Actualización sobre Randi. TAM4 terminó, pero la misión continúa. Final feliz. El primer paso. Error importante. Normas deficientes. Más Emoto. En conclusión

Actualización sobre Randi

James Randi se recupera bien de su reciente cirugía, pero pasará algún tiempo antes de que se recobre del todo. Se publicarán actualizaciones en http://www.randi.org con regularidad. Mientras tanto, la JREF continúa con su misión y les agradece por su apoyo. El siguiente comentario fue escrito por Randi mismo antes de que lo hospitalizaran.

—Jeff Wagg, webmaster de la JREF

TAM4 terminó, pero la misión continúa

A TAM4 asistieron casi 800 personas. ¡Es más del cuádruple de los que asistieron a nuestro TAM original hace cuatro años! Ahora se están haciendo planes para el TAM del año próximo, que esperamos será aún mayor, mejor y más informativo. Sus formularios de comentarios nos dicen que todos se divirtieron en “la ciudad del pecado”, y parece que iremos hacia allá de nuevo el año próximo.

Esto es muy bueno, pero TAM es más que una simple fiesta. Este año presentamos algunos temas serios, y la discusión continúa.

El lector y asistente a TAM Eric Rapp, de Los Ángeles, California, presenta este comentario:

Primero, gracias por una reunión y una conferencia fantásticas en Las Vegas. La pasé inmensamente bien. Usted y su equipo reunieron a un grupo maravilloso de oradores y hay que felicitarlos por su excelente trabajo.

Sin embargo, luego del panel del sábado, tengo una pregunta para hacerle, ya que no hubo tiempo en lo absoluto para hacérsela en persona. Mi pregunta es específica para usted y quizá para cualquiera que responda “No” a la pregunta de si un escéptico puede creer en Dios.

Escuché a Hal Bidlack hablar sobre su creencia, y aunque no estoy de acuerdo, no entiendo por qué no se lo considera un escéptico. Claramente es escéptico hasta de su propia fe; entiende y estaba dispuesto a admitir ante 800 personas que no hay evidencia ni motivo racional para su creencia, especialmente luego de lo que le ocurrió en los últimos años. ¿Entonces por qué le envidiamos su fe?

Entiendo que hay en nuestra sociedad y nuestro mundo quienes nos impongan su fe por medio de la política, el temor o su falta de sinceridad, ya sea la plegaria en las escuelas, los bombarderos suicidas islámicos o el “diseño inteligente”, vale la pena luchar contra estas cosas. Pero la creencia del Sr. Bidlack no es ninguna de ésas. No hace proselitismo, no intenta que promulguen leyes basadas en su interpretación de la Biblia y si no lo hubieran invitado a hablar imagino que su fe hubiera seguido siendo absolutamente privada.

Entonces ¿por qué no se lo puede considerar un escéptico? ¿Qué se gana intentando excluirlo por una creencia en una entidad inmedible e inmensurable? Él, como Martin Gardner, está dispuesto a admitir que su creencia es irracional y no está apoyada por la evidencia. ¿No nos alcanza eso para permitirle su fe aunque discrepemos respetuosamente? Usted dijo que permitirle su fe al Sr. Gardner era perder algo de la propia integridad de usted. Honestamente no entiendo por qué.

La cuarta edición del diccionario American Heritage define a un escéptico como:

  1. Quien instintiva o habitualmente duda, cuestiona o está en desacuerdo con afirmaciones o conclusiones aceptadas generalmente.
  2. Quien se inclina al escepticismo en cuestiones religiosas.

Quizá este no es el mejor conjunto de definiciones, pero me parece que el Sr. Bidlack las abarca a abmas. Puede tener una respuesta distinta a la Nº 2 que la mayoría de nosotros los escépticos, pero no creo que pueda decirse que no ha considerado su fe en forma racional.

Preveo un argumento contrario: ¿pensaría yo lo mismo sobre alguien que, digamos, cree en el Monstruo del Lago Ness pero comprende que su creencia es totalmente irracional? La respuesta es que no, por supuesto que no. La existencia del Monstruo del Lago Ness es verificable. Sabemos dónde está el Lago Ness y podemos buscarlo. Algo similar puede decirse de casi cualquier otra afirmación paranormal, excepto la existencia de una deidad, o al menos de una deidad que lo creó todo y que ahora sólo se sienta y observa. No hay forma de probar o refutar una entidad así. Así que aunque no le encuentro ningún sentido a creer en un Dios, tampoco entiendo por qué sería asunto mío si otros creen, mientras no fuercen esa creencia en otros.

