Siete razones por las que “Rezaré por usted” hace enojar a los ateos

originalmente en Patreon
Explicándolo con palabras sencillas para que cualquiera pueda comprenderlo, Peter Mosley explica de forma clara y especìfica para los creyentes por qué esa frasecita nos pone de tan mal humor.
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Cuando un cristiano le dice a un ateo “Rezaré por usted”, con frecuencia hace enojar al ateo. Los cristianos habitualmente producen esa ira cuando usan la frase para indicar que van a usar a Dios para incluir en la conducta o el pensamiento de los ateos contra la voluntad de esos ateos. Numerosos cristianos, al igual que algunos no cristianos pacíficos, afirman que esta ira es injustificable si la persona atea afirma no creer en Dios. Los cristianos pueden reforzar esta afirmación indicando (o, al menos, pensando para sí) que esta ira es una muestra de que, en el fondo, el ateo realmente cree en Dios. ¿Pero tiene sentido esta afirmación? Si los ateos realmente pensaran que la plegaria es una actividad buena y sana que les brindaría la atención del Dios Todopoderoso, ¿no rezarían ellos mismos? Hay posibilidades más plausibles, y aquí hay siete de ellas para que los creyentes las tengan en cuenta.

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1. Nos preocupa con quién está hablando

Trate de no ofenderse demasiado, pero la verdad desnuda es que cuando me dice “rezaré por usted”, yo, como ateo, no creo en Dios, así que para mí usted está hablando solo. Como resultado, desde mi punto de vista lo que me está diciendo es: “voy a hablar conmigo mismo sobre usted”. Esto es especialmente frustrante cuando usted hace esto en una discusión sobre religión, porque está diciendo, a los efectos prácticos, que no nos va a escuchar más, sino que va a ir a hablar solo para restaurar su versión de quiénes somos los ateos. Esa actitud obstaculizante vuelve imposible el contexto de entendimiento que muchos ateos intentan crear, lo que produce una frustración comprensible.

2. Resulta arrogante

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Cuando dice “rezaré por usted”, parece estar diciendo (y, afirmo, efectivamente dice) que es superior a mí. Ahora bien, los ateos no creemos en Dios, pero cuando alguien actúa con arrogancia hacia nosotros, nos enojamos como cualquiera. “Pero los ateos son arrogantes conmigo“, dirá usted. Bueno, entonces póngase usted como caso testigo: ¿se enojó usted cuando exhibieron la arrogancia de que pensar que ellos, como seres tan humanos como usted, eran superiores a usted? Asumiendo que la respuesta es “sí”, pasemos a la pregunta siguiente: ¿Realmente creía usted ser inferior? ¿No? ¿Pero igual le molestó?

El paralelo es que los ateos se enojan de igual modo (y habitualmente más) con el mismo derecho cuando los cristianos se muestran arrogantes por tener una línea personal con Dios a la que el ateo no tiene acceso. No porque el ateo crea en Dios; eso sería absurdo, porque en ese caso él mismo le rezaría a Dios. No, la ira es frustración ante la arrogancia de usted, algo que usted está en posición de entender dado que ha sufrido el comportamiento arrogante de otros hacia usted.

P.D.: Si su respuesta a esto es “¿Pero por qué le molesta si no cree en ello?”, por favor relea esta sección. Ya lo respondí.

3. No creemos que sirva para nada

La mayoría de estas razones se enfocan en el uso de “rezaré por usted” durante una conversación que se relaciona con la religión. Muchos ateos pueden agradecer la frase cuando se la usa en respuesta a un mal momento que uno está pasando; pero algunos ateos no lo agradecen, y tienen una muy buena razón para ello: los ateos no creemos que la plegaria sirva para nada. No hace que nuestra situación sea automáticamente mejor. De hecho, en el estudio detallado más reciente sobre la plegaria, que se hizo en pacientes de bypass cardíaco en 2006, hacer saber a un paciente que se rezaba por él aumentaba el número de complicaciones, probablemente porque esos pacientes tenían más estés debido al “pánico escénico”. Así que puede que nos enoje que lo que Ud. está haciendo es, para nosotros, una actividad poco efectiva y potencialmente dañina en lugar de aportar soluciones prácticas y relaciones reales.

