Aspectos generales de los Testigos de Jehová

<< Introducción | Índice | El cuerpo diririgente »

Los TJ son conocidos como la Asociación, y la WT, como la Sociedad; aunque ni los propios TJ lo sepan, y también, aunque la WT (les) revuelva esa diferenciación.

La WT se dedica a la impresión de literatura: “Los Testigos de Jehová son impresores”[1].

A la cabeza tanto de la Sociedad como de la Asociación, se encuentra un presidente en turno, siendo, desde su surgimiento a la fecha, los siguientes:

  1. La agrupación se funda en 1879 por el comerciante Charles Taze Russell conocido como el “Pastor”; y era denominada como “Estudiantes de la Biblia” o “Russellistas”. En su revista la “Atalaya”, se anunciaba entre muchas cosas, la venta de “Trigo Milagroso”; “Brebajes Maravillosos” para curar apendicitis, tifoidea y cáncer; “Habas del Milenio” y semillas de “Algodón extraordinario”; siendo todo esto vendido por sus propios miembros.[2]. Hizo varias predicciones sobre el fin del mundo, todas fallidas.

  2. En 1916 muere el fundador y toma la dirección al año siguiente el abogado Joseph Franklin Rutherford conocido como el “Juez”. Bajo su mandato, es cuando la agrupación cambia de nombre a “Testigos de Jehová”, pues, según decía él, “la propia boca de Dios [los] nombró”[3]. Llegaron a emplear más de 40 mil gramófonos o “tocadiscos”, producidos por ellos mismos[4]. para la difusión de sus mensajes. También se hicieron de una radioemisora en 1924: la WBBR, siendo utilizada hasta 1957, año en que fue vendida[5]. Es de resaltar que la Sociedad siempre ha utilizado la “Tecnología de punta” de las diferentes épocas en que ésta ha actuado.

    Lo poco que había de “democracia” (por decirlo de alguna manera, pues por aquél entonces, más o menos se tomaba en cuenta a los prosélitos) al interior se pierde, y en su lugar se establece la estructura “Teocrática”,[6] es decir, todas las directrices bajan de la cúpula, y de abajo sólo sube información.

    Pronosticó también el fin del mundo para 1925, y el resucitar de varios patriarcas bíblicos para esas fechas, cosa que evidentemente nunca sucedió, y se mandó construir una mansión en San Diego, California para recibir a tan “distinguidos personajes”, siendo habitada finalmente por el propio Rutherford al no suceder dicho acontecimiento. Muere en 1942.

  3. En ese mismo año, lo sucede Natan Homer Knorr. Es con él cuando quedan prohibidas las transfusiones sanguíneas en 1945, y bajo su égida, se pronosticó el fin del mundo para 1975, ya que en esa fecha “comenzaba el milenio”. Muere en 1977 sin que nada ocurriera en cuanto a sus vaticinios.

  4. Lo sucede Frederick William Franz. Fue uno de los principales “intelectuales” de la agrupación. Su sobrino Raymond Franz, lo acusa de ser el responsable de muchas interpretaciones bíblicas para dar datos erróneos sobre el fin del mundo. Por cierto (así lo interpreto), para finiquitar de una vez el problema de las falsas profecías, en 1991 deja abierta la fecha del fin del mundo de hasta… ¡un millón de años!:

    Nuestra esperanza es segura, y se cumplirá por completo… estamos tan convencidos de ella como siempre lo hemos estado, y la apreciamos más aún mientras más tiempo tenemos que esperarla. Es algo que vale la pena esperar, aunque requiriera un millón de años” [7].

    Muere en 1992, a la edad de 99 años.

  5. Finalmente, la presidencia de la Sociedad, es ocupada por Milton G. Henschel, cargo que actualmente desempeña.


BIBLIOGRAFÍA CITADA

[1] Anuario, 1972; p. 44.
[2] *Carrera, Antonio; “127 Preguntas sobre la Secta de Jehová”; Editorial El Camino; 1994; pp. 139-140.
[3] “La Verdad os hará libres”; Watchtower Bible and Tract Society, Inc.; 1943; pp. 310-311.
[4] “Los Testigos de Jehová, proclamadores del Reino de Dios”; Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania; 1993; Grupo Editorial Ultramar, S.A. de C.V.; p. 565.
[5] “Los Testigos de Jehová en el Propósito Divino”; Watch Tower Bible and Tract Society of New York, Inc.; 1965; pp. 122-285.
[6] Ibídem; pp. 149-151.
[7] “Los Testigos de Jehová, proclamadores del Reino de Dios”; Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania; 1993; Grupo Editorial Ultramar, S.A. de C.V.; p. 716.

Comentarios

Comments powered by Disqus