Lo que más me preocupa es que parece que la “comunidad escéptica” desea excluir a alguien que tiene las creencias equivocadas. Y me preocupa aún más que este sentimiento se trata más de lo que nosotros, como escépticos o Escépticos, deseamos creer de nosotros más que de cualquier tipo realidad basada en la evidencia.

[Randi estaba trabajando en este artículo cuando lo hospitalizaron y no terminó su respuesta. Sé que este es un tema importante para él, y espero una respuesta en fecha futura. Mientras tanto, Hal aportará más sobre este tema en el comentario de la semana próxima. —Jeff Wagg]

Final feliz

Kitty Mervine, una partidaria de larga data de la JREF, tiene esto para decirnos:

Sólo quería dedicar un momento para contarle una historia sobre TAM con final feliz. Este pequeño suceso, para mí, fue el final perfecto de TAM.

Nuestro segundo y último vuelo a casa fue en un avión muy pequeño desde Newark hasta Hartford, Connecticut. Cerca de nosotros había dos niños encantadores y de buena conducta, de 4 y 5 años (según mi estimación). El vuelo fue muy corto, pero los niños estaban obviamente encantados y eran muy expresivos en su disfrute. Cuando llegamos a Hartford entramos en una densa niebla. Entonces sucedió lo siguiente, que me dio grandes esperanzas por las habilidades de crianza escéptica en esta nación.

La niña, que era la menor, se entusiasmó mucho y dijo: “¡Oh! ¡Oh! ¡Entramos volando a una nube!”. Su hermano un poco mayor dijo: “¡Sí entramos! ¡Sí entramos!”. De pronto aterrizamos, ¡hasta yo estaba sorprendida! ¡La niebla era tan densa que no veía nada!

La voz de la niña subió aún más alto por el entusiasmo cuando dijo “¡Aterrizamos en una nube!”. Su hermano miró y vio un parche de nieve en el costado de la pista. “¡Es una nube de NIEVE!”.

La madre sonrió, pero no se rió de los chicos. Explicó con calma que en verdad estaban en Connecticut y que pronto verían a su padre. Pero los niños empezaron a acribillarla a preguntas: “¿La niebla es una nube en tierra?” “¿Las nubes de nieve se ven distintas que las de lluvia?” “¿Por qué el sol no pasa a través de la nube?”

Los niños no estaban tristes por no haber aterrizado en una nube. ¡Sólo estaban entusiasmados por las nubes!

¡Rápido! ¡Escóndete! ¡Ahí viene un avión!

Esta madre muy sabia y maravillosa respondió a sus preguntas tan bien como pudo. Cuando no sabía una respuesta respondía: “no lo sé, pero lo averiguaremos”. Luego les prometió a los niños que por la mañana irían todos a la biblioteca a buscar algunos libros sobre nubes.

Cuando yo era niña y volé a través de una nube, ¡me dijeron que “buscara ángeles”!

¡No vi ningún ángel!

¡Cómo me gustaría que en vez de eso me hubieran prometido un viaje a la biblioteca!

Gracias, Sr. Randi y gracias, Linda.

Una madre sabia en verdad. Kitty, como sabes, los niños son escépticos naturales. Imagínese lo que sucedería si a todos los niños les dijeran que buscaran la verdad en lugar de buscar ángeles…

El primer paso

Héctor Coronado de la Ciudad de México tiene esto para decir:

Su trabajo me parece tan inspirador que hace dos años inicié un foro y unos meses más tarde un blog para escribir sobre el pensamiento crítico y el escepticismo en español. Quería hacer frente de algún modo personal al sinsentido que he estado encontrando en Internet.

Aquí en México la gente que he elegido para representarme en el gobierno no piensa que la educación y la ciencia son cuestiones prioritarias (aunque siempre dicen lo contrario en sus discursos). Lo paranormal y el sinsentido se han vuelto comunes en los medios masivos y en la vida diaria y doméstica.

Ante este escenario mis humildes esfuerzos de divulgación me parecen insuficientes. De modo que he estado pensando en crear una Exposición Escéptica en mi ciudad en algún fin de semana del año en curso (como hacen los escépticos de Toronto).