4. No hay motivo para que nos lo cuente, salvo…

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A menudo nos molesta que nos diga que va a rezar por nosotros. Muchos de nosotros los ateos conocemos la cristiandad, de modo que sabemos que Jesús dijo que uno debe rezar en privado en varias partes de la Biblia. Así que, pensamos, si quisiera rezar sinceramente por nosotros, no hace falta que nos lo diga. Y no creemos en Dios, así que ¿por qué necesitaría decírnoslo? Decirnos que rezará, entonces, parece ser un intento alevos de decirnos que no está usted convencido de que no necesitamos una intervención de Dios (a quien con frecuencia consideramos, con todo respeto, algo así como un amigo imaginario) y para refregarnos su argumento de que necesitamos más que Ud. nos compadezca en lugar de que nos respete (porque, honestamente, pensamos que si nos respetara sería más probable que se guardara sus plegarias).

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5. Nos separa

La frase con frecuencia resalta la separación entre usted y el ateo. Por ejemplo, si conocía al ateo antes de su desconversión, y el ateo ya está enojado y molesto por la forma en que usted lo ve, decirle “rezaré por usted” puede enfatizar el hecho de que la relación entre el ateo y usted ha cambiado, y la ira del ateo puede motivarla el dolor. No es dolor porque Ud. realmente vaya a hablar con Dios sobre ellos (porque el ateo no cree que Dios exista), sino dolor porque su uso de la frase resalta la diferencia entre ambos. Esta ira dolorida probablemente sea incluso más intensa si hay razón para que el ateo crea que Ud. usó la frase para destacar intencionalmente la diferencia entre ambos.

6. Parece un intento de manipulación

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Para nosotros, como ateos, el efecto de la plegaria es puramente psicológico y social. No hay un dios que la haga funcionar, de modo que cualquier cambio de opinión que pueda producirse porque alguien dice “rezaré por usted” deriva de la interacción humana. Si uno no tiene una razón sólida para respaldar sus afirmaciones en una discusión, “rezaré por usted” parece un truco barato para intimidar psicológicamente al ateo para que o bien se sienta inferior a usted o hacer que se sienta avergonzado o digno de lástima, o para manipular de otro modo al ateo para que se aproxime a la postura de usted. Para muchos ateos, por lo tanto, especialmente aquellos que fueron cristianos, esto se ve como una actitud engañosa, y sentirán que tienen motivos para echárselo en cara.

7. Usted ya conoce estas razones pero igual piensa que está bien decirlo

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Francamente, a los ateos nos parece que los cristianos saben perfectamente que la frase “rezaré por usted” nos molesta, y conocen al menos alguna de las razones mencionadas más arriba por las que nos molesta, y aún así usan la frase. Nos parece que la razón para su uso de la frase es que, en su mente y en buena parte de nuestra cultura, esa frase ha ganado inmunidad ante cualquier juicio moral, de modo que la frase se puede usar en la ofensiva en una discusión (con completo conocimiento de las “razones” de esta lista) y uno sale de la conversación pareciendo un santo. Debido al estereotipo del “ateo enojado”, los ateos normalmente no tenemos el mismo lujo de que se nos considere moralmente justificados cuando respondemos a la frase “rezaré por usted”. Esta injusticia es frustrante, y una de las formas que hemos hallado los ateos para lidiar con esta frustración es expresarla honestamente, pese a cualquier consecuencia negativa o la percepción por parte de los cristianos de que los ateos siempre están enojados. En cualquier caso, el crecimiento del número de personas no religiosas y la reducción gradual del fundamentalismo parecen estar convirtiendo el uso fuera de contexto de la frase “rezaré por usted” algo cada vez más inaceptable.




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