aún, los gestos nos ayudan en la comunicación con nuestros animales domésticos y con otros animales salvajes, de hecho, la investigación del lenguaje ha originado un montón de nuevas hipótesis sobre la capacidad de otros animales, incluyendo nuestros primos lejanos los chimpancés, para comprender el lenguaje y dominar los gestos.

Ahora, un nuevo estudio neurológico anuncia que tanto los gestos como el lenguaje gramatical son procesados en las mismas áreas cerebrales. Estos resultados sugieren una explicación coherente sobre la aparición del lenguaje en los animales. Es posible que estas mismas regiones dominaran primero los gestos; en otras palabras, ambas regiones parecen controlar la actividad de reconocer símbolos y dotarlos con significado, ya sea mediante la interpretación de señas o de palabras.

No se trata de una comparación entre el lenguaje por señas que se usa entre personas sordas y las palabras, ya que estudios anteriores han demostrado que ambas formas de comunicación son procesadas en las mismas regiones cerebrales, algo que no debe sorprendernos pues el lenguaje por señas utiliza los mismos símbolos que usamos e iguales reglas gramaticales para hablar sólo que en vez de usar la laringe se emplean las manos. Asimismo, cuando leemos y escribimos también esgrimimos otras herramientas para expresarnos. Lo que se contrasta es el lenguaje que nos comunica con los gestos que carecen de esas reglas gramaticales.

El experimento, realizado por el Instituto Nacional para la Sordera y otros Desórdenes de la Comunicación (NIDCD, siglas en inglés), una división del Instituto Nacional para la Salud en Estados Unidos, confirma la interesante idea sobre la evolución del lenguaje gestual en un ancestro común.

Las regiones cerebrales que se encargan del lenguaje incluyen el giro frontal inferior, también conocido como el área de Broca, que se encuentra en la parte frontal izquierda del cerebro, y también la región posterior temporal, conocida comúnmente como el área de Wernicke, que se encuentra en la parte trasera izquierda del órgano blanco y gris.

“Estos resultados no sólo nos proveen con evidencias sobrecogedoras sobre los orígenes del lenguaje sino que, además, nos ayudan a explicar el juego que existe entre el lenguaje y los gestos cuando los niños comienzan a adquirir sus habilidades lingüísticas”, explicó para la prensa el director del NIDCD, el doctor James F. Battey.

Bajo la resonancia magnética funcional

No importa si los odia o los ama, si alguna vez ha observado una bien efectuada pantomima, es posible que se haya quedado un rato prestando atención a las habilidades del mimo para expresarse a través de gestos. Estos artistas del arte de la comunicación visual a través del cuerpo utilizan, precisamente, el tipo de lenguaje que los investigadores desean estudiar, ya que se trata de comunicación sin reglas gramaticales, es más bien una cuestión de comprender los movimientos que nos acompañan diariamente, como abrir una lata de embutidos o una puerta. El arte de imitar símbolos que pueden comunicar una acción o una historia, junto a esos gestos comunes que describimos anteriormente (el gesto de hacer silencio), fueron las dos actividades estudiadas por los científicos. Veinte voluntarios saludables, once mujeres y nueve hombres, todos de habla inglesa, fueron sometidos a lecturas de resonancia magnética funcional mientras observaban videos de mimos, de gestos, de palabras habladas o escritas y de señales y palabras absurdas que no significaban nada y que fueron creadas por los investigadores. El grupo control recibió estos últimos estímulos mientras otros dos grupos observaron los mimos, gestos y palabras mientras sus cerebros eran observados por los investigadores.

Lo que significa para la evolución

“Las mismas regiones que se activan cuando leemos algo o cuando escuchamos a una persona hablándonos también entran en acción cuando observamos a un mimo actuar o vemos a un amigo llevarse el dedo índice a los labios para indicarnos que debemos hacer silencio. Si el cerebro utilizara una forma distinta para procesar los gestos, hubiésemos observado otras regiones activarse cuando los voluntarios observaban los gestos, pero no fue así”, explicó Allen Braun, uno de los autores principales del experimento. “De hecho, lo que hemos observado son las mismas áreas haciendo el trabajo”.

Los investigadores sugieren que el trabajo sirve para confirmar la tan conocida teoría que dice que un ancestro común, tanto para los simios como para los humanos se comunicaba a través de gestos significativos y que, con el tiempo, las regiones del cerebro que procesan símbolos se adaptaron para usar palabras. “Si la teoría es correcta, nuestras áreas del lenguaje pueden en realidad ser los residuos de este sistema de comunicación antiguo, uno que continúa procesando tanto los gestos como el lenguaje en el cerebro humano”.


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