Me he estado preguntando si podrían ustedes ayudarme a llegar a esos lectores en México por medio de su publicación para preguntarles si quieren unírsenos para acordar y preparar esta Exposición.

Pueden ponerse en contacto conmigo en mi blog http://librepensar.blogspot.com/ y por email a control_zape@yahoo.co.uk.

Muchas gracias. Siga con su buen trabajo.

Héctor, así ocurre el cambio. A una persona le importa lo bastante como para hacer un esfuerzo y otros se le unen. Tenemos muchos lectores en México, y ahora saben cómo ponerse en contacto con usted. Gracias.

Error importante

Nuestro buen amigo Tony Youens nos ha enviado un segmento de video que los hará morir de risa. Muestra a uno de los más importantes “psíquicos” del Reino Unido poniéndose él solo en ridículo, para la diversión del personal técnico que está grabando un video de una de sus lecturas milagrosas en las que captura psíquicamente hechos sobre su víctima que no podría haber conocido… como todos sabemos. ¿O quizá hay otros medios de obtener estos datos? Sigan leyendo…

Con mucho, el truco más común utilizado por los “psíquicos” es lo que se conoce como “lectura en frío”. En este procedimiento lanzan nombres, iniciales, frases, palabras básicas y sugerencias, y esperan que la víctima las tome y las amplíe. Es el proceso que usan por teléfono cuando no tienen pistas por las que guiarse más allá del donido de la voz y/o lo que ya les han dicho. Sin embargo, el procedimiento mostrado en este video clip con el “psíquico” Derek Acorah es un excelente ejemplo de “lectura en tibio”, que difiere de la lectura en frío en que se basa en pistas proporcionadas por la observación real de la vestimenta, la postura, la joyería y otros artículos o sonidos oídos al pasar cuando quien realiza la lectura realmente se halla in situ. (Una lectura “en caliente” sería cuando el ejecutante ha recibido pistas extensas, ya sea por medio de un asistente que ha investigado o en una entrevista previa con la víctima.

El segmento muestra la transmisión del video en vivo, que accidentalmente contenía las comunicaciones internas entre el personal de grabación y su centro de dirección, luego de un gazapo monumental a cargo del equipo de transmisión. Nos da, junto con la imagen en video, un canal extra de audio que lleva la conversación entre el director en el estudio y el personal que realmente está en la escena.

El video clip completo dura 56 segundos; los números que aparecen al principio de cada uno de los siguientes cinco fragmentos representan el punto en el tiempo en el que ocurre la acción descrita. Consulten el indicador de tiempo en el ángulo inferior derecho de su pantalla. Para ver el video hagan clic aquí (formato Windows Media). El segmento se inicia con una toma de la víctima, que escucha atentamente a Acorah:

08 segundos: Aparece por primera vez un teclado en la imagen. Parece ser de un acordeón a pieno que simplemente está recostado en la pared detrás de Acorah, quien tiene que haberlo visto contra la pared al sentarse para esta sesión. Ciertamente llama la atención del televidente, ¡y el director empieza a entrar en pánico cuando ve que Acorah ha incorporado el objeto en su “lectura psíquica”! Esto muestra claramente que el equipo de producción, tanto en la escena como en el puesto de comando, están dedicados a mantener la ilusión de que Acorah está haciendo algo psíquico en lugar de algo que cualquiera podría hacer, dadas las pistas que se presentan. De hecho, parece evidente que el acto de Acorah es bien conocido y bien comprendido por los que trabajan en los programas; sólo están haciendo lo que se les indicó hacer.

10 segundos: En este momento, Acorah dice (la primera parte está ahogada por las instrucciones del director):

… símbolo, en el pecho [hace una pausa, señalando su pecho]… por alguna razón.

Es el viejo truco del “dolor en la región del pecho” que los lectores usan para casi cualquier causa de muerte o enfermedad seria, dado que la detección del corazón (o simplemente su mal funcionamiento) claramente produce este fenómeno. También cubre problemas respiratorios, por supuesto. Aquí, Acorah lo usa abiertamente mientras observa cuidadosamente a la víctima. Le da una breve oportunidad de reaccionar, no obtiene nada, y se retracta con “… por alguna razón”.

21 segundos: esta es la parte en la que el juego de las adivinanzas de Acorah realmente sorprende y preocupa al director: Acorah dice:

… alguien está entrando en la atmósfera aquí, se está sentando y tocando las teclas de un piano.

Me sorprende que alguien intente algo tan necio. Aunque puede no haberse dado cuenta de que el teclado estaba en el mismo plano que él, claramente visible para los televidentes, y puede haber estado confiando en que el director notara ese hecho y lo corrigiera con instrucciones al personal, aún así parece tonto que un artista profesional de la estafa haga esto.

28 segundos: Uno de los técnicos, llamado Joe, comprensiblemente, ríe fuertemente a carcajadas ante lo absurdo de la situación obvia, y sigue riéndose en segundo plano.

36 segundos: El director le pregunta al técnico, que parece estar muy divertido, “¿Estás bien, Joe?”. Todos están divertidos con la situación.

Luego de esto el director, que vio claramente la pista en la que Acorah basó su suposición, al igual que toda Inglaterra, dice dos veces, bastante desesperado: “¡Quita el piano!”. En jerga televisiva, eso significa “sacar el piano [el teclado] de la imagen” “estrechándose” (acercando el zoom) con Acorah. El director ve que un milagro perfecto se va por el caño, y trata de detenerlo.

¡Lo siento! ¡Te agarramos, y te agarramos bien!

Normas deficientes

El lector Bill Hanrahan comenta el intento actual de establecer la santidad del Papa Juan Pablo II por medio de los milagros necesarios. Están examinando el caso de la “curación médicamente inexplicable” de una monja francesa con el mismo mal de Parkinson que él sufría; hasta ahora, los sabios profundos del Vaticano parecen creer que encontraron un filón valioso. A Bill no se lo parece:

Bueno, ¿qué sorpresa, eh? Después de varios cientos de años, la Navaja de Occam todavía no es parte de las herramientas del Vaticano. ¿Realmente no se les va a ocurrir que quizá el diagnóstico de Parkinson a la monja estaba errado desde el principio, que es un poco demasiado conveniente que la “cura milagrosa” sea para una enfermedad que se diagnostica mal con tanta frecuencia?

Randi comenta: Bill tiene bastante razón sobre esta temible enfermedad. Un estudio de 1999 en Gales en el que participaron 402 pacientes a los que en principio se había diagnosticado con el mal de Parkinson en 74 consultas de medicina clínica, pacientes examinados profesionalmente por especialistas, llegó a la conclusión de que sólo 213 (el 53% de ellos) realmente tenían la enfermedad; los demás tenían enfermedades con síntomas relacionados. Bill continúa:

Esto me toca a un nivel muy personal. Quizá mi promer contacto con el escepticismo ocurrió cuando yo tenía ocho años. A mi padre le diagnosticaron un tomor en la pierna que resultó en que tuvieron que amputársela. Recé rosario tras rosario para que no tuviera que pasar, pero aparentemente el Todopoderoso es una deidad a la que le hace feliz decirles que no a los niñitos a cuyos padres hay que amputarles una pierna a menos que Él intervenga. Al mismo tiempo, si había que creerles a las monjas de mi escuela primaria, Él decidió ayudar a otro compañero (gracias a la intervención de San Antonio, creo) para que encontrara sus mitones perdidos. Hasta para mi mente de alumno de segundo grado, Él tenía prioridades inescrutables…

Pero no me rendí. Más o menos un año más tarde, mis hermanas mayores y yo fuimos de viaje a Quebec y visitamos el templo de Santa Ana [de Beaupré], donde habían ocurrido toda clase de curas milagrosas; como en Lourdes, aparentemente hay muletas colgadas de las paredes pero, lamentablemente, ningún miembro aratificial. Por supuesto, esa porción de lógica nunca acudió a mi joven cerebro y empecé a rezar para que mi papá viajara allí y se curara, se restaurara su pierna. Con el tiempo le conté a una de las monjas de mi escuela sobre mi esperanza y me dijeron que, bueno, Dios probablemente no hiciera un milagro como ese; no se puede hacer crecer algo de nuevo. No podía imaginarlo. ¡Después de todo, era DIOS! Y luego le pregunté a mi mamá por qué diantres no se les había ocurrido una visita a Santa Ana o a Lourdes. Me dieron más o menos la misma respuesta, y dejé de rezar y dejé de esperar que fueran de visita. Para citar a una canción pop de hace diez años, fue otra de esas cosas que hacen que uno diga “hmmm”.

Randi comenta: Santa Ana era la madre de la Virgen María, y tiene trabajos realmente duros en el negocio de la santidad. Está a cargo de los artículos perdidos, como los mitones. Se ocupa de la pobreza y el embarazo así como de la esterilidad. Atiende el bienestar de los fabricantes de escobas, ebanistas, carpinteros, jinetes, abuelos, amos y amas de casa, fabricantes de encaje, mineros, madres, vendedores de ropa usada, costureras, mozos de cuadra, torneros de madera, y parturientas. En Quebec, donde viví durante un tiempo de niño, su templo está festoneado de muletas, aparatos de ortodoncia y anteojos, pero, como hace notar Bill, ningún miembro artificial…

Y tristemente, a mi madre le diagnosticaron Parkinson; no era un diagnóstico exacto, porque más tarde se descubrió que era sólo un síndrome relacionado. Con el tiempo murió de eso, sin curarse, por supuesto. Supongo que no había un santo patrono del Parkinson o los síndromes similares al Parkinson en ese momento. ¡Diantres! Si sólo hubiera vivido hasta que hubiera muerto Juan Pablo II, ¡podría seguir con nosotros!

A menos que estuviera ocupado buscando mitones perdidos…

Más Emoto

La lectora Stephanie Barnes de Calgary, Alberta, en Canadá, nos cuenta de una aparente debilidad en los encantamientos de las pegatinas (vea http://www.randi.org/jr/052303.html {vertraduccion;randi20030523} y busque “Emoto”):

Durante varios años, varios amigos y yo tuvimos una reunión para el café matinal los miércoles en un encantador café y librería del barrio. El café era excelente y la conversación aún mejor. Sin embargo, hace poco el café fue comprado y remodelado por una practicante de “lo insustancial y el disparate”, que llenó las repisas con libros sobre “Niños Índigo”, “Despertar los poderes psíuicos” y cierta obra de ficción de un tal Kevin Trudeau. También ofrecía lectura de palmas, tarot y hojas de té a los clientes que pagaban.

Lamentablemente, en su búsqueda de proveer materiales de lectura alternativos y ocultistas a los clientes del café, la propietaria olvidó completamente proporcionar café razonable. Se volvió casi imposible de beber: una cosa realmente espantosa y amarga. Mis amigos y yo nos vimos forzados a buscar un sitio de reunión más lejano, pero con un café agradable.

En nuestro último día en el viejo café, noté que la dueña iba a la parte de atrás con una jarra vacía de agua. Volvió con la jarra rebosante y la usó para preparar una ronda nueva de café. Me pregunté si la fuente del agua sería la fuente del horrible café, así que cuando no estuvo a la vista fui en puntas de pie a la habitación del fondo y eché una mirada. Lo que vi fue un bidón normal de 20 litros de agua, invertido sobre un expendedor y enfriador de agua normal. Lo único raro era que el bidón estaba cubierto con notas adhesivas de colores brillantes. Me acerqué más para ver mejor, ¡y vi que en cada nota adhesiva había una paalbra positiva y estimulante escrita con resaltador, al estilo de Masaru Emoto!

Entre esas palabras poderosas estaban: “Belleza”, “Salud”, “Felicidad”, “Amor”, “Alegría” e incluso “Cristal”. Sin embargo, una nota rosada y solitaria se destacaba entre sus pares, y cuando la vi, sabía que había descubierto el secreto del café horrible. Todo fue totalmente claro en ese momento; en esa nota rosada y enroscada, escrito cuidadosamente con marcador azul, había una palabra: “PAS”.

Evidentemente, Emoto no mencionó que el agua es muy sensible a las faltas de ortografía…

¡Me sorprende su ignorancia de este axioma fundamental del disparate, Stephanie! ¡Todos sabemos que las fuerzas mágicas están sujetas al desbalance y el desvío debido a las malas vibraciones!

En conclusión

Hola, aquí escribe Jeff Wagg. Este comentario lo escribió James Randi antes de su viaje al hospital. Mientras está convalesciente, le ha pedido a Hal Bidlack (hal@randi.org) que se ocupe de que haya columnistas invitados informándoles en su ausencia. Tenemos grandes nombres preparados, incluyendo a muchos de nuestro encuentro reciente. Por favor sigan con nosotros.

(Firma de James Randi)



Traducción autorizada. Artículo original propiedad de Fundación Educacional James Randi. Se prohibe su reproducción con fines comerciales.